Selección de prensa internacional

Ilusión de gobierno global

Con todo, un G-2 crea una falsa hipótesis acerca de un gobierno mundial más fuerte y China probablemente no entrarí­a en dicho formato

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05-05-2009
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Continúan las discusiones sobre la propuesta de formación de un G-2 entre EEUU y China como una especie de máximo directorio mundial desde el que ejercer conjuntamente el gobierno mundial. En esta ocasión es el Asia Times, el diario de Hong Kong que goza de un gran prestigio en toda Asia, el que anticipa que "China probablemente no entrarí­a en dicho formato".
 Ilusión de gobierno global
Continúan las discusiones sobre la propuesta de formación de un G-2 entre EEUU y China como una especie de máximo directorio mundial desde el que ejercer conjuntamente el gobierno mundial. En esta ocasión es el Asia Times, el diario de Hong Kong que goza de un gran prestigio en toda Asia, el que anticipa que "China probablemente no entrarí­a en dicho formato".

La razón de ello estaría en que, según el diario hongkonés, “el objetivo principal de China sigue siendo su propio desarrollo económico”. Aunque “algunos chinos se sientan halagados” por la oferta, puesto que implica en apariencia el reconocimiento de China como una gran potencia global, la mayoría de los chinos, empezando por el gobierno y la dirección del PCCh saben perfectamente que no lo son. Y mucho menos a un nivel comparable a EEUU.
 
Para el Asia Times, el actual activismo político y diplomático de China en la Cumbre del G-20, sus aportaciones a la estabilidad financiera mundial o incluso su propuesta de crear una moneda de reserva internacional distinta al dólar es inevitable porque su propia visión sobre el crecimiento económico interno les lleva a desarrollar una política exterior más activa en las cuestiones financieras y monetarias. De cambiar las condiciones externas provocadas por la crisis, opina el diario, probablemente China preferiría volver a adoptar un “perfil bajo” en la escena internacional.
 
Por otra parte, la megafusión diseñada por el equipo de Fiat para tomar el control del 20% de las acciones de Chrysler y de la división europea de General Motors, Opel, está encontrando, según publica hoy el Wall Street Journal, múltiples resistencias y obstáculos a ambos lados del Atlántico.
 
Por un lado por las advertencias del gobierno alemán, receloso de que una operación de ese tipo tendría como efecto inevitable el cierre de factorías automovilísticas y la supresión de miles de empleos. Y en esa reducción, Alemania, con 4 grandes centros de producción de Opel en su suelo tiene todas las papeletas para ser la más perjudicada. Las ayudas públicas del gobierno alemán, imprescindibles para que Fiat pueda concluir la operación con GM están supeditadas, precisamente, al mantenimiento de los puestos de trabajo germanos. Lo que a su vez parece incompatible con los supuestos beneficios de la operación.
 
Por el otro, porque accionistas minoritarios pero poderosos de Chrysler, representados por distintos fondos de inversión de capital-riesgo se oponen taxativamente a la presentación  de bancarrota de la empresa por la vía de urgencia. Operación tras la que su rentabilidad desaparecería previsiblemente durante años y su capital, además, quedaría diluida en la futura salida a bolsa del nuevo grupo resultante de la fusión a tres bandas. Tendrán que hilar muy fino los Agnelli para cerrar una operación cuyos mismos presupuestos parecen desmesuradamente ambiciosos. Y ya se sabe que la avaricia rompe el saco.
 
 
Hong-Kong. Asia Times
LA ILUSIÓN DE LA GOBERNACIÓN GLOBAL
 
Desde el comienzo de la crisis financiera se han presentado propuestas para formar un Grupo de los Dos (G-2) formado por Estados Unidos y China. Esta propuesta se basa en el hecho de que China es el principal acreedor de los EEUU, mientras que EEUU es el mayor destino de exportación de China, y la fuerte interdependencia de las dos economías es la base para una acción conjunta que puede configurar la economía mundial. Este pensamiento es tentador cuando el Grupo de los Ocho se considera que refleja un equilibrio de poder obsoleto y el Grupo de los 20 se considera demasiado disperso para responder a los desafíos mundiales.

