Salud

Vida en familia como preservativo

Los datos estrella se presentan con el incremento semanal de actividades en familia, que reduce en un 2% el comportamiento sexual de riesgo del hijo en el año siguiente

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17-05-2009
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Expertos de la Facultad de Psicologí­a de la Universidad de La Laguna (Tenerife) y de la Universidad de Huelva, tras estudiar a 1.417 chicos y chicas de entre 13 y 17 años, ha llegado a la conclusión de que si un hijo o una hija se inicia en el sexo demasiado pronto o mantiene relaciones de riesgo puede que los padres tenga algo que ver en ello. La publicación norteamericana "Psicothema" ha llegado a la misma conclusión: pasar mayor tiempo con la familia reduce las relaciones de riesgo y las prácticas sexuales en general. Expertos de la Facultad de Psicologí­a de la Universidad de La Laguna (Tenerife) y de la Universidad de Huelva, tras estudiar a 1.417 chicos y chicas de entre 13 y 17 años, ha llegado a la conclusión de que si un hijo o una hija se inicia en el sexo demasiado pronto o mantiene relaciones de riesgo puede que los padres tenga algo que ver en ello. La publicación norteamericana "Psicothema" ha llegado a la misma conclusión: pasar mayor tiempo con la familia reduce las relaciones de riesgo y las prácticas sexuales en general.
Primero un poco de paciencia, pues las conclusiones al detalle no tienen desperdicio:

"La comunicación y el apoyo de los padres, así como el acuerdo en temas educativos, se muestran como factores de protección asociados a los estilos de vida saludables en todas las edades estudiadas" "Embarcarse en relaciones románticas o sexuales en la adolescencia forma parte natural del desarrollo de la adolescencia y de la transición hacia los comportamientos adultos... Pero el sexo entre estos menores acarrea también importantes repercusiones, como son los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual – ETS -, cuando no se utilizan los medios adecuados de protección"

El estudio norteamericano se ha basado en más de 3.200 adolescentes de 13 a 18 años a los que se les ha hecho un seguimiento de cuatro años, indagando sobre la estructura familiar, el conocimiento de los padres sobre la vida sexual de sus hijos y sus actitudes ante ella, las actividades que realizaban con sus descendientes y el tiempo que estaban en casa.

Los datos estrella se presentan con el incremento semanal de actividades en familia, que reduce en un 2% el comportamiento sexual de riesgo del hijo en el año siguiente. "Y por cada actividad familiar adicional se disminuye en un 9% la actividad sexual del menor"; los adolescentes que viven con padrastros o madrastras o tienen una familia uniparenteral tienen más comportamientos de riesgo en comparación con los que residen con sus padres biológicos y en un ambiente familiar estable.

 “Especialmente son claves la disponibilidad del padre, su implicación en los asuntos del hijo o hija, su capacidad de comunicación y el grado de apoyo paterno que percibe el adolescente"

Increíble pero cierto.

En definitiva: pertenecer a una familia “tipo”, con una vida “ordenada”, y de acuerdo a unos cánones de clase media, media-baja, son el mejor remedio para las prácticas sexuales de riesgo. Además del control paterno.

A parte de que es evidente para cualquiera que de lo que más se dispone hoy en día, y mucho menos el 45% de la población española perteneciente al sector productivo, es tiempo, lo que obvia el estudio es el contenido de lo que en ese tiempo se transmite. Porque sino todo lo que queda es el control por la activa o por cohesión ideológica.

Y en segundo lugar, el estudio podría ser menos contenido y proponer la castidad como método anticonceptivo. Por lo demás parece que conocer la vida sexual de los hijos es importante para su educación. Y eso es una novedad… continuará – necesariamente -.
 
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