Abogados de EEUU apoyan la causa española contra la tortura

A por la cabeza, a por Bush

"Serí­a injusto no perseguir a los que ocupaban la posición última de autoridad. Serí­a como procesar a Eichmann y hacer la vista gorda con Hitler", argumenta Pepper

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11-05-2009
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La doble investigación de la Audiencia Nacional española contra las prácticas de tortura en Guantánamo y su autorización en la Casa Blanca ha impactado en la sociedad norteamericana, ocupando rotativos y levantando una gran espectación. Un batallón de abogados, veteranos defensores de los derechos civiles han aplaudido y saludado la iniciativa de la justicia de nuestro paí­s y han ofrecido su colaboración. Entre ellos el buffete de William F. Pepper, el abogado de la familia de Martin Luther King, que ha aportado un exhaustivo informe que apunta directamente al anterior inquilino de la Casa Blanca: a George W.Bush.
 Es necesario juzgar a Bush y su equipo de halcones por sus crí­menes. Pero sólo si la investigación es independiente podrá llegar hasta el último rincón. No Copyright.
Es necesario juzgar a Bush y su equipo de halcones por sus crí­menes. Pero sólo si la investigación es independiente podrá llegar hasta el último rincón. No Copyright.
La doble investigación de la Audiencia Nacional española contra las prácticas de tortura en Guantánamo y su autorización en la Casa Blanca ha impactado en la sociedad norteamericana, ocupando rotativos y levantando una gran espectación. Un batallón de abogados, veteranos defensores de los derechos civiles han aplaudido y saludado la iniciativa de la justicia de nuestro paí­s y han ofrecido su colaboración. Entre ellos el buffete de William F. Pepper, el abogado de la familia de Martin Luther King, que ha aportado un exhaustivo informe que apunta directamente al anterior inquilino de la Casa Blanca: a George W.Bush.
Las organizaciones pacifistas y de defensa de las libertades civiles aún no se lo pueden creer. La justicia española, la Audiencia Nacional que persiguió a Pinochet, ha abierto una doble causa contra las torturas de Guantánamo. Una, la del juez Eloy Velasco, que investigará a los abogados de la Casa Blanca que elaboraron el andamiaje jurídico que permitió legalizar prácticas como el ya célebre “waterboarding”. Otra, instruida por Baltasar Garzón, que además se dirige más alto, y apunta ya a la responsabilidad del ex-secretario de Defensa, Donald Rumsfeld y a la ex-secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
 
Pepper defiende con vehemencia el derecho de España a investigar delitos de lesa humanidad, pero pide a la Audiencia Nacional que vaya más allá aún. En un exhaustivo y prolijo informe de 121 páginas, el veterano abogado sugiere que se impute directamente al ex presidente George W. Bush y a su vice, Dick Cheney. "Sería injusto no perseguir a los que ocupaban la posición última de autoridad. Sería como procesar a Eichmann y hacer la vista gorda con Hitler", argumenta Pepper.
 
Su equipo de abogados aporta a la justicia española nada menos que 45 documentos, algunos de muy reciente desclasificación, que permiten trazar la ruta de toma de decisiones que llevaron a la legalización de la tortura por la Casa Blanca. Sabe lo que se le viene encima y que harán falta muchas manos, y como de una aventura se tratara, Pepper se afana en reclutar juristas para su causa. No le faltan candidatos: cientos de activistas y ONGs ofrecen sus servicios. "Han sido muchas horas de trabajo pero creo que éste es el caso más importante de mi vida en el avance de la ley internacional de derechos humanos", dice Pepper al diario español Público en una entrevista.
 
En EEUU el movimiento de defensa de las libertades y los derechos civiles es como un viejo roble: antiguo, fuerte, y con profundas raíces en la sociedad. La lucha de Martin Luther King y sus vástagos ideológicos forma parte de la mejor tradición del pueblo norteamericano. Pero no todo lo que brilla es oro, y es preciso –junto con el júbilo que provoca saber que Bush y sus neocon pueden ser juzgados- distinguir siempre quién lo dice, cuando lo dice y para qué lo dice.
 
No sólo porque Pepper elogie al Fiscal General del Estado Cándido Conde-Pumpido, un personaje sobradamente conocido en España por ser un mamporrero de la Moncloa, sino porque en EEUU en la denuncia de las torturas de Guantánamo parte de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU, en inglés). Es la ACLU la que forzó a la desclasificación de los memorandos secretos donde se detallan las torturas de la CIA. Esta organización –financiada por fundaciones como Ford, Rockefeller, Carnegie, Field, Tides, Gill, Arcus, Horizons y otras más- ha enviado a Madrid al investigador Jameel Jaffer para ofrecer “todo el apoyo a los querellantes”.
 
Es necesario juzgar a Bush y su equipo de halcones por sus crímenes. Pero sólo si la investigación es independiente podrá llegar hasta el último rincón. Si por en medio están algunas de las más importantes instituciones de la burguesía monopolista norteamericana, vinculadas a sectores interesados en garantizar la permanencia de la “línea Obama” a través del bombardeo de la “linea Bush” y de la persecución de sus principales neocon, debemos de prepararnos para las trampas y los giros que impongan sus espúrios intereses, que nada tienen que ver con la justicia.
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