El dato del dí­a

Las regulaciones de empleo afectan a más personas (180.579) en tres meses que en todo 2008

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12-05-2009
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Los datos publicados por el Ministerio de Trabajo sobre expedientes de regulación de empleo (ERE) no sólo ponen de manifiesto la sangrí­a de empleo que suponen los ERE, sino también el papel de la administración y la profundidad de la destrucción del tejido productivo. Los datos publicados por el Ministerio de Trabajo sobre expedientes de regulación de empleo (ERE) no sólo ponen de manifiesto la sangrí­a de empleo que suponen los ERE, sino también el papel de la administración y la profundidad de la destrucción del tejido productivo.
Según el Ministerio de Trabajo 180.579 trabajadores se vieron afectados por un ERE en el primer trimestre de 2009, multiplicando por 16 el número de afectados por las regulaciones de empleo. Hemos pasado de 11.375 afectados por ERE en el primer trimestre de 2008 a los casi 200.000 actuales.
Lo segundo que destaca en los datos del ministerio es la implicación de los gobiernos autonómicos y del ministerio de Trabajo en la aprobación de los expedientes de regulación de empleo, hacer posible la sangría de los ERE y, lo que es más importante, a costa del dinero de la Seguridad Social financiar los despidos de las grandes multinacionales y grandes empresas. Los ERE aprobados han pasado de 823 en 2008 a 4.660, casi un 500% más. ERE que favorecen a grupos que han declarado beneficios durante todos estos años, que se han aprovechado de miles de millones de subvenciones públicas y a los que no se les pide ninguna garantía, ni devolución de las ayudas, ni reconversión, ni planes de viabilidad…
En tercer lugar vuelve a resaltar que la industria es el sector más castigado con el 82% del total de expedientes. Los 148.100 trabajadores del sector industrial afectados (¡un 2.157% más que hace un año!) ponen de manifiesto la profundidad de la crisis en tanto que no hay, hoy por hoy, alternativa a la construcción. Al contrario, la destrucción de empleo se está trasladando a la destrucción de tejido productivo.
La industria no se está comportando como alternativa, tampoco la agricultura que también pierde empleo. Lo que vuelve a evidenciar la falta de una política nacional contra la crisis que siente las bases para detener la sangría y desarrollar un nuevo modelo de crecimiento basado en la economía productiva.
 
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