La crisis golpea con dureza a Alemania y Francia

Angina de pecho en el corazón de Europa

Las medidas antipopulares -desmantelando rápidamente lo que quedaba de Estado del Bienestar- y claramente favorables a los grandes monopolios, están haciendo enciender la mecha del descontento.

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15-05-2009
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La poderosa economí­a alemana, el motor de Europa, está cada dí­a más gripada. El PIB alemán ha caí­do un 3,8% en el primer trimestre de 2009, una caí­da del 6,7% interanual, lo que confirma el mayor retroceso de la potencia teutona desde la II Guerra Mundial. El todaví­a mayor exportador del planeta se resiente gravemente de la abrupta caí­da del comercio mundial. Tampoco van las cosas bien en la segunda economí­a europea: Francia entra ya oficialmente en recesión, al sumar seis meses consecutivos de caí­da de la economí­a. y retroceder su PIB un 1,2% en el primer trimestre del año. Las dos locomotoras de Europa empiezan a sufrir gravemente las consecuencias del cataclismo financiero que se originó en septiembre con la caí­da de Lehman Brothers.
 Un empleado trabaja en un rotor averiado en la planta de turbinas de vapor de Siemens en Goerlitz, Alemania. EFE
Un empleado trabaja en un rotor averiado en la planta de turbinas de vapor de Siemens en Goerlitz, Alemania. EFE
La poderosa economí­a alemana, el motor de Europa, está cada dí­a más gripada. El PIB alemán ha caí­do un 3,8% en el primer trimestre de 2009, una caí­da del 6,7% interanual, lo que confirma el mayor retroceso de la potencia teutona desde la II Guerra Mundial. El todaví­a mayor exportador del planeta se resiente gravemente de la abrupta caí­da del comercio mundial. Tampoco van las cosas bien en la segunda economí­a europea: Francia entra ya oficialmente en recesión, al sumar seis meses consecutivos de caí­da de la economí­a. y retroceder su PIB un 1,2% en el primer trimestre del año. Las dos locomotoras de Europa empiezan a sufrir gravemente las consecuencias del cataclismo financiero que se originó en septiembre con la caí­da de Lehman Brothers.
La Oficina Federal de Estadística en Alemania confirma el dato: se trata del cuarto retroceso consecutivo en lo que va de año, y es la mayor caída de la economía alemana desde que en 1970 entró en vigor el organismo. Estos nefastos datos no pillan de sorpresa a nadie, y menos al gobierno alemán: ya vaticinaron que su PIB caería este año un 6% respecto al anterior.
 
La razón tampoco tiene ningún misterio, tratándose Alemania de una economía poderosamente exportadora –aún conserva el trono, duramente disputado con China, de mayor exportador mundial-, principalmente de bienes de equipo, maquinaria y artículos tecnológicos. La contracción del mercado mundial y la caída brusca de la demanda ha hecho estragos en los balances de la potente industria alemana.
 
La tasa de desempleo en se sitúa en el 7,6%, algo insólito en Alemania. La crisis política está a las puertas cuando sólo quedan unos meses para las elecciones. El gobierno de Merkel insiste en la idea de que las causas de la crisis dependen del estado del mercado mundial y escapan a su control, y que Alemania será de los primeros países en salir rápidamente de la crisis cuando se recupere la demanda global. Seguramente la razón le asiste, pero las medidas antipopulares –desmantelando rápidamente lo que quedaba de Estado del Bienestar- y claramente favorables a los grandes monopolios que están haciendo encienden la mecha del descontento.
 
Tampoco Francia escapa a la recesión. Su economía decrece un 1,2%, sus exportaciones un 6% y las importaciones un 5,3%. Su ministra de Economía, Christine Lagarde insiste en que Francia "resiste mejor que sus principales socios en un contexto que sigue siendo muy desfavorable", en referencia a Alemania, Reino Unido, España o Estados Unidos, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea desmienten las previsiones del Eliseo en 2009 –que vaticina una caída del 1,5%- y calculan que la economía gala habrá retrocedido un 3% al acabar el año. Y desde luego en Francia la crisis social ya está declarada, con dos huelgas generales en la cara del gobierno, y Sarkozy obstinado en bajar los impuestos a las rentas más ricas.
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