Con todo, un G-2 crea una falsa hipótesis acerca de un gobierno mundial más fuerte y China probablemente no entraría en dicho formato (...)

El objetivo principal de China sigue siendo su propio desarrollo económico. Volvamos a leer al Primer Ministro Wen Jiabao en la declaración de Davos el 29 de enero, "[El] constante y rápido crecimiento de la economía de China es en sí mismo una importante contribución a la estabilidad financiera mundial". O busquemos en la declaración de clausura del Congreso Nacional del Pueblo: "Hemos preparado una potencia de fuego suficiente para hacer frente a mayores dificultades potenciales, y nuevos paquetes de estímulo, en caso necesario, se pondrán en marcha".

La principal prioridad es, naturalmente, sobre cómo va la economía china. Que sigue siendo la fuente de la legitimidad del Partido Comunista. Si ese vínculo se rompe, podría traer problemas. Al mismo tiempo, 2009 es un año delicado, lleno de aniversarios que incluyen cuestiones tales como el levantamiento tibetano 1959 y las manifestaciones de Tiananmen de 1989. Los disturbios sociales debido a la crisis financiera podrían estar en ascenso (...)

Algunos chinos se sienten halagados por la propuesta de un G-2. Puesto que sugiere que China es una potencia mundial. Pero todavía no lo es, y los chinos lo saben. Ninguno de los expertos chinos del gobierno, de grupos de estudio y académicos (...) están entusiasmados con el concepto. Todos destacan la potencial distancia en la parte de responsabilidad china, como miembro de un G-2. Algunos incluso lo vieron como una posible trampa para China que podría exponerla en el escenario mundial. China participa ahora activamente en la reforma a escala internacional ya que su enfoque sobre el crecimiento interno coincide con una política exterior más activa en las cuestiones financieras y monetarias. China está en el centro de la corte internacional de adopción de decisiones para proteger un sistema de globalización económica que ha proporcionado a China muchos beneficios.

Lo que se refleja en los esfuerzos diplomáticos emprendidos con respecto a la reforma financiera y el Fondo Monetario Internacional, así como sus indecisas sugerencias en relación con una nueva moneda de reserva. China está preocupada por el futuro valor de sus activos en dólares. Japón, Corea del Sur y Taiwán tienen preocupaciones similares acerca de sus activos en moneda extranjera.

El nuevo activismo de China debería fomentarse como parte de su transformación en un responsable actor político. Sin embargo, China podría no mantener su actual activismo –dependerá mucho de la duración y la gravedad de la crisis financiera- y podría volver a su tradicional "bajo perfil" diplomático, si las condiciones externas para la continuación del crecimiento interno están de nuevo garantizadas.

(...) El ex director del Consejo de Seguridad Nacional Dennis Wilder, ha afirmado que “los EEUU, sin embargo, pagarían un alto precio con nuestros amigos y aliados a largo plazo en Asia, haciendo referencia a una mayor cooperación económica con China como un nuevo G-2”. Un G-2 antagonizaría a los aliados y amigos (...), sin aportar un valor añadido. Si es sólo el tamaño lo que cuenta, entonces ¿por qué no formar un G-2 que consista en la Unión Europea (la mayor economía del mundo) y Japón (número tres) en lugar de entre el número dos (EE.UU.) y el cuatro (China)?

Además, aunque la cooperación económica entre los EEUU y China es muy necesaria, la gobernación mundial es todavía algo más que economía. ¿China realmente está ayudando en la sujeción de Pakistán o en Afganistán? (...) ¿Realmente China va asegurar una península coreana desnuclearizada (...)?

Aquí, la cooperación de EEUU con sus aliados de Japón y Corea del sur es esencial (...) La política exterior de China está aún profundamente arraigada en la no injerencia y en la mejor manera de evitarse los conflictos, aunque Pekín se está moviendo hacia una mayor responsabilidad en el enfoque multilateral de las partes interesadas (...)

