Educación

La élite y los exámenes trampa

Cuando Bush puso en marcha la ley que otorgar subvenciones en función de los resultados de test emitidos por el Estado, las escuelas adoptaron la estrategia de "enseñar test"

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06-05-2009
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Como plantea Carlos Lerena en su obra "Reprimir y Liberar", el examen moderno tiene sus raí­ces en la concepción propia de la tradición cristiana del hombre como "ángel caí­do" y del examen de conciencia. El individuo ha de añorar un paraí­so al que en un tiempo perteneció y por cuya pérdida ha de sentirse culpable, pasando el resto de su vida sucesivos exámenes que certifiquen la excelsitud de su alma y la coincidencia con los cánones de rectitud. Pues parece ser que la rectitud ha abandonado hasta a los examinadores. Como plantea Carlos Lerena en su obra "Reprimir y Liberar", el examen moderno tiene sus raí­ces en la concepción propia de la tradición cristiana del hombre como "ángel caí­do" y del examen de conciencia. El individuo ha de añorar un paraí­so al que en un tiempo perteneció y por cuya pérdida ha de sentirse culpable, pasando el resto de su vida sucesivos exámenes que certifiquen la excelsitud de su alma y la coincidencia con los cánones de rectitud. Pues parece ser que la rectitud ha abandonado hasta a los examinadores.
La psicometría, es la rama de la psicología que trata de poner remedio a la ausencia de un modelo común de examen que permita evaluar en diferentes pruebas, es decir unos criterios comunes que permitan dar calificaciones ajustadas y comparables.

Uno de los ejemplos más claros sobre este problema son las pruebas de selectividad. Las preguntas varían de unas comunidades a otras y también los criterios de los examinadores. El año pasado, el porcentaje de aptos en la Universidad de Valencia fue del 97%, mientras que en Madrid lo fue del 86%. O los estudiantes valencianos están más preparados que los madrileños, o fueron más fáciles las preguntas o los examinadores más duros.

Holanda o Estados Unidos cuentan con dos de los centros privados más especializados en psicometría. En Estados Unidos, el ETS (Educational Testing Service) cuenta con casi 3.000 empleados y es el centro responsable de los exámenes del TOEFL, que evalúan cada año el conocimiento de inglés en todo el mundo, o el SAT, el examen de acceso a la Universidad en Estados Unidos.

Desde luego la comparación con España no cabe. España está todavía a la cola en esta materia y no es porque no ha sido capaz de desarrollar los medios o la investigación, sino que no ha tenido la voluntad. Luego tampoco ha tenido los medios.

EEUU, por razones evidentes, se ha dotado de un centro ultra especializado y de vanguardia en la elaboración de un sistema de evaluación y en la investigación de los diferentes elemento que interactúan tanto en la elaboración de preguntas – cómo hacerse dependiendo de qué es lo que se busque evaluar en la respuesta, y cómo evaluar esas respuestas -. Por otra parte Holanda pertenece al frente de los Estados del Bienestar europeos que inflados por la inversión estatal proveniente de los dividendos multinacionales y, en la década de los 80 especialmente, por la ayuda de EEUU, han podido invertir alcanzando un grado elevado de calidad en este proceso, pero sin más voluntad formal como país.

En España hay varios equipos de investigación trabajando en distintas universidades sobre cuestiones de medición y de hecho el personal que trabaja en ellos prácticamente se ha duplicado. Sin embargo, en última instancia lo que importa es al servicio de quien y de qué objetivo se ponen estos medios.

Internamente también puede verse un ejemplo particular en EEUU. Cuando el presidente Bush puso en marcha la ley “que ningún niño se quede atrás”, que consistía en otorgar subvenciones o retirarlas en función de los resultados de test emitidos por el Estado, a parte del cierre de multitud de colegios en las zonas más depauperadas de EEUU, las escuelas adoptaron la estrategia de “enseñar test”.

El problema general se estanca en la selección social y en la virtud de las pruebas para adaptarse al sector social que estén destinadas.
Por mucho que no las controle el Estado y no dispongan de ningún centro de psicometría, seguro que las pruebas cursadas por las universidades de élite españolas son de alta calidad en su formulación y de precisión en la evaluación.

Al mismo tiempo no disponer de una norma e inversión da lugar a que cada uno haga de su capa un sayo, es más, se alienta. Con el contubernio de contenidos que ha fertilizado la dispersión educativa autonómica y el disparate de la parte de burocratización universitaria que “haberla hayla”, el despotismo académico ha llegado a ser un mérito “qum laudem”… más suspendes, más prestigio; ya se sabe, “el examen trampa”.

Pero el factor más determinante no deja de ser qué tipo de país se quiere y al servicio de quien. Como con la crisis.
 
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