Rusia expulsa funcionarios de la OTAN

La OTAN y Rusia en el conflicto de Gorgia

La expulsión por parte de la OTAN de dos diplomáticos rusos en Bruselas, sospechosos de estar implicados en actividades de espionaje, provocó serias advertencias por parte de Moscú

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07-05-2009
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Rusia y EEUU vuelven a cruzarse peligrosamente en el Cáucaso, una región clave en la disputa geoestratégica de Eurasia que ya tuvo su primer desenlace armado con la llamada "guerra de Georgia" en agosto pasado. Ejercicios militares de la OTAN y un reposicionamiento estratégico de Rusia en Abjasia y Osetia del Sur, mediante acuerdos militares, sobre el control ruso de las fronteras de esas repúblicas, reconocidas por Moscú como estados independientes, marcan el calendario inmediato de una región de alto voltaje conflictivo.
 Medvédev afirmó que celebrar las maniobras aliadas en Georgia es tan peligroso como hacerlo en Oriente Medio o cerca de Corea del Norte, pues suponen "una demostración de la fuerza militar" ante Abjasia y Osetia del Sur.(EFE)
Medvédev afirmó que celebrar las maniobras aliadas en Georgia es tan peligroso como hacerlo en Oriente Medio o cerca de Corea del Norte, pues suponen "una demostración de la fuerza militar" ante Abjasia y Osetia del Sur.(EFE)
Rusia y EEUU vuelven a cruzarse peligrosamente en el Cáucaso, una región clave en la disputa geoestratégica de Eurasia que ya tuvo su primer desenlace armado con la llamada "guerra de Georgia" en agosto pasado. Ejercicios militares de la OTAN y un reposicionamiento estratégico de Rusia en Abjasia y Osetia del Sur, mediante acuerdos militares, sobre el control ruso de las fronteras de esas repúblicas, reconocidas por Moscú como estados independientes, marcan el calendario inmediato de una región de alto voltaje conflictivo.
La llamada crisis de los "espí­as", es un acto más, de la lucha mediática y diplomática. Los constantes manejos de la llamada "temperatura" en las relaciones se han convertido en un valor en sí­ en los contactos entre Moscú y la OTAN. Los pasos que se dan son de carácter simbólico, tienen cero efecto en la práctica y no afectan a las cuestiones de contenido como, por ejemplo, la cooperación en el transporte de cargas a Afganistán. Que se manejan directamente entre Washington y Moscú.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, juzgó hoy de lógica y previsible la reacción de su paí­s al expulsar a dos diplomáticos canadienses de la representación de la OTAN en esta capital. Lavrov aclaró que quienes decidieron la expulsión de diplomáticos rusos de Bruselas no podí­an esperar otra cosa, "son las leyes del género", aseveró. Queremos una asociación normal, mutuamente ventajosa y de respeto recí­proco con la alianza euroatlántica, dijo el canciller.

Recalcó el interés de su paí­s de trabajar normal, de forma pragmática y de mutuo respeto en el Consejo Rusia-OTAN, bajo la observancia de los principios fundacionales, sobre los cuales se sustentó la creación de dicho mecanismo. Se trata, subrayó Lavrov, de "no fortalecer su seguridad a cuenta de la seguridad de otro".

Otro punto que en su opinión deberá analizarse tiene que ver con la tensa situación que persiste en el Cáucaso sur, atribuida por Moscú a las permanentes acciones provocadoras de Georgia. Unido a ello el titular ruso de Exteriores fustigó la polí­tica de amparo practicada por la OTAN con respecto al gobierno de Tiflis, en alusión directa a las maniobras militares del bloque, iniciadas hoy en territorio georgiano, pese a las protestas de Rusia.

Estos hechos han frustrado, por el momento, el proceso de normalización de las relaciones bilaterales. El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció el martes pasado que no asistirá a la reunión ministerial del Consejo Rusia-OTAN prevista para el 19 de mayo por considerarla "inoportuna". í‰ste iba a ser el primer encuentro de ministros desde que los aliados congelaron estos encuentros por la guerra relámpago en Georgia, en agosto pasado.

