Selección de prensa internacional

Gandhi contra Gandhi

Continuidad para el cambio. Suena paradójico, pero bien podrí­a ser el mensaje que el electorado indio quiere escuchar y el mensaje enviado a la clase polí­tica.

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19-05-2009
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El resultado final del dilatadí­simo y complejo proceso electoral indio, cerrado ayer, deja como gran triunfador al Partido del Congreso dirigido por Sonia Ghandi, al conservador y ultranacionalista Bharatiya Janata estancado y a los comunistas (ex-prosoviéticos) retrocediendo en sus antaño bastiones electorales. La prensa internacional dedica hoy gran parte de sus comentarios a valorar la nueva correlación de fuerzas creada en el gigante surasiático.
 Gandhi contra Gandhi
El resultado final del dilatadí­simo y complejo proceso electoral indio, cerrado ayer, deja como gran triunfador al Partido del Congreso dirigido por Sonia Ghandi, al conservador y ultranacionalista Bharatiya Janata estancado y a los comunistas (ex-prosoviéticos) retrocediendo en sus antaño bastiones electorales. La prensa internacional dedica hoy gran parte de sus comentarios a valorar la nueva correlación de fuerzas creada en el gigante surasiático.

The Times of India opone dos de los más marcados contrastes ocurridos en el proceso electoral para sacar conclusiones acerca del mensaje que el electorado indio ha mandado a su clase política. Por un lado, el contraste entre el anciano y experimentado primer ministro Manmohan Singh y el joven e inexperto Rahul Gandhi, ambos del Partido del Congreso y que representan, en su complementario contraste, el nuevo rostro que India, como emergente actor global, pretende ofrecer al mundo. Del otro el contraste entre los dos Ghandi, enfrentados electoralmente en el mismo estado de Uttar Pradesh y que representan los dos polos opuestos del camino a emprender por la India para dar efectivo ese salto a gran actor global.
 
“Continuidad para el cambio”. Así define el Times of India su valoración sobre los resultados electorales. El reforzamiento de la mayoría de Manmohan Singh –que aun sin conseguir la mayoría absoluta de escaños sí ha logrado desembarazarse del molesto apoyo de los izquierdistas del Tercer Frente y podrá gobernar recurriendo a otras coaliciones más dúctiles– es una apuesta por mantener la misma dirección emprendida en los últimos 5 años y con la misma “mano firme al frente de nuestro destino colectivo es lo que ha dicho el electorado”.
 
La disputa de los dos Gandhi, por su parte, es la disputa entre dos concepciones y dos visiones acerca de lo que es hoy India y lo que debe ser en su futuro inmediato. Frente a la visión del BJP de una India compartimentada por sus divisiones étnicas, religiosas, de casta y territoriales, la idea de una India laica, rica en su diversidad y en el que los factores de pertenencia –que por muy mayoritarios que sean, representan sólo a una parte de la población– estén sometidos a una idea de nación de ciudadanos.
 
Por su parte, el director del centro de estudios del sur de Asia del Instituto de Estudios Internacionales de Sanghai, ofrece en el diario chino especializado en cuestiones internacionales Global Times su visión de los resultados electorales indios, en particular en la vertiente de sus relaciones, siempre problemáticas y complejas, con China. Para el Globa Times, el nuevo gobierno indio mantendrá los fustes de su política exterior, que tiene como gran objetivo central elevar la colocación mundial de la India como una gran potencia “un deseo a largo plazo que tendrá que mantener cueste lo que cueste”.
 
Por último, para el francés Le Monde una de las conclusiones más importantes de los resultados electorales indios, con el reforzamiento del Partido del Congreso, lo constituye el fin “de la erosión de los partidos nacionales en beneficio de la emergencia de baronías regionales repletas de inestabilidad y parálisis”. Uno de los más graves problemas –el de la fragmentación y dispersión del poder político en un inmenso país – con los que hasta ahora se ha enfrentado la clase dominante india para avanzar más resueltamente en el camino hacia su trasformación en un actor global del peso que le corresponde. Al reforzar el capital electoral del Partido del Congreso, valora Le Monde, “los indios renacionalizan la política, repudian la tentación del localismo y desdeñan las crispaciones identitarias”.
 
