El primer ministro de Israel se entrevista con el Rey Abdalah

Netanyahu se prepara en Jordania

Washington va a desplegar todos sus instrumentos diplomáticos, polí­ticos, y otros menos visibles para reconducir por las buenas o por las malas, al dí­scolo gobierno Netanyahu.

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15-05-2009
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El primer ministro israelí­, Benjamí­n Netanyahu, concluye hoy en Jordania una pequeña ronda de contactos con los únicos dos paí­ses de la zona con los que puede dialogar. El lunes se reunió con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, paí­s con el que Israel tiene una frí­a aunque correcta relación, en la que el Cairo sirve de mediador entre Tel Aviv, Ramala y Hamás. La visita de la jornada con el Rey Abdalah de Jordania tiene un matiz distinto: servirá como primera toam de contacto de Netanyahu con las posiciones con las que se va a encontrar dentro de unos dí­as en la Casa Blanca, ya que el monarca jordano, después de su entrevista con Obama, parece haberse convertido en el heraldo árabe de Washington en la zona.
 El rey Abdalá II de Jordania mantiene una reunión con el primer ministro israelí­, Benjamí­n Netanyahu (izq) en el Palacio Real jordano en Ammán. EFE
El rey Abdalá II de Jordania mantiene una reunión con el primer ministro israelí­, Benjamí­n Netanyahu (izq) en el Palacio Real jordano en Ammán. EFE
El primer ministro israelí­, Benjamí­n Netanyahu, concluye hoy en Jordania una pequeña ronda de contactos con los únicos dos paí­ses de la zona con los que puede dialogar. El lunes se reunió con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, paí­s con el que Israel tiene una frí­a aunque correcta relación, en la que el Cairo sirve de mediador entre Tel Aviv, Ramala y Hamás. La visita de la jornada con el Rey Abdalah de Jordania tiene un matiz distinto: servirá como primera toam de contacto de Netanyahu con las posiciones con las que se va a encontrar dentro de unos dí­as en la Casa Blanca, ya que el monarca jordano, después de su entrevista con Obama, parece haberse convertido en el heraldo árabe de Washington en la zona.
“Si se siguen dando largas a las conversaciones de paz para Oriente Próximo, estallará un nuevo conflicto entre árabes e israelíes en los próximos 12 o 18 meses", advirtió el  lunes el  rey de Jordania al diario londinense “The Times”.  No se trata de una opinión de unj jefe de Estado más, sino de la valoración salida de la entrevista que Abdalah y Obama mantuvieron semanas atrás.
 
 
El monarca jordano desveló los planes de Washington de celebrar en el verano una cumbre multilateral a varias bandas, que incluiría no sólo a la delegación palestina e israelí, sino a Jordania, Egipto y también a Siria y Líbano, países cuyas relaciones con Tel Aviv están formalmente rotas. Dirigiéndose a Israel, y erigiéndose como portavoz oficioso de la Casa Blanca, el mandatario dijo: “Les estamos ofreciendo la posibilidad de ser acogidos con los brazos abiertos por una tercera parte del mundo (…) El futuro no son los Altos del Golán o el Sinaí, sino que abarca desde Marruecos en el Atlántico hasta Indonesia en el Pacífico. Ese es el precio".
 
 
Por eso la reunión de Netanyahu tiene el aspecto preparatorio de la visita a Washington, después de que las relaciones entre EEUU e Israel pasen por un momento tenso. Cualquier inquilino de la Casa Blanca sabe bien que la seguridad de Israel es un asunto de Estado para la superpotencia, pero la incendiaria actuación del gobierno de ultraderecha de Netanyahu y Lieberman, que se niega a hablar del Estado palestino, desdeña de Annápolis, y promueve el avance de los asentamientos judíos en Cisjordania amenaza con hacer estallar Oriente Medio.
 
 
Hay demasiado en juego, y demasiado importante -la retirada de Irak, la cuestión nuclear iraní o el avispero de Afpak- además de la importancia intrínseca del conflicto palestino israelí o las relaciones de Israel con Siria y Libano. Washington va a desplegar todos sus instrumentos diplomáticos, políticos, y otros menos visibles para reconducir por las buenas o por las malas, al díscolo gobierno Netanyahu.
 
 
La prensa revelaba el otro día que asesores de la Casa Blanca llevan varias semanas manteniendo reuniones con congresistas demócratas para prepararles ante un eventual enfrentamiento diplomático con Israel. Obama sabe que la actividad del poderoso lobby israelí en Washington –que llega por supuesto a las filas demócratas- será la clave para ganar la batalla. Netanyahu probablemente tenga ahí cifradas sus esperanzas, y el viaje a Jordania servirá a modo de partida de reconocimiento.
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