Candidatura "De Verdad contra la crisis" a las elecciones europeas

¡Claro que sí­ se puede!

"¡Sí­ se puede!" salir de la crisis en beneficio de la mayorí­a si se redistribuye la riqueza y las rentas

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17-05-2009
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España se enfrenta a una de las más graves crisis de su historia. Las consecuencias de la crisis (la caí­da del PIB, el vertiginoso incremento del paro, la oleada de quiebras de las pymes, los cada vez más cotidianos desahucios de familias que no pueden pagar la hipoteca…) copan los titulares de periódicos y televisiones. Pero lo que nos ocultan es todaví­a peor. El modelo económico impuesto durante los últimos años no sólo nos ha convertido en un "monocultivo" del ladrillo, no sólo nos ha transformado en el paí­s más endeudado del mundo, haciéndonos cada vez más dependientes del capital extranjero y limitado nuestra economí­a a satisfacer la demanda de las principales potencias europeas. También, y sobre todo, nos ha conducido a un aumento desconocido de las desigualdades sociales. Todo el abismo social generado durante los años de bonanza ha estallado con la crisis, alcanzando proporciones indignantes.
 (EFE)
(EFE)
España se enfrenta a una de las más graves crisis de su historia. Las consecuencias de la crisis (la caí­da del PIB, el vertiginoso incremento del paro, la oleada de quiebras de las pymes, los cada vez más cotidianos desahucios de familias que no pueden pagar la hipoteca…) copan los titulares de periódicos y televisiones. Pero lo que nos ocultan es todaví­a peor. El modelo económico impuesto durante los últimos años no sólo nos ha convertido en un "monocultivo" del ladrillo, no sólo nos ha transformado en el paí­s más endeudado del mundo, haciéndonos cada vez más dependientes del capital extranjero y limitado nuestra economí­a a satisfacer la demanda de las principales potencias europeas. También, y sobre todo, nos ha conducido a un aumento desconocido de las desigualdades sociales. Todo el abismo social generado durante los años de bonanza ha estallado con la crisis, alcanzando proporciones indignantes.
 