 
India. The Times of India
GANDHI CONTRA GANDHI
 
Continuidad para el cambio. Suena paradójico, pero bien podría ser el mensaje que el electorado indio quiere escuchar y el mensaje enviado a la clase política.

Aparente paradoja que se convierte en una clara declaración si piensa un momento en cómo un anciano y un hombre joven, trabajando juntos aún por separado, han elaborado una espectacular victoria de la Alianza Progresista Unida, encabezada por el Partido del Congreso, en el recién concluido proceso de elecciones generales. Se hace aún  más clara, de manera cruda, si contrasta las personalidades públicas y los enfoques políticos de los dos Gandhi en la reciente refriega, Rahul y Varun (...)

Obviamente en un nivel, el veredicto fue de continuidad. La población india decidió no cambiar la tripulación de cabina en un momento de grandes expectativas al alza en medio de cada vez más graves turbulencias económicas y de seguridad. Manmohan Singh es ese experimentado comandante que, calladamente y sin bravuconadas, guía esas expectativas hacia su cumplimiento potencial, advirtiendo al mismo tiempo que será un viaje largo y difícil. Él es el hombre que inició el proceso de cambio en la dirección económica, cuando fue ministro de Hacienda hace casi dos décadas, y fue primer ministro durante los últimos cinco años, cuando la economía de la India, durante gran parte del ejercicio, creció en torno al 9 por ciento y la nación comenzó a ser vista en el mundo como un aspirante a actor global.

Los cambios en nuestra visión del mundo necesarios para alcanzar esa meta fueron iniciados una vez más por el buen doctor, quien llegó a la conclusión de que un acuerdo firme con los Estados Unidos permitiría a la India eludir un régimen internacional de sanciones y reintegrarse a la comunidad mundial como miembro de pleno derecho. Hoy en día, como un participante líder del G-20 y un actor clave en la lucha mundial contra el terrorismo, el emergente poder de la India en el mundo ha establecido que debe ser incluido en cualquier consulta sobre las crisis mundiales, aunque sigue por detrás de China en la proyección de las percepciones de poder, así como en logros económicos.

Entonces, ¿por qué cambiar a la tripulación en pleno vuelo? El cambio ya está ocurriendo y rápido, a pesar de que sabemos que necesitamos un largo período para alcanzar nuestra búsqueda de la prosperidad y la paz. Continuar el viaje con una mano firme al frente de nuestro destino colectivo es lo que necesitamos, ha dicho el electorado.

Pero fue en la disputa entre los dos primos Gandhi que se ha emitido un mensaje igualmente importante. Varun era todo fuego y pasión; Rahul, modestia y paciencia. Varun encendió a las multitudes con discursos plagados de odio que incluso su partido, el Partido Bharatiya Janata (BJP), encontró desconcertantes; Rahul, en consulta con sus principales asesores, optó por una estrategia de campaña basada en su persona que hizo gritar de alegría a su partido cuando se conocieron los resultados.
 
Varun, aunque joven, proyectó un modo de pensar de una India antigua, en el que la gente se define por sus identidades étnicas, de casta y los colores de su comunidad; el odio, los recelos y la solución de viejas cuentas pendientes vienen naturalmente con ellas. Rahul es partidario del progreso mediante el trabajo, la persistencia y la tolerancia, incluso la exaltación de las diferencias; como consecuencia, el Congreso terminó con mucho más apoyo, una gran parte de él proveniente al parecer minorías que cambiaron el sentido de su voto, mientras que el BJP, del que se esperaba un buen resultado, se quedó tal y como estaba hace cinco años.