La relación Estados Unidos-China es una de las relaciones bilaterales más importantes. No hay necesidad de una estrecha coordinación entre los EEUU y China, y tal vez alguna versión de un Acuerdo del Plaza [acuerdo firmado en el Hotel Plaza en 1985 por Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos sobre el comportamiento del mercado de divisas y el comercio internacional] beneficiaría a ambos países. Sin embargo, transformar eso en un G-2 crearía una ilusión de gobernación mundial que no sería capaz de cumplir su promesa.
ASIA TIMES. 2-4-2009
 
 
 
EEUU. The Wall Sreet Journal
FIAT ENCUENTRA OBSTÁCULOS A LOS DOS LADOS DEL ATLÁNTICO
Stacy Meichtry, en Roma, Marcus Walker, en Berlín, y Neal Boudette, en Detroit
 
El presidente ejecutivo de Fiat SpA, Sergio Marchionne, ha puesto en marcha su plan para crear uno de los mayores fabricantes de autos del mundo. Pero ya hay señales de que no será tan fácil.
 
Según un funcionario del gobierno alemán, la automotriz alemana Adam Opel GmbH podría cerrar una de sus plantas si se concreta una fusión con la italiana Fiat, indicando por primera vez que el acuerdo podría resultar en reducciones significativas de empleos en Europa.
 
Marchionne se reunió con autoridades del gobierno alemán ayer para presentar su plan de fusión entre Fiat y las operaciones europeas de General Motors Corp., las cuales incluyen Opel y la automotriz británica Vauxhall. El plan requiere que Opel mantenga tres de sus cuatro fábricas en Alemania, anunció el ministro de Economía alemán Karl-Theodor zu Guttenberg después de la reunión.
 
Marchionne calificó como "no muy drástico" el posible recorte de empleos en Alemania, dijo Guttenberg.
 
Fiat ha mantenido negociaciones con GM durante meses sobre una potencial fusión con las divisiones europea y latinoamericana de la vapuleada automotriz estadounidense. Como parte de un potencial acuerdo, Marchionne tiene el objetivo de crear una empresa que cotice en bolsa y que combine la división automovilística de Fiat con Opel, además de su nueva participación de 20% en Chrysler LLC, algo que precipitó el inició de un proceso de bancarrota en Estados Unidos la semana pasada. Fiat espera que la alianza tripartita genere ingresos anuales de cerca de 80.000 millones de euros (US$106.000 millones).
 
Ayer, Chrysler LLC presentó documentos ante la corte que lleva su caso de quiebra en Nueva York en los que informó que tuvo una pérdida de US$17.000 millones el año pasado, pero previó que puede volver a la rentabilidad en 2012 si logra salir del proceso de bancarrota rápidamente y formar una alianza con Fiat SpA.
 
La previsión fue mencionada como parte de un esfuerzo por convencer a la corte de que permita un proceso acelerado de bancarrota. Chrysler espera concluirlo para el primero de julio.
 
Sin embargo, las posibilidades de una salida rápida permanecen inciertas. El lunes, un grupo de acreedores garantizados entablaron una moción para bloquear la venta de activos de Fiat, alegando que la reestructuración de Chrysler, liderada por el gobierno de EE.UU., viola las leyes federales.
El grupo, que incluye fondos de inversión que poseen una pequeña porción de la deuda garantizada de US$6.900 millones de Chrysler, se queja de que la venta fue acordada sin un proceso de subasta para incluir otros candidatos y que fue "orquestada por el Departamento del Tesoro" e "impuesta" a Chrysler bajo "una presión extremada".
 
Cerca de la mitad de los 46 acreedores garantizados de Chrysler ha acordado con el Tesoro condonar la mayor parte de la deuda. Entre estos acreedores están J.P. Morgan Chase & Co. y Citigroup Inc., bancos que han recibido miles de millones de dólares en rescate del Programa de Alivio de Activos en Problema del Tesoro. Los acreedores que se oponen a la venta no han recibido dinero del gobierno.
 
