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Arqueologí­a mutua: España-Egipto

Más de un siglo de relación cultural tremendamente fructí­fera, en la que el patrimonio egipcio, parte fundamental del de la Humanidad, es lo principal. Un ejemplo

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14-05-2009
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Hace ciento veinte años el arqueólogo español Eduardo Toda encontró la tumba del artesano Sennedjem - siglo XIII a.C. - en Deir el Medina, en la orilla oeste de la ciudad egipcia de Luxor. Hasta el 25 de mayo, el Museo Egipcio de El Cairo rinde homenaje a los arqueólogos españoles: una relación de colaboración y respeto mutuo. Hace ciento veinte años el arqueólogo español Eduardo Toda encontró la tumba del artesano Sennedjem - siglo XIII a.C. - en Deir el Medina, en la orilla oeste de la ciudad egipcia de Luxor. Hasta el 25 de mayo, el Museo Egipcio de El Cairo rinde homenaje a los arqueólogos españoles: una relación de colaboración y respeto mutuo.
El diplomático catalán, Eduardo Toda, fue nombrado en 1884 Cónsul General de España en Egipto, iniciando una labor que después ha encontrado sucesores durante más de un siglo. Esta tarea prosigue hoy en día.

Cuando España entró en relación con la aventura arqueológica en Egipto el saqueo estaba a la orden del día; en 1883 se autorizó a todos los residentes de Egipto a excavar en yacimientos si se conseguía la autorización de la Dirección de Antigüedades. Y los españoles tuvieron que aprender rápido, pues el retraso en experiencia y conocimiento era mucho respecto a las principales potencias dedicadas a la egiptología… y también al expolio. Todo hay que decirlo.

En los años sesenta, España colaboró en la misión internacional de salvamento de los templos de Nubia amenazados por la construcción de la presa de Asuán, al sur del país. Los arqueólogos españoles tuvieron que marchar a otros países para formarse.

En agradecimiento, el Gobierno egipcio regaló a los españoles miles de objetos hallados en las excavaciones - actualmente se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional -, así como el Templo de Debod, dedicado a Amón e Isis. El templo fue trasladado piedra a piedra a Madrid en 1968.

También en 1966 Egipto otorgó a España el yacimiento de la Heracleópolis Magna, situado en el Medio Egipto, en el que se sigue excavando. Los arqueólogos españoles participan en once misiones, dirigiendo cinco de ellas.

137 piezas originales están expuestas en dos salas del Museo Egipcio de El Cairo: la puerta de madera policromada de la tumba de Sennedjem, descubierta en 1886 por Eduardo Toda; sarcófagos, objetos funerarios, cerámicas y esculturas halladas en yacimientos excavados por arqueólogos españoles como la Tumba de Kha'merernebti, los yacimientos de la Heracleópolis Magna, Dra Abu El-Naga y Oxirrinco o la Tumba de Sen-en-Mut…

Más de un siglo de relación cultural tremendamente fructífera, en la que el patrimonio egipcio, parte fundamental del de la Humanidad, es lo principal. Un ejemplo de una relación de mutua colaboración no sometida al expolio o a la humillación y sojuzgamiento de un país a otro, reflejado en el ninguneo de su patrimonio
 
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