La frase de dí­a

"El pacto PSE-PP es un intento de anulación de nuestra propia identidad nacional" (Ibarretxe)

El "agur" con que cerró su intervención es el final de una década de delirios étnicos que los votantes vascos cerraron el uno de marzo

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06-05-2009
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El momento que muchos vascos esperaban ha llegado. En el debate de investidura de Patxi López como lehendakari, Ibarretxe anunció que ponía punto final a su “andadura” y que, a partir de hoy, abandona la política.
El “agur” con que cerró su intervención es el final de una década de delirios étnicos que los votantes vascos cerraron el uno de marzo.
Pero incluso en su despedida, Ibarretxe ha persistido en su “raca-raca” etnicista, incapaz de asimilar el rechazo de la sociedad vasca a sus planes.
Primero ha calificado al nuevo gobierno, fruto del pacto entre le PSE y el PP, como “una cruzada para destruir (…) un intento serio de anulación de nuestra propia identidad nacional”.
Aquí lo único que ha pasado es que se ha desalojado al PNV del gobierno, y se ha puesto punto final a treinta años de nacionalismo étnico.
¿Es que acaso un gobierno del PNV forma parte de la “identidad nacional vasca”? ¿No han demostrado los vascos con sus votos de castigo a Ibarretxe que están más que hartos de sus delirios étnicos?
Pero Ibarretxe persiste con su matraca excluyente. Y acusa al nuevo gobierno de “subordinar los intereses de Euskadi a los de España”.
Es incapaz de entender que la mayoría de ciudadanos de Euskadi se sientan tan vascos como españoles, e intenta esparcir hasta el final la cizaña y el enfrentamiento.
Y finalmente, el ya ex lehendakari demostró su demencia política al calificar al Plan Ibarretxe y la consulta soberanista como “mojones democráticos”.
Joseba Eguibar, delfín etnicista de Arzallus e Ibarretxe, aportó su granito de arena al delirio, al afirmar que “Patxi López será lehendakari gracias a la Ley de Partidos. EL derecho al voto y el sufragio universal están siendo alterados en el Estado Español”.
A Eguibar no le duele que 200.000 vascos exiliados por los ataques etnicistas no puedan votar. Tampoco que los vascos no puedan votar o expresar sus opiniones políticas en libertad por las amenazas de las camisas pardas del nacionalismo excluyente.
Lo único que le ocupa y preocupa es que las organizaciones del entorno de ETA hayan sido felizmente ilegalizadas.
Esto es lo que tiene que pasar a la historia. Porque la sociedad vasca, y el resto de ciudadanos españoles, así lo exige.
Primero se encerró a Arzallus en el armario. Ahora se ha conseguido jubilar a Ibarretxe.
Es el momento de aprovechar la oportunidad para acabar definitivamente con las bases de poder –económicas, sociales, políticas…- que el etnicismo todavía conserva.
Para que, como ya lo son Arzallus e Ibarretxe, el conjunto del nacionalismo étnico pase a ser sólo una historia felizmente superada.
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