De acuerdo, no son sólo Varun y Rahul los que determinaron el resultado en Uttar Pradesh. Pero, en cierto modo, sus respectivas mentalidades simbolizan el contraste de las controvertidas posiciones ideológicas que se disputan el dominio sobre el alma de la India. En opinión de Varun, la mayoría debe definir su identidad de grupo, mantener al "otro" separado de "nosotros" y, a continuación, construir una nación musculosa en la que una mayoría dicte unas normas monolíticas (...) Rahul, por su parte, parece evitar con cuidado que resucite cualquier identidad singular mayoritaria (...) Desde este punto de vista, todos los ciudadanos de una nación laica pertenecen a una minoría de un tipo u otro, sólo los indios constituyen una respuesta colectiva mayoritaria, muy diversa. Es una ensaladera. No hay que arriesgarse a tratar de convertirla en un crisol de identidad única.

Los resultados de Varun deberían provocar en el BJP un montón de serias reflexiones sobre su futuro. Existe un amplio espacio para un verdadero partido conservador en la India, no culturalmente regresivo sino capaz de llegar a un acuerdo con la modernidad. Puede tener una orientación hacia el libre mercado, mientras que aboga por frenar el ritmo del cambio y por la creación de una identidad india excepcional. Pero en su forma actual, el BJP tendrá dificultades para sobrevivir políticamente.

A menos que cambie su visión del mundo en sintonía con los tiempos, se enfrentará a la suerte de los comunistas, eufemísticamente llamados la izquierda en este país. El comunismo no ha sobrevivido  como doctrina discutible en cualquier otra democracia seria. La democracia social, por otra parte, no sólo sobrevive, sino que ha ganado terreno como alternativa progresista, moderna y favorable al mercado frente a las exhortaciones de los ideólogos extremistas del libre mercado, que creen que el Estado no tiene ningún otro papel que desempeñar en el desarrollo que proteger la propiedad y desatar guerras. Hay una necesidad en la India para ese espacio democrático liberal también
TTOI. 18-5-2009
 
 
 
China. Global Times
EL NUEVO GOBIERNO FIJA LA NUEVA META PARA LA INDIA
Zhao Gancheng
 
Después de casi un mes de espera, la Cámara Baja de la India, el Lok Sabha, finalmente anunció al ganador de las elecciones de 2009. El gran triunfador parece ser el Partido del Congreso, que aumentó sus escaños de 145 en las elecciones de 2004 a 201. Si bien la formación de un gobierno requiere de 272 escaños, el aumento es una clara indicación del apoyo de la gente a lo que el Congreso encabezando la coalición de gobierno Alianza Progresista Unida (UPA), ha hecho en el pasado.

El gobierno de la UPA ha dado prioridad al crecimiento económico en los últimos cinco años. El Primer Ministro Manmohan Singh, que es probable que sea primer ministro para un nuevo mandato, sostuvo en 2004 que la mayor misión de su gobierno era el mantenimiento de un crecimiento del PIB en o por encima de 6,5% anual. La media anual de crecimiento del PIB de India superó el 8 por ciento en los últimos cinco años, haciendo el ascenso de India más convincente que nunca.
 
Ese sólo logro puede explicar la victoria del Partido del Congreso. Los analistas coinciden en que la tarea del nuevo gobierno será minimizar las secuelas de la crisis financiera mundial y mantener fuerte la economía de la India. El triunfo del Partido en el Congreso indica que la población tiene grandes expectativas de mantener el crecimiento económico, a pesar de que las dificultades van en aumento. Algunos sostienen que el rápido crecimiento de la población y el desempleo de la India dificultarán el mantenimiento de crecimiento del PIB en tasas superiores al 8 por ciento anual durante los próximos dos decenios. Será interesante ver si Singh plantea ese punto en su discurso de investidura.
 
Aunque el Congreso se ha convertido en el gran partido ganador, ha quedado por debajo de los escaños necesarios para formar un gobierno, lo que significa que tendrá que recurrir a una coalición para gobernar. Un gobierno de coalición, que podría ser frágil, hace probable que el Congreso se vea obligado a aceptar compromisos, lo que potencialmente puede hacer descarrilar las iniciativas del Gobierno.

