Pugnas por dirigir el polo soberanista

La huelga fractura al nacionalismo vasco

La huelga convocada por ELA y LAB para el 21 de mayo se convierte en los hechos en un polo soberanista que está dividiendo incluso a fuerzas polí­ticas como EA.

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15-05-2009
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De toda la polémica lo que queda más en evidencia es la eficacia de la misma en cuanto a la lucha de la clase obrera. Con apoyo parcial desde su misma convocatoria pierde fuelle según se acercan los dí­as. De toda la polémica lo que queda más en evidencia es la eficacia de la misma en cuanto a la lucha de la clase obrera. Con apoyo parcial desde su misma convocatoria pierde fuelle según se acercan los dí­as.
Y es que ahora mismo, ya no es sólo una fractura dentro de Euskadi entre el nuevo Gobierno de Patxi López y un polo soberanista, sino que supone un enfrentamiento a su vez dentro del mismo y un enfrentamiento por dirigirlo.
 
De un lado las fuerzas sindicales abertzales junto con Batasuna que se plantea participar para así también salir de su ostracismo, y que su propio líder Ornaldo Otegi lo ha calificado el paro como un movimiento político para dar impulso a dicho polo. A ese lado se sumó ayer Eusko Alkartasuna (EA).
 
De otro lado el PNV ya criticó la decisión de la huelga argumentando que no era tiempo para las mismas sino para lanzar propuestas y acuerdos, A ese polo se suma ahora el sector guipuzcoano de EA demarcándose del apoyo a la huelga que dio ayer el líder transitorio de la organización desde que dimitió Unai Ziarreta por los malos resultados de las elecciones, apoyando los mismos argumentos que el PNV.
 
Por supuesto cabe decir que el apoyo en sí por parte de la dirección de EA, tenía un aspecto cómico ya que la convocatoria en si de la huelga también esta enfrentada en la política económica llevada adelante por el gobierno vasco en el que ellos mismos han participado y actuado.
 
De aquí se desluce que la primera consecuencia del cambio que se ha producido en Euskadi desde el 1 de Marzo es una lucha por dirigir en frente nacionalista debilitado por la caída del poder del PNV, Debilitado el frente en sí y la dirección de l mismo.
 
Lo que sí es importante es incidir en lo grave que es utilizar el derecho a huelga con objetivos políticos partidistas frente a objetivos propios de la lucha obrera. La consecuencia es que la huelga del 21 de mayo, no tenga ningún seguimiento mayoritario, que reste fuerza a la eficacia de la lucha sindical y que asquee a una gran parte de la misma clase obrera que percibirá linos políticos frente a unidad de acción.
 
La huelga debería ser desconvocada y buscar acuerdos reales entre las diferentes fuerzas sindicales, son momentos de buscar los que une para establecer exigencias justas en lo que divide, exigencias de cómo orientar la lucha sindical buscando fortalecerla nunca fracturándola.
 
El que lo apoye una organización como EA o batasuna que no están proponiendo nada para afrontar la crisis no es más que otro indicio de su papel político.
 
 
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