Mientras España está en quiebra, y será el país europeo donde la recesión será más larga y más aguda, los grandes bancos y monopolios no sólo no presentan pérdidas sino que siguen acumulando escandalosos beneficios.
El Santander ha declarado en los tres primeros meses ganancias de 2.096 millones, el doble que un gigante europeo como el Deustche Bank.
Zapatero no ha presentado en el debate sobre el estado de la nación una sola propuesta para incrementar los subsidios de los más de cuatro millones de parados, pero ya se ha entregado a la banca 340.000 millones de euros en planes de rescate.
Los grandes monopolios imponen el chantaje de la congelación o rebaja de los salarios, y se amenaza con un tijeretazo a las pensiones, pero los altos ejecutivos del Ibex-35 cobran más de un millón de euros.
Por esto, porque este es el grado de expolio y saqueo a que bancos y monopolios nos someten al conjunto de la población, hemos decidido presentarnos a estas elecciones.
La situación es mucho más grave de lo que parece, y que no lo veamos, que no seamos conscientes de ellos y no nos movilicemos en consecuencia, es uno de sus objetivos.
Algunos economistas ya hablan de de que el año que viene podemos llegar a los seis millones de parados.
Porque esta es la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos, porque estas son las consecuencias para nuestro pueblo, hemos decidido presentarnos a las elecciones con la candidatura “De Verdad contra la crisis”.
Hace falta una alternativa para salir de la crisis en beneficio de la inmensa mayoría. Cada vez es mayor el “cabreo social” cuando se contempla el aumento del paro y se ve a continuación los beneficios de bancos y monopolios. Pero también es mayor la ausencia de una referencia que convierta ese malestar en una fuerza activa.
Desde luego, el de Zapatero es el gobierno de Botín. Acaba de fichar como segundo del ministerio de Economía a un economista que defiende el despido libre, la rebaja de los salarios y el recorte de las pensiones.
Obama llegó a la Casa Blanca al grito de “¡Sí, podemos!”. Nosotros ahora decimos “¡Sí se puede!”.  ¡Claro que sí se puede!
¿O es que es normal que, en plena crisis, el vicepresidente del Santander cobre 21,3 millones de euros en salario? En una sola hora se embolsa más de lo que nosotros cobramos en un mes. Su salario es 1.420 mayor que el sueldo medio de un trabajador. ¿Acaso es que su trabajo genera 1.420 veces más riqueza? No se lo creen ni ellos. Lo que ocurre es que, gracias a su posición social, se apropia de la riqueza que nosotros producimos. En una proporción tan escandalosa como refleja su salario.
¿Por qué de la misma manera que existe un salario mínimo regulado por ley, no podemos establecer un salario máximo para banqueros y monopolistas?
Es una propuesta tan factible como que Obama –para intentar encauzar la indignación social desatada con la crisis- ya ha aprobado un límite salarial para los directivos de Wall Street.
¿Cómo que no hay recursos para salir de la crisis y entonces solo podemos “apretarnos el cinturón” y esperar a que “la crisis mundial escampe”?
Santander, BBVA y Telefónica han ganado casi 5.000 millones de euros en los tres primeros meses del año; los 35 primeros bancos y monopolios ganaron 47.000 millones de euros el año pasado; los planes de rescate bancarios suman ya 340.000 millones de euros, a lo que hay que añadir los 14.000 millones regalados a las eléctricas.
¿No son estos recursos suficientes para salir de la crisis? El problema es ponerlos al servicio de la mayoría, y que no estén monopolizados por una ínfima élite.
“¡Sí se puede!”  salir de la crisis en beneficio de la mayoría si se redistribuye la riqueza y las rentas, si se impone un drástico programa de ahorro nacional, y se dedica ese dinero a crear riqueza y empleo.
La candidatura “De Verdad contra la crisis” unas sencillas y claras medidas de redistribución, ahorro e inversión:
1.- Redistribución salarial. Nadie por debajo de 1.000 euros de salario mensual, nadie por encima de 10.000 euros mensuales de salario.
Sólo la aplicación de esta medida a un 0,2% de la población activa española –los cerca de 40.000 consejeros, ejecutivos y altos cargos de las grandes empresas y del Estado– supondría un ahorro anual que permitiría que los 2,4 millones de trabajadores españoles cuyo salario actual es inferior a 1.000 euros mensuales, pasarán a cobrarlos inmediatamente. Y aún quedarían 3.546 millones de euros sobrantes para cubrir los salarios de 250.000 nuevos puestos de trabajo productivos.
2.- Reducción de un 20% en los gastos del Estado, empezando por los gastos superfluos e innecesarios y sin tocar los gastos verdaderamente sociales (pensiones, desempleo, educación, sanidad,...).
El ahorro generado por esta medida (de alrededor de 72.000 millones de euros al año) sería suficiente para crear casi dos nuevos millones de puestos de trabajo productivos de un valor añadido medio-alto cada año.
3.- El dinero público del rescate bancario (240.000 millones de euros) dedicado a la financiación para la inversión de pequeñas y medianas empresas y para el consumo de las familias. Financiación cuyo interés –al tratarse de dinero público sin ánimo de lucro– debería estar a la misma tasa a que hoy presta el dinero el BCE, es decir, al 1%. (ICO)
4.- Un sistema impositivo sobre la renta personal  y sobre los beneficios empresariales, en una escala del 0 al 9, donde pague más quien más tiene.
Sólo con que a los bancos y monopolios del IBEX-35 se les aplicara el doble de impuestos sobre beneficios que se le aplica a las pequeñas y medianas empresas –puesto que duplican los beneficios obtenidos por 1,2 millones de pymes–, y que al resto de bancos de tamaño medio y al conjunto de empresas calificadas como “grandes” por Hacienda, se les aplicara la misma carga fiscal que a las PYMES, el Estado recaudaría 66.630 millones de euros más cada año.
Lo que permitiría congelar o reducir a un 5% los impuestos a las empresas en dificultades y aún sobrarían miles de millones para crear nuevos empleos productivos o atender y mejorar los gastos sociales. 
¡Claro que sí se puede!
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