La ONU denuncia el derribo de viviendas palestinas en Jerusalén Este

Limpieza étnico-burocrática en Jerusalén

No es ningún secreto que se trata de una polí­tica planificada, deliberada; una pulcra, legal y reglamentaria limpieza étnica

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02-05-2009
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Antes, durante y después de masacres como la de Gaza, una limpieza étnica silenciosa, limpia y aséptica ocurre cada semana en la Cisjordania ocupada: la limpieza urbaní­stica. Desde que en 1967 Israel ocupó Jerusalén, los palestinos se han tenido que enfrentar no sólo a la opresión armada de policí­as y militares israelí­es, sino a la sorda y kafkiana opresión de los burócratas y de las excavadoras, armadas con órdenes de derribo. Antes, durante y después de masacres como la de Gaza, una limpieza étnica silenciosa, limpia y aséptica ocurre cada semana en la Cisjordania ocupada: la limpieza urbaní­stica. Desde que en 1967 Israel ocupó Jerusalén, los palestinos se han tenido que enfrentar no sólo a la opresión armada de policí­as y militares israelí­es, sino a la sorda y kafkiana opresión de los burócratas y de las excavadoras, armadas con órdenes de derribo.
Jerusalén Este está salpicada de solares llenos de escombros, coronados por una bandera negra. Allí había una vivienda palestina, edificada sin el permiso municipal. La numerosa familia que allí habitaba, en el suelo donde vivieron sus antepasados, se negó a pagar las altas tasas que exige el ayuntamiento de la Ciudad Santa, a atravesar el laberinto de permisos, licencias, reglamentos y ordenanzas que, de todas maneras, raramente dan resultado. Hombres, mujeres y niños, fueron puestos de patitas en la calle con sus muebles y enseres, rodeados de policías. La excavadora derribó lo que fue su vida mientras en su boca la  impotencia y el odio tomaba cuerpo.

Escenas similares se han repetido en Jerusalén Oriental 25 veces en lo que va de año, pero 24.000 viviendas palestinas han sido arrasadas en Cisjordania en los 42 años de ocupación. Y el genocidio urbanístico continúa a mayor ritmo si cabe con el nuevo gobierno: un 28% de las viviendas palestinas en Cisjordania no están en regla, lo que afecta a 60.000 palestinos.

La ONU ha exigido al gobierno israelí que detenga estas prácticas –una violación flagrante de la legalidad internacional-,  potencialmente explosivas para cualquier proceso de paz presente o futuro. Pero lejos de parar nada, Netanyahu y el Ayuntamiento de Jerusalén prosiguen con su edificante labor: 1500 órdenes de derribo ya han sido entregadas, y 9000 palestinos se mesan los cabellos.

 A los palestinos sólo se les permite construir en el 13% de la superficie de Jerusalén Este. Los solares derribados son entregados a los muy legales nuevos ciudadanos de Jerusalén: en el lugar de las construcciones palestinas, se levantan las modernas edificaciones israelíes. En medio de los enclaves árabes surgen barriadas hebreas, con todos los permisos. No es ningún secreto que se trata de una política planificada, deliberada, una pulcra, legal y reglamentaria limpieza étnica. Forma parte de otra más amplia: la que aprueba nuevas ampliaciones de las colonias en Cisjordania, la que quiere cerrar del todo el cerco al Jerusalén Oriental, palestino, incomunicándolo del resto de los territorios ocupados, la que cierra los pasos entre unos enclaves palestinos y otros. Una política que busca por los hechos consumados que un futuro Estado Palestino sea totalmente irrealizable.
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