El lí­der de Hamás anuncia que suspenden el lanzamiento de cohetes

Un gesto significativo y audaz

Si es importante el cambio de táctica, lo es mucho más el cambio de su planteamiento estratégico. Hamás pasa a aceptar tácitamente la solución de dos estados.

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05-05-2009
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Desde su exilio en Damasco, Jaled Meshal concedió ayer una entrevista a ni más ni menos que al New York Times- uno de los principales medios de un paí­s que considera a los islamistas palestinos un grupo terrorista. Pero si la entrevista tiene en sí­ misma una gran importancia, las declaraciones son aún más significativas. El lí­der de Hamás ha anunciado que sus militantes han suspendido indefinidamente el lanzamiento de cohetes contra suelo israelí­, y que Hamás -aunque no reconoce al Estado de Israel- se adhiere a la búsqueda de un Estado Palestino dentro de los territorios que Israel ganó en la guerra de 1967. Esto último es un salto cualitativo en la posición de los islamistas, que hasta ahora habí­an defendido la idea de una Palestina que incluyera todos los territorios anteriores a la fundación de Israel.
 Jaled Meshal concedió ayer una entrevista a ni más ni menos que al New York Times- uno de los principales medios de un paí­s que considera a los islamistas palestinos un grupo terrorista.(EFE)
Jaled Meshal concedió ayer una entrevista a ni más ni menos que al New York Times- uno de los principales medios de un paí­s que considera a los islamistas palestinos un grupo terrorista.(EFE)
Desde su exilio en Damasco, Jaled Meshal concedió ayer una entrevista a ni más ni menos que al New York Times- uno de los principales medios de un paí­s que considera a los islamistas palestinos un grupo terrorista. Pero si la entrevista tiene en sí­ misma una gran importancia, las declaraciones son aún más significativas. El lí­der de Hamás ha anunciado que sus militantes han suspendido indefinidamente el lanzamiento de cohetes contra suelo israelí­, y que Hamás -aunque no reconoce al Estado de Israel- se adhiere a la búsqueda de un Estado Palestino dentro de los territorios que Israel ganó en la guerra de 1967. Esto último es un salto cualitativo en la posición de los islamistas, que hasta ahora habí­an defendido la idea de una Palestina que incluyera todos los territorios anteriores a la fundación de Israel.
"Prometo al gobierno de Estados Unidos y a la comunidad internacional que nosotros vamos a ser parte de la solución al problema", declaró ayer Meshal al NYT, ya anunció que el grupo que controla suspenderá sine die el lanzamiento de proyectiles contra las poblaciones del sur de Israel. "El no lanzar cohetes es parte de una evaluación realizada para atender a los intereses de nuestra gente. Después de todo, los ataques son parte de nuestro método, no nuestro fin", aseguró Meshal. El lanzamiento de cohetes de fabricación casera, intermitente pero ininterrumpido -en abril hasta ocho impactaron contra suelo israelí­- fue la excusa que utilizó el gobierno de Olmert para desatar la masacre contra Gaza del pasado mes de enero, que redujo la franja a escombros y dejó 1400 muertos y 5000 heridos. El cese de las hostilidades por parte de Hamás es inteligente: deja al gobierno Netanyahu -que ha jurado destruir a Hamás invadiendo de nuevo la franja si es preciso y que mantiene el bloqueo a Gaza- más en evidencia todaví­a.

Pero si es importante el cambio de táctica de Hamás, lo es mucho más el cambio de uno de su planteamiento estratégico. Los islamistas han dado un giro de 180º a uno de sus objetivos fundacionales. Meshal ha declarado que ahora Hamás buscará la fundación de un Estado Palestino dentro de las fronteras que Israel conquistó en la guerra de 1967, es decir: Gaza y Cisjordania. Hasta ahora el grupo islamista habí­a llamado a la guerra sin cuartel contra Israel hasta reconquistar toda la Palestina histórica. El lí­der de Hamás pidió a las potencias que ignoren la carta fundacional del movimiento palestino, porque tiene 20 años de antiguedad. "Estamos modelados por nuestras experiencias", subrayó.

Además de aceptar tácitamente la solución de dos estados -que contempla las fronteras de 1967- Hamás reivindica la entrega de Jerusalén Este, el desmantelamiento de los asentamientos israelí­es en Cisjordaniay el retorno de los refugiados palestinos. Aun sin reconocer al Estado de Israel -requisito que según Meshal, es una simple "excusa" utilizada por Tel Aviv y Washington "para huir de un acuerdo real y lanzar la pelota al tejado de árabes y palestinos"- Hamás se pone así­ en sintoní­a con la otra gran facción palestina, sus rivales de Al Fatah. El grupo que lidera la OLP -que sí­ reconoce a Israel- busca también el establecimiento de un Estado Palestino dentro de las fronteras de 1967.

Pero el gesto de Hamás no va dirigido hacia Ramallah ni hacia Tel Aviv, sino hacia Washington. Hamás busca ponerse en concordancia con la nueva polí­tica internacional de la Casa Blanca y su estrategia para Oriente Medio, que ha cogido como estandarte la "solución de los dos Estados". El movimiento islamista deja así­ aún más aislada la posición del gobierno de ultraderecha de Tel Aviv, que se niega rotundamente a hablar de "Estado Palestino". Y lo hace en ví­speras de la visita que el primer ministro Netanyahu habrá de hacer a la Casa Blanca a mediados de mes.

Para reforzar este cambio de actitud, no faltaron en la entevista guiños al nuevo presidente norteamericano, Meshal aplaudió el lenguaje "diferente y positivo" introducido por Barack Obama, no sólo respecto al conflicto palestino israelí­, sino respecto a Siria e Irán. Sobre éste último paí­s, Meshal quiso aclarar que el movimiento islamista "es independiente del régimen de los ayatolás". "Ellos no controlan nuestra polí­tica", enfatizó.

Además, Meshal se mostró partidario en la entrevista de lograr un alto el fuego equilibrado y de larga duración -10 años- con Israel y de acordar un intercambio de prisioneros que incluya al soldado Gilad Shalit -secuestrado por Hamás desde 2006- a cambio de la liberación de numerosos reos palestinos.

Pero no sólo llama la atención el hecho de que Jamed Meshal haya concedido la entrevista, sino de que el New York Times, uno de los principales voceros de la clase dominante norteamericana, haya concedido y dado especial relevancia a la posición del lí­der de una organización oficialmente proscrita por Occidente. Es evidente que los sectores de la oligarquí­a yanqui actualmente al frente de la superpotencia también quieren tender puentes hacia Hamás, y arrinconar y aislar al máximo al incendiario gobierno de Tel Aviv.

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