Crisis de gobierno en Nepal

Lucha de poder en Katmandú

Independientemente de que la decisión de dimitir al jefe del ejército haya sido unilateral lo que se oculta es la aguda lucha de poder en el seno del Estado que se libra desde la caí­da de la Monarquí­a

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05-05-2009
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La estabilidad del gobierno de Nepal, encabezado desde hace un año por los maoí­stas del Partido Comunista Unificado de Nepal, UCPN(m), peligra. La decisión del gobierno de destituir al jefe del ejército, el general Rookmangud Katawal, ha sido revocada fulminantemente por el presidente de Nepal y Jefe del Estado, Ram Baran Yadav, que le ha ordenado que siga en su puesto. Además los "comunistas moderados" de la UML han salido del gobierno en protesta por esta decisión. La estabilidad del gobierno de Nepal, encabezado desde hace un año por los maoí­stas del Partido Comunista Unificado de Nepal, UCPN(m), peligra. La decisión del gobierno de destituir al jefe del ejército, el general Rookmangud Katawal, ha sido revocada fulminantemente por el presidente de Nepal y Jefe del Estado, Ram Baran Yadav, que le ha ordenado que siga en su puesto. Además los "comunistas moderados" de la UML han salido del gobierno en protesta por esta decisión.
Desde que la monarquí­a del odiado rey Gyanendra cayó en las revueltas de la primavera pasada, un gobierno de coalición entre maoí­stas, "comunistas moderados" y el Partido Popular Madhesi ha dirigido el paí­s del techo del mundo. La decisión del primer ministro, el histórico lí­der guerrillero Pushpa Kamal Dahal, alias "Prachanda" de destituir al general Katawal ha sido presentada como una decisión autoritaria y unilateral de los maoí­stas, que pone en riesgo el precario proceso de paz en Nepal.

La decisión de cesar al general está motivada por el bloqueo de Katawal a aplicar los acuerdos que pusieron fin a la larga guerra civil, que suponí­an la integración de los aproximadamente 19.000 ex rebeldes comunistas en las filas del ejército regular, la columna vertebral del Estado nepalí­.

El presidente Yadav, en calidad de comandante supremo del ejército nepalés, envió una carta ordenando que el despedido militar continuara en el cargo, avalada por conversaciones previas de los 17 partidos restantes del arco parlamentario nepalí­, abriendo una crisis polí­tica en Nepal.

Independientemente de que la decisión de dimitir al jefe del ejército haya sido unilateral y precipitada o no, lo que se oculta es la aguda lucha de poder en el seno del Estado y del Gobierno que se libra desde la caí­da de la Monarquí­a, entre las fuerzas revolucionarias y los viejos aparatos de poder vinculados a las élites tradicionalmente dominantes en el paí­s por un lado, y a India y EEUU (las potencias dominantes de Nepal).

A esta lucha ni siquiera escapa el otro partido denominado "comunista", la UML, que salió del gobierno en protesta por la decisión de los maoí­stas. La disputa entre UML y UPCN(m) por la bandera roja se remonta a la guerra frí­a, donde la UML se convirtió en satélite de los intereses soviéticos e hindúes, y contradictoriamente después en un sostén del régimen monárquico-imperialista.

Nepal es uno de los paí­ses más pobres del planeta, pero su posición estratégica -a la espalda de China, y fronteriza a una de sus regiones potencialmente más conflictivas, Tibet- no escapa a las ansias de la superpotencia norteamericana, ni tampoco de su rival por la hegemoní­a asiática, la poderosa India.

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