Un premio merecido

DYA (Detente y Ayuda)

En las partes de la vida social donde no llega el Estado nacen organizaciones sociales que suplen de forma efectiva necesidades sociales. El ejemplo de la DYA es uno de los mejores.

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18-05-2009
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El galardón ofrecido por le Hospital de Cruces a la DYA es totalmente merecido y no da un pretexto para dar a conocer esta asociación sin ánimo de lucro, su historia y su función como ejemplo para la ciudadaní­a. En estos 43 años de historia, como dice su fundador el doctor Usparitza "hemos trabajado duro para trasladar ví­ctimas recuperables, no moribundos" El galardón ofrecido por le Hospital de Cruces a la DYA es totalmente merecido y no da un pretexto para dar a conocer esta asociación sin ánimo de lucro, su historia y su función como ejemplo para la ciudadaní­a. En estos 43 años de historia, como dice su fundador el doctor Usparitza "hemos trabajado duro para trasladar ví­ctimas recuperables, no moribundos"
Y este el objetivo con el que nació esta asociación: asistir a los accidentados de la carretera en el mismo lugar del accidente a través de una red de ambulancias. DYA significa “Detente y Ayuda”.
 
Las razones que les llevaron a crear esta iniciativa fue de un lado la no siempre asegurada ayuda por parte de otros conductores cuando sucedían accidentes o averías en carretera. O como dice su propio fundador “la gente de a pie intentaba ayudar a las víctimas, pero a veces les causaba daños añadidos cuando los llevaba en su coche a centros sanitarios… Eran voluntariosos peor inexpertos”
 
Y por otro lado la inexistencia de servicio alguno de ambulancias que se encargan de atender o trasladar de una manera reglada, metódica, segura y efectiva a las víctimas de un accidente.
 
De esta manera y desde entonces sus conocidas ambulancias amarillas recorren miles de kilómetros para asistir a accidentados en pocos minutos. Y parece tratarse de una función vital puesto que los mismos médicos hablan de “la hora de oro”: si una víctima logra superar los sesenta primeros minutos, los más críticos, en los que la vida y la muerte echan un reñido pulso, tienen muchas más posibilidades de salir adelante.
 
La asociación que al día de hoy cubre otros muchos servicios sociales, desde educación vial hasta atención psicológica a víctimas y familiares de las mismas, sigue financiándose principalmente de socios que pagan una cuota mensual y ayudas.
 
Y es que sus inicios como cuentan en su propia página informativa de Internet nace de una iniciativa personal y sin recurso alguno, cuatro valientes socorristas, que desde la misma página Web de llaman los “cuatro magníficos” puesto que sin ellos esto no habría sucedido guiados por el galardonado ayer, doctor Usparitza.
 
En 1966 la Asociación de Ayuda en Carretera comenzaba su andadura peor no fue hasta 1967 que tuvo sus dos primeras ambulancias, y así cada adquisición se era un hito para la asociación, De hecho la evacuación de accidentados por ambulancia “no se generalizó hasta 1994. Lograr una asistencia digna, humana y correcta en el lugar del accidente fue un proceso muy lento”.
 
Por eso nuestras felicitaciones y apoyos.
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