El Observatorio

Temor al estallido social

Jean Claude Juncker, jefe del Eurogrupo, revela que la crisis va a llevar a los ciudadanos a niveles de desesperación desconocidos, que auguran un estallido social

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07-05-2009
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Mientras la práctica totalidad de los mandatarios europeos (desde Brown a Merkel, desde Sarkozy a Zapatero) han decidido agarrarse como unos posesos a los "flecos" de unas declaraciones de Obama, en las que éste anunció "atisbos" de una posible recuperación, el primer ministro luxemburgués y jefe del Eurogrupo, Jean Claude Juncker ha decidido coger el toro por los cuernos y revelar, en voz alta, lo que es el "secreto mejor guardado" de todas las cancillerí­as europeas: que "la recesión está llevando a los ciudadanos a unos niveles de desesperación desconocidos" y que ello augura un estallido social en Europa. Mientras la práctica totalidad de los mandatarios europeos (desde Brown a Merkel, desde Sarkozy a Zapatero) han decidido agarrarse como unos posesos a los "flecos" de unas declaraciones de Obama, en las que éste anunció "atisbos" de una posible recuperación, el primer ministro luxemburgués y jefe del Eurogrupo, Jean Claude Juncker ha decidido coger el toro por los cuernos y revelar, en voz alta, lo que es el "secreto mejor guardado" de todas las cancillerí­as europeas: que "la recesión está llevando a los ciudadanos a unos niveles de desesperación desconocidos" y que ello augura un estallido social en Europa.
Fue el pasado lunes y en la reunión del Ecofin (el órgano que reúne a los ministros de Finanzas de los 27 países miembros de la UE). Ante un grupo de atribulados ministros, que saben muy bien lo que hay, pero que se han convertido ya en unos verdaderos profesionales del disimulo, al servicio de unos gobiernos que intentan a toda costa ocultar la realidad, el jefe del Eurogrupo decidió abruptamente poner las cartas sobre la mesa. “La recesión –dijo– va a llevar a los ciudadanos a unos niveles de desesperación desconocidos. Habrá una crisis de empleo en toda Europa y una fuerte inestabilidad social”.

No es el primer aviso. Hace unos meses, Sarkozy apuntó ya la posibilidad de que la crisis desencadenara “rebeliones sociales”, coincidiendo con el “chispazo griego” y las grandes huelgas que se sucedían en la Europa del Este. El propio Sarkozy ya ha vivido dos huelgas generales, más una oleada incontrolada de “secuestros” de directivos de empresas por parte de “sus” trabajadores. También Italia ha protagonizado ya dos grandes protestas sindicales contra la política de Berlusconi. Y Alemania vivió el pasado 1 de mayo los disturbios y enfrentamientos más violentos que se recuerdan en el país desde la unificación.

A pesar de todo ello, la actitud política más frecuente en Europa es ocultar la realidad, maquillar las cifras, intentar engañar a la población, vender un optimismo infundado (mejor aún si es con el rostro sonriente de Obama) y esconder y disimular los temores. Nadie escapa a esta “estrategia”, que se agudiza conforme se acercan las elecciones europeas o las próximas elecciones generales en Inglaterra o Alemania.
En Alemania, el gobierno de “gran coalición” entre democristianos y socialdemócratas, en interés común de ambos, sostiene una cifra de parados totalmente increíble. Con la economía del país cayendo un 6%, afirman que no hay más parados. Pero la realidad es que sí los hay, y que pese a los trucos estadísticos (legalizados ya por la UE), el porcentaje de paro en Alemania ya es probablemente superior al 10%.

En Inglaterra, la debacle económico arrastra sin remisión al primer ministro Gordon Brown, presentado en todos los medios hace solo unos meses como “el salvador del capitalismo”, a una derrota segura en las elecciones generales británicas de junio.

En Francia, Sarkozy afronta sus peores índices de popularidad desde que hace dos años alcanzó brillantemente el poder: en este momento, sólo un tercio de los franceses le apoya, mientras el 70% se declara francamente insatisfecho de su gestión.

También en España Zapatero afronta sus peores registros de apoyo popular desde que llegó hace cinco años a La Moncloa. A pesar de que unos sindicatos muy bien subvencionados y el tradicional “colchón familiar” español ha evitado una contestación social al nivel de los datos de paro que han emergido, la prolongación y agudización de la crisis inevitablemente acabarán por superar y desbordar, tarde o temprano, esos “dos diques”.
 
No es pues la “recuperación” lo que se dibuja en el horizonte europeo, sino inminentes cambios políticos y previsibles estallidos sociales. La política de “vender humo” tiene sus días contados.
 
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