Los acreedores garantizados tienen fuertes bases legales para exigir el pago de todo o parte del dinero que le deben en los casos de bancarrota.
 
Chrysler, cuyas ventas se han desplomado en medio de la recesión y una ola de publicidad negativa, prevé que sus ingresos caigan a US$38.900 millones este año, poco más de la mitad de lo registrado en 2007. Para 2012, espera que los ingresos se recuperen a US$63.000 millones.
 
En Europa, Marchionne necesitará ayuda para concretar sus ambiciosos planes. Fiat, que acumula una deuda neta de 6.600 millones de euros (US$8.820 millones), necesitará apoyo financiero del gobierno alemán para financiar la potencial alianza con Opel. Guttenberg dijo que la empresa resultante necesitaría hasta 7.000 millones de euros (US$9.350 millones) en financiación de corto plazo, lo que podría ser cubierto por garantías de préstamo del gobierno.
 
Además, la reestructuración de Opel requerirá del apoyo de los poderosos sindicatos de Alemania, los cuales se han opuesto fuertemente a la eliminación de empleos y tienen representantes en la junta directiva de Opel.
THE WALL SREET JOURNAL. 5-5-2009
 
 
 
 
 
 
 
 
Colombia. Revista Deslinde
LOS RETOS DE LA HORA. ¿CUÁL ES EL PROYECTO URIBISTA?
 
En medio de la peor crisis económica mundial de las últimas décadas, Colombia se encuentra en una calamitosa encrucijada (...) En las últimas semanas se ha puesto fehacientemente de relieve la incapacidad gubernamental para afrontar esta crisis debido a su insistencia en mantener la dependencia de los mercados externos, en dejar el crecimiento nacional en manos de una inversión extranjera cada vez más escasa y condicionada y del sector privado monopolista y especulativo, al cual se le asigna el grueso de las inversiones requeridas para atenuarla y que sólo invertirá si se le aseguran jugosas ganancias que saldrán de los bolsillos de los colombianos.
 
La ausencia de medidas que promuevan el crecimiento productivo y el bienestar de la población ha sumido a nuestros compatriotas en una grave situación económica con un enorme aumento del desempleo, la informalidad, el hambre y en general de todas las expresiones de la pobreza.
 
Las políticas gubernamentales acentúan la crisis y acudir a medidas remediales para atenuar las expresiones más dramáticas de esta situación se imposibilita por el creciente déficit presupuestal y por la celosa defensa gubernamental de los intereses de los grandes conglomerados que –por ejemplo– en el sector financiero arrojaron el año pasado ganancias de más de 10 billones de pesos, mientras que el pueblo sufre por la falta de salud y trabajo.
 
La dependencia de la banca internacional y la obsecuencia con todas las políticas emanadas de Washington, ha sumido al país en la peor pérdida de soberanía y en la mayor dependencia económica de las últimas décadas. El servicio de la onerosa deuda pública y los gastos en seguridad y defensa absorben casi la mitad del Presupuesto y mantienen un recurrente déficit fiscal.
 
El gobierno ha acelerado la agenda de privatizaciones, el otorgamiento de multiplicadas garantías a los inversionistas extranjeros y el desestímulo a la producción nacional que, además de ser largamente abandonada, sufre el hecho de que en el agro la prioridad en la producción de biocombustibles fuertemente subsidiados y productos tropicales de exportación sacrifica todo esfuerzo de soberanía alimentaria basada en el fomento de la producción campesina. Se persigue la agricultura familiar pequeña y mediana, vedando la ganadería y avicultura campesinas, así como la elaboración de panela artesanal. Los escandalosos precios de los combustibles castigan a toda la población.
 
Los salarios reales caen, el poder de compra de la ciudadanía se ve fuertemente disminuido y se ignoran las justas reivindicaciones de los asalariados, mientras se mantienen las formas de contratación que burlan décadas de conquistas del movimiento sindical.
 
