Los directivos de bancos y monopolios ocultan buena parte de su salario

Ocultando hasta donde llega el abismo salarial

LA CNMV y el gobierno permiten a los directivos de bancos y monopolios no declarar buena parte de su salario, para que no aparezca la dimensión real del abismo salarial entre ellos y nosotros

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17-05-2009
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¿Es posible saber realmente lo que ganan los ejecutivos españoles? La respuesta es no. Según los datos que constan en la Comisión Nacional del Mercado de Valores se pueden extraer estimaciones y medias pero no cifras exactas. En cualquier caso, los 82 consejeros ejecutivos de las 35 compañí­as que componen el Ibex ganaron en 2008 más de 2 millones de euros de media, tirando a lo bajo. Lo cierto es que la transparencia no es tanta cuando las cotizadas no tienen obligación de comunicar al regulador la remuneración que perciben los miembros de sus consejos.
 (EFE)
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¿Es posible saber realmente lo que ganan los ejecutivos españoles? La respuesta es no. Según los datos que constan en la Comisión Nacional del Mercado de Valores se pueden extraer estimaciones y medias pero no cifras exactas. En cualquier caso, los 82 consejeros ejecutivos de las 35 compañí­as que componen el Ibex ganaron en 2008 más de 2 millones de euros de media, tirando a lo bajo. Lo cierto es que la transparencia no es tanta cuando las cotizadas no tienen obligación de comunicar al regulador la remuneración que perciben los miembros de sus consejos.
El Código de Buen Gobierno es una mera recomendación y, por eso de cumplir con lo políticamente correcto, las compañías informan del fijo de sus directivos y consejeros en conjunto. Conocer sus variables es otro cantar. Para ello hay que bucear y, en la mayor parte de las ocasiones, ni con eso sirve.
La premisa que consta en dicho código sobre que “la plena transparencia de las retribuciones de los miembros del consejo –incluida la totalidad de las retribuciones de los consejeros ejecutivos- puede ser una medida eficaz frente a los riesgos de remuneraciones excesivas” se queda en papel mojado al no existir obligatoriedad. Partiendo de esta base, los hay que detallan las retribuciones percibidas –Felipe Benjumea Llorente, presidente de Abengoa, ganó el año pasado 3.407.000 euros más 93.000 euros por su pertenencia al consejo- y los que no incluyen retribución alguna como Grifols. Entre ambos extremos se sitúan todas las demás empresas del selectivo.
Sin embargo, las cifras que se manejan son de vértigo. Las cuentas corrientes más abultadas son las de los 29 pesos pesados del Banco Santander con su consejero delegado, Alfredo Sáenz, a la cabeza. La mano derecha de Emilio Botín se embolsó 9,3 millones de euros entre fija y variable, más otros 12 millones que fueron a parar a su fondo de pensiones. Su presidente ‘tan sólo’ ganó 5,4 millones en 2008.
Pero el resto no se queda corto. Así, el capitán de BBVA, Francisco González, percibió el año pasado un total de 5.340.000 millones (1,92 millones de fijo y 3,41 millones de variable) eso sin contar con plan de pensiones e incentivos plurianuales en acciones, mientras que su número dos, Ignacio Goirigolzarri, sumó 4,28 millones en total. En el top five de los mejor pagados se encuentra también el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que completó con un bonus de 10,24 millones, los 6,3 millones de euros que le correspondían en el pasado ejercicio.
En cuanto a Telefónica, en su memoria anual consta que su presidente, Cesar Alierta, junto con Julio Linares y José María Álvarez recibieron un fijo de 5,7 millones en total, que ascendió a más de 13 millones con una paga extraordinaria correspondiente a los tres años anteriores.
Mirando única y exclusivamente a la retribución fija especificada en los informes anuales de gobierno corporativo, en sólo cuatro compañías sus consejeros ejecutivos perciben menos del millón de euros de media.
Los beneficios de las principales compañías han caído abruptamente o se han transformado en pérdidas.
Sin embargo, el 25% de los 35 de Ibex han vuelto a subir el sueldo a sus consejeros para compensar la caída del variable que están sufriendo como consecuencia del desplome del beneficio.
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