Crisis polí­tica en el techo del mundo

Choques tectónicos en Nepal

La cordillera del Himalaya se formó por el poderoso choque de dos placas tectónicas. Y parece que este es el sino -también en el terreno de la lucha de clases- de Nepal

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07-05-2009
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Tras un año de complejos equilibrios de poder en Katmandú, el gobierno de coalición encabezado por los maoí­stas se disuelve, tras una crisis polí­tica motivada por la desautorización del presidente de Nepal a la destitución -por parte del Primer Ministro, el histórico lí­der maoí­sta Prachanda- del jefe del ejército, que se obstinaba en impedir la incorporación de los más de 19.000 antiguos guerrilleros comunistas en las Fuerzas Armadas de Nepal, tal y como estaba acordado en los acuerdos de paz. Prachanda ha decidido dimitir, por una cuestion de principios, antes que tragar con semejante imposición, y la crisis sigue abierta.
 Una familia en una valle controlado por los maoistas en Nepal. Foto: Pavel Novak
Una familia en una valle controlado por los maoistas en Nepal. Foto: Pavel Novak
Tras un año de complejos equilibrios de poder en Katmandú, el gobierno de coalición encabezado por los maoí­stas se disuelve, tras una crisis polí­tica motivada por la desautorización del presidente de Nepal a la destitución -por parte del Primer Ministro, el histórico lí­der maoí­sta Prachanda- del jefe del ejército, que se obstinaba en impedir la incorporación de los más de 19.000 antiguos guerrilleros comunistas en las Fuerzas Armadas de Nepal, tal y como estaba acordado en los acuerdos de paz. Prachanda ha decidido dimitir, por una cuestion de principios, antes que tragar con semejante imposición, y la crisis sigue abierta.
El presidente de Nepal, Ram Baran Yadav, en calidad de comandante supremo del ejército nepalés, desautorizó al Primer Ministro, Pushpa Kamal Dahal, conocido popularmente como “camarada Prachanda”, en su decisión de dimitir al general Katawal –jefe de un Estado Mayor que hasta hace un año era el sostén y columna vertebral del odiado régimen monárquico-. Katawal se negaba frontalmente a cumplir con uno de los puntos que permitieron firmar la paz con la guerrilla maoísta: la integración de los más de 19.000 rebeldes en el ejército regular, de acuerdo a sus rangos –y por tanto la forja de un ejército de carácter mixto, de acuerdo a las transformaciones democráticas y nacionales del país-.
 
La decisión de Yadav, presentada con el respaldo de todo el arco parlamentario –incluidos los ex-prosoviéticos del Partido Comunista de Nepal (UML)- contra la “unilateralidad” de los maoístas del PCN(m), ha provocado la dimisión –como una cuestión de principios- de Prachandra y sus ministros, que en abril del año pasado celebraron un triunfo histórico de votos, siendo con diferencia la lista más votada en Nepal.
 
Esta determinación –como afirman los medios de India- puede fortalecer aún más el apoyo popular de los comunistas del PCN(m), vistos como los que más consecuentemente buscan el desmantelamiento de las estructuras del semifeudal y proimperialista régimen monárquico. Desde que en 1994 iniciaron la guerra popular en las regiones montañosas de Nepal, el mismo Ejército Real en el que ahora les es negado integrarse lanzó contra ellos una campaña tras otra. Pero los maoístas no sólo lograron resistir, sino que a su avance e infiltración en cada vez más zonas del país, iba parejo su cada vez mayor apoyo popular, a medida que la tiranía del Rey Gyanendra se iba haciendo más odiosa para las masas. Cuando Gyanendra dio un Golpe de Estado e ilegalizó los partidos políticos, fue el PCN(m) el que dirigió una alianza de siete partidos que logró derrocar a la monarquía en 2006.
 
Pero en esta crisis de gobierno en Nepal, uno de los países más pobres del mundo, no sólo se dirime una cuestión de poder entre las fuerzas de clase defensoras del viejo régimen y las que pugnan por el proceso de transformación –en su etapa actual, una revolución democrático burguesa para transformar a Nepal en una República Democrática Popular-, sino que tras ellas hay un trasfondo de lucha de clases internacional.
 
Tras la monarquía y sus casta de partidos –incluida la UML- estaban dos potencias: India, la potencia emergente tradicionalmente dominante en el país, y cuyas castas dominantes tienen tupidos vínculos con la oligarquía de Nueva Delhi, y el hegemonismo norteamericano, que tras el 11-S trató e encuadrar aún más firmemente a Nepal. Un vistazo a un mapa en seguida revela el interés del país del techo del mundo, situado entre la espalda de China –junto a una de sus regiones más inestables y potencial foco de inestabilidad: Tibet-, y la cabeza del gigante indio.
 
En especial para Nueva Delhi la evolución de los acontecimientos en Katmandú tiene un interés muy intenso. Si al problema de un Pakistán camino del “estado fallido”, con un ejército donde los integristas ganan silenciosamente terreno le sumamos un Nepal independiente, que recibe un sordo pero tácito apoyo de Pekín, entenderemos porqué, y también tenderemos seguramente muchas pistas para entender los verdaderos desencadenantes de la actual crisis nepalí.
 
La cordillera del Himalaya se formó por el poderoso choque de dos placas tectónicas. Y parece que este es el sino –también en el terreno de la lucha de clases- de Nepal.
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