La expulsión por parte de la OTAN de dos diplomáticos rusos en Bruselas, sospechosos de estar implicados en actividades de espionaje, provocó serias advertencias por parte de Moscú. Se produjo el mismo dí­a que la Alianza reanudaba sus conversaciones formales a nivel de embajador con Rusia, que fueron suspendidas tras el conflicto de Georgia, hace ochos meses. El aumento de tensión también se produce una semana antes de las maniobras militares de la OTAN en Georgia, cuyo anuncio molestó a Moscú.

Diplomáticos de la OTAN en Bruselas informaron de la expulsión de Bruselas de los diplomáticos rusos que supuestamente espiaron a favor de Rusia. Uno de ellos es el hijo del embajador ruso en la Unión Europea, Vladimir Chishov. El embajador declaro que "el hecho de ninguna manera es accidental"," es una provocación premeditada".

Se trata de una respuesta a un presunto caso de espionaje en Estonia, según publica este jueves el diario 'The Financial Times'. En el paí­s báltico un funcionario fue condenado a 12 años y medio de prisión por haber pasado a los servicios secretos rusos informaciones secretas de la Alianza Atlántica.

Medvédev afirmó que celebrar las maniobras aliadas en Georgia es tan peligroso como hacerlo en Oriente Medio o cerca de Corea del Norte, pues suponen "una demostración de la fuerza militar" ante Abjasia y Osetia del Sur, en cuyos territorios Rusia ha instalado sus bases militares, con 3.800 soldados cada una.

"Cuando un bloque militar realiza ejercicios en zonas donde hace muy poco tiempo habí­a un alto grado de tensión y la situación sigue aún complicada, surge el peligro de todo tipo de complicaciones", declaró el lí­der ruso durante una rueda de prensa.

En Georgia, la Alianza decidió seguir adelante con las maniobras, a pesar del motí­n registrado en una base militar georgiana el martes pasado, que fue sofocado el mismo dí­a por el presidente Mijaí­l Saakashvili. Tbilisi acusó a Moscú de haber sido el instigador del intento de golpe de Estado y de querer boicotear las maniobras de la OTAN, en las que participan 1.100 soldados de varios miembros de la OTAN y otros cuatro paí­ses.

Georgia, puntal de estratégico de EE UU en el Cáucaso, continúa rodeada por el aparto militar ruso, mientras que Ucrania (aliada de EEUU) y Moldavia (más inclinada hacia Moscú) están asediadas por conflictos polí­ticos internos donde el sector "pro-ruso" está recuperando espacios de poder. Esto denota el alto voltaje estratégico de la región donde se va a realizar el despliegue de las unidades navales y terrestres de la alianza atlántica (OTAN).

El conflicto en torno a las maniobras de la OTAN va cobrando envergadura, lo cual es una señal inequí­voca de que todaví­a no hay ningún "relanzamiento" de contactos entre Rusia y EEUU. Si exceptuamos unas cuantas declaraciones amistosas que se hicieron en Moscú y en Washington, ninguna de las dos partes dio pasos reales para mejorar las relaciones, de modo que la desconfianza recí­proca se mantiene al nivel de antes. Esta circunstancia no impide a Rusia y EEUU fingir que se empeñan en "sincronizar los relojes" y "acercar las posturas".

Los recientes encuentros entre Rusia y EE UU con respecto al desarme nuclear y el intento de EE UU de incluir a Rusia, en su nueva orientación para Afganistán, chocan con intereses estratégicos que la nueva administración de EE UU no abandona respecto a Georgia, que se convierten en un medio de presión y una baza para la negociación con Rusia. Ahora que la admisión de Georgia en la OTAN ha dejado de ser una prioridad, retirar las maniobras militares, serí­a interpretada una como traición definitiva con respecto a Tbilisi y un gran éxito de Moscú. Obviamente, es una variante inaceptable para la OTAN. Rusia mantiene una posición de fuerza, que ya el año pasado, demostró hasta donde esta dispuesto a llegar, para garantizar su posición respecto a lo que considera una intromisión en su área de influencia exclusiva.

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