Televisión

Perdidos en la tribu

Tres familias españolas convivirán con tribus primitivas en la nueva propuesta de telerrealidad aventurera de Cuatro.

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02-05-2009
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Los formatos de reality mutan y evolucionan, afortunadamente hacia una serie de propuestas en las que se abandona el amarillismo y se aporta interés cultural y geográfico. Después del éxito de Pekí­­n Express, la cadena de Sogecable apuesta por dar una vuelta de tuerca en este modelo de televisión de aventura. Tres familias de Badalona, Toledo y Tenerife deberán integrarse para convivir con algunas de las tres tribus más primitivas del planeta: Los himba (Namibia), los mentawai (Indonesia) y los bushman (desierto de Kalahari). Los formatos de reality mutan y evolucionan, afortunadamente hacia una serie de propuestas en las que se abandona el amarillismo y se aporta interés cultural y geográfico. Después del éxito de Pekí­­n Express, la cadena de Sogecable apuesta por dar una vuelta de tuerca en este modelo de televisión de aventura. Tres familias de Badalona, Toledo y Tenerife deberán integrarse para convivir con algunas de las tres tribus más primitivas del planeta: Los himba (Namibia), los mentawai (Indonesia) y los bushman (desierto de Kalahari).
Desde que la televisión decidió colocar a los anónimos ciudadanos como protagonistas de sus programas de éxito han llovido cantidad de propuestas dispares, unas ciertamente polémicas y otras que han aportado un interés realmente refrescante. Dejando de un lado las mas prescindibles, progresa el formato de telerrealidad en el que la cámara se fija en las reacciones de una persona normal ante situaciones de dificultad generadas por un entorno extraño, en las que además de entretenimiento se le aporta al espectador contenido documental.
 
En este sentido Cuatro estrena Perdidos en la tribu, la adaptación española del original Ticket to Tribes, que ya ha triunfado en Bélgica, Alemania, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda y Australia. La presentadora Nuria Roca se pondrá al frente de este inquietante viaje en el que los Carrión-Roldán, los Molina-Herrera y los Recuero-Oliva abandonarán sus confortables vidas para enfrentarse a peligrosos animales, a sangrientos ritos ancestrales, a la climatología más hostil, a idiomas ininteligibles e incluso a curiosos estofados locales.
 
Lejos de proponerse un viaje en el que los concursantes sean meros “observadores”, lo que se pretende es que todas las familias esten obligadas a recibir el visto bueno del jefe o chamán. En caso contrario no podrán optar al premio: 150.000 euros repartidos entre las que mejor asimilen las leyes y costumbres de sus anfitriones. El programa nos ofrece así la posibilidad de identificarnos con una familia “tipo” española, para conseguir desvelar los misterios de esos colectivos que siguen sobreviviendo en el mundo según costumbres ancestrales, en comunión con su entorno.
 
Cada tribu deberá valorar positiva o negativamente los esfuerzos de los expedicionarios. "Son castigos duros pero la idea es que se integren más en la tribu", explica Hugo Tomás, director del programa, que recuerda el shock que experimentaron los himba cuando se toparon con "ciertos detalles occidentales" como un sujetador o vieron por primera vez a un hombre afeitándose. Las familias conocerán sus fallos y sus aciertos a través de un consejo tribal.
 
Una interesante propuesta, digna de seguimiento, por el interés antropológico que despierta, mucho más accesible que en el caso de un documental filmado “desde fuera”.
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