Se han otorgado concesiones de tipo colonial para la explotación del petróleo, del agua y demás recursos naturales y mineros; “zonas francas”, paraísos fiscales plenos de prerrogativas a la inversión extranjera; tratados de comercio, como el de Estados Unidos y Europa, que desechan la integración latinoamericana y subregional para favorecer los intereses privados de los consorcios trasnacionales. Todas estas políticas han entregado sin vergüenza la soberanía económica.
 
La crisis mundial está impactando e impactará gravemente sobre el país. Se ha desplomado la arquitectura financiera mundial y los países acuden a diversas medidas de protección de sus mercados, intervención del Estado y fomento de la producción y el consumo nacionales. Mientras tanto, el gobierno de Uribe insiste en continuar el rumbo económico que ha llevado al orbe entero a la crisis.
 
Al paso que a nivel mundial y especialmente latinoamericano crecen las tendencias progresistas que replantean el modelo económico basado en las teorías del libre comercio, la administración uribista se obstina en dar la espalda a los procesos de integración regional y subregional y en seguir fomentando ideas y políticas de “libre mercado” que solamente aseguran la riqueza a unos pocos.
Uribe también ha llevado al país a una grave crisis política. La concentración de poderes en el Ejecutivo, la arbitrariedad en las decisiones políticas y económicas, el manejo discrecional y clientelista del presupuesto nacional, la injerencia en la decisiones de otras ramas del poder público, el abuso de la utilización de los medios de comunicación en beneficio de la imagen presidencial, han configurado una dictadura de facto que además se empeña en prorrogarse indefinidamente.
 
Este marco ha servido para incubar aberraciones sin precedentes en la vida nacional, como la inescrupulosa vinculación de los partidos uribistas a la parapolítica y sus relaciones y complicidades con los autores de masacres, desapariciones, violaciones de los derechos humanos y asesinatos de sindicalistas. El más repugnante de todos estos crímenes es el homicidio de más de mil civiles, entre los que sobresalen los ocasionados por miembros de la fuerza pública contra poblaciones vulnerables como las comunidades indígenas, en una evidente demostración de la esencia de este Estado plutocrático y autoritario.
 
El cambio que exige Colombia requiere no reelegir a Uribe ni al uribismo y hacer un profundo viraje. Que reconstruya el desarrollo nacional y recupere la soberanía económica. El fortalecimiento del mercado interno, elevando el nivel de vida de la población y con una política económica autónoma que promueva el empleo, el desarrollo productivo y una equitativa distribución del ingreso; el afianzamiento de los lazos económicos con nuestros vecinos y con Latinoamérica, promoviendo una integración armónica y de beneficio recíproco; la intervención del Estado, con los instrumentos que sean necesarios, inclusive los atinentes al replanteamiento de los compromisos de la deuda pública, para controlar los efectos de la crisis mundial y asegurar la soberanía alimentaria, y –ante todo– la universalización íntegra de los derechos sociales y económicos, educación, salud y seguridad social, sin mediar trabas, cortapisas ni formulaciones engañosas.
 
El inconformismo cunde por doquier y las organizaciones sociales se movilizan por sus justas reivindicaciones y haciendo propuestas. La minga nacida en el Cauca, los esfuerzos de la Gran Coalición Democrática, las actividades de las centrales sindicales, las luchas de los usuarios de los servicios públicos, las movilizaciones campesinas y de ciudadanos en general, anuncian que se avecina una nueva época de luchas sociales.
 
Son buenas noticias para el país y el pueblo, a las cuales se añade el II Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo realizado en febrero. Mil quinientos delegados se enfrentaron al reto de definir una posición ante el gobierno y su rumbo económico y político. La mayoría de los delegados se inclinaron por una oposición de fondo que perfile al PDA como una alternativa, vinculada a la lucha social y con la suficiente amplitud para recoger todas las inconformidades. Se descartó el camino de priorizar las ambiciones personales y se prefirieron acuerdos programáticos de izquierda democrática con todos aquellos que quieran emprender un nuevo rumbo
DESLINDE. Abril-Junio 2009
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