Esto es especialmente clave en política exterior. El acuerdo nuclear civil con Estados Unidos ha sido un ejemplo. Los observadores indios tienden a creer que el nuevo gobierno continuará la política establecida, que tiene como objetivo elevar la colocación mundial de la India como una gran potencia. Para la India, éste ha sido un deseo a largo plazo que tendrá que mantener cueste lo que cueste. Generaciones de líderes indios han contribuido a la construcción de este sueño. Pero la mayoría de los indios son conscientes de que ahora es el momento en que todo el mundo está hablando de la emergencia de India. El gobierno de la UPA ha tenido esto en cuenta.

El acuerdo sobre energía nuclear civil con EEUU ha sido una prueba tanto de la sabiduría de los dirigentes indios en la adopción de decisiones, como de la frágil estructura política de la India. Fuertes objeciones a la operación provenían del Frente de Izquierdas, una alianza de los partidos políticos de izquierda que dieron su apoyo a la coalición UPA (...) Dado que el Partido del Congreso sobrevivió a la crisis resultante de la retirada del apoyo por el Frente de Izquierda, hay buenas razones para creer que el nuevo gobierno continuará con la política exterior establecida representada por el acuerdo nuclear con EEUU.

El acercamiento del nuevo Gobierno a China también llamará la atención. Durante años, cómo tratar con China ha sido objeto de un gran debate en Nueva Delhi. La falta de confianza ha dado lugar a las suspicacias entre los países, aunque las relaciones bilaterales han progresado en los últimos cinco años. El comercio ha crecido rápidamente y es un buen ejemplo de los intereses coincidentes de China y la India. Si la coalición encabezada por el Congreso ha aceptado a China como el mayor socio comercial de India, no hay ninguna razón para dudar acerca de la perspectiva de los vínculos entre China y la India con el nuevo gobierno.
GLOBAL TIMES. 18-5-2009
 
 
 
Francia. Le Monde
SOBRESALTO INDIO
 
En este tiempo de desencantos democráticos, una excelente nueva noticia nos llega desde la India. La “mayor demcoracia del mundo” (714 millones de electores), gigante asiático con una vertiginosa diversidad, agobiado por las fracturas religiosas, sociales y étnicas, acaba de votar serenamente por un partido laico y moderado, centrista, partidario de un centro equidistante.
 
Decidiendo mantener en el poder a Nueva Delhi al Partido del Congreso, el movimiento que fue hace mucho la matriz de la India independiente bajo la égida de Gandi y de Nehru, los indios acaban de demostrar una loable madurez. Ellos han inflingido un mordaz desmentid a los cínicos, a los teóricos del caos democrático, a los adeptos de un neo-autoritarismo a la china que consideran las papeletas del voto como una peligrosa ilusión de la que las masas del ex-Tercer Mundo deben ser preservadas.
 
A escala india, esta votación es histórica. Pues no tienen nada que ver con la prolongación del statu quo ni con un reflejo conservador lindante con la pusilanimidad. Sanciona sobre todo el fin de un ciclo, el cierre de una secuencia de casi 20 años, la de la erosión de los partidos nacionales en beneficio de la emergencia de baronías regionales repletas de inestabilidad y parálisis.
 
Reforzando el capital electoral del Partido del Congreso, los indios renacionalizan la política, repudian la tentación del localismo, desdeñan las crispaciones identitarias. Es un sobresalto. Y está a la altura de los desafíos que enfrenta India: impacto de la crisis financiera, desafíos de seguridad regional... Un poder estable a Delhi, dotado de un claro mandato nacional, está suficientemente armado para responder a ellos.
 
Desde luego, hace falta prevenirse de toda visión angelical a propósito de la India, civilización a menudo demasiado mitificada en Occidente (...) La “mayor democracia del mundo” permanece minada por la pobreza, el racismo de casta, la violencia social, la corrupción, la criminalidad. En materia de resultados económicos y de indicadores sociales, acusa un embarazoso retraso con su rival asiático, China, Estado sin embargo dictatorial.
 
Pero los indios acaban de probar que la democracia es una herramienta que conserva todo su  sentido. Tanto para protestar o derribar gobiernos como para contribuir a consolidar, a estabilizar, a mejorar la eficacia de un poder donde los políticos sean juzgados de acuerdo al interés general (...)
LE MONDE. 19-5-2009
 
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