Chrysler se declarará en quiebra

Obama anuncia la alianza de Chrysler con Fiat

"Me complace anunciar hoy que Chrysler y Fiat formaron una asociación que tiene una alta posibilidad de éxito", dijo Obama

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30-04-2009
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El presidente Barack Obama anunció una alianza entre la italiana Fiat y el gigante automotor estadounidense Chrysler, que se colocará bajo la protección de la ley de quiebra, luego del fracaso de las negociaciones para la reestructuración de su deuda. El presidente Barack Obama anunció una alianza entre la italiana Fiat y el gigante automotor estadounidense Chrysler, que se colocará bajo la protección de la ley de quiebra, luego del fracaso de las negociaciones para la reestructuración de su deuda.
Ha anunciado que Chrysler, la tercera empresa del sector, se acogerá hoy a la protección contra la bancarrota después de haber fracasado en las negociaciones con los acreedores. A pesar de esta decisión, la alianza con Fiat se mantiene.La protección contra la bancarrota, equivalente al expediente concursal en España, se ha producido debido a que un grupo de acreedores se haya negado a aceptar el plan del Departamento del Tesoro para reducir su deuda.

"Me complace anunciar hoy que Chrysler y Fiat formaron una asociación que tiene una alta posibilidad de éxito", dijo Obama en una breve alocución en la Casa Blanca agregando que el acuerdo ayudará a Chrysler a salir de un rápido y "controlado" proceso de quiebra como una empresa más fuerte.

Obama, que ha criticado el devenir de uno de los emblemas de la industria de EE UU en los últimos años, ha asegurado que Chrysler ha desconectado con el público y ha fabricado "coches no eficientes" lo que le ha convertido en una empresa que ha dejado de ser "popular". No podemos mantener a esta u otra empresa con el dinero de los contribuyentes, ha añadido Obama antes de detallar las condiciones del nuevo acuerdo.

Según un alto responsable del gobierno, Chrysler decidió ampararse en la ley de quiebras, lo que representa una declaración de bancarrota. La quiebra fue decidida luego de que un grupo de acreedores de la empresa automotriz rechazara el miércoles una oferta del Tesoro estadounidense de revisar a la baja sus deudas por cobrar, de cerca de 7000 millones de dólares que les debe Chrysler a 2250 millones, explicó el alto funcionario.

Chrysler, controlada por el fondo de capital riesgo Cerberus, habí­a llegado a un preacuerdo con los sindicatos y con la mayorí­a de los acreedores para capitalizar obligaciones de personal y reducir deuda y esquivar así­ la bancarrota, con el visto bueno del Gobierno. Este pacto darí­a a los trabajadores el 55% del capital y a Fiat, en torno al 20%, porcentaje ampliable hasta el 35%. El resto se repartirí­a en manos del Gobierno. Para llegar a estos porcentajes, los acreedores de Chrysler tení­an que aceptar cobrar en metálico en torno a 2.000 millones de dólares, cuando actualmente la cantidad que la empresa les adeuda es de unos 6.900 millones.

El preacuerdo, alcanzado con cuatro bancos que concentran el 70% de la deuda, debí­a ser ratificado hoy por todos los acreedores, hasta un total de 46. Sin embargo, varios fondos se han negado a aceptarlo.. El pacto sólo es válido con un respaldo del cien por cien de los acreedores y tres fondos, están en contra, entre otros motivos, porque creen que beneficia a los empleados. Según ellos, éstos reciben un mayor porcentaje del capital con una menor renuncia a las obligaciones que la empresa tiene ante ellos.


Obama, que ha definido a los fondos como unos especuladores buscando beneficios, ha asegurado que confí­a en que Chrysler resucite de la bancarrota como una empresa perfectamente viable y que el proceso pueda resolverse de forma rápida y controlada.
Chrysler mantendrá su alianza con Fiat a pesar de la bancarrota. La intención de la administración y de la empresa es que Chrysler se escindirá en dos sociedades, una que agrupará los activos de más calidad y canalizará la alianza con Fiat y otra que concentrará la deuda y se declarará temporalmente en bancarrota, equivalente al expediente concursal español. El gobierno habí­a dado a estos acreedores hasta ayer para aceptar la reducción de sus derechos de cobro.

De esta manera, Chrysler asume un camino distinto al de sus competidoras más directas en Detroit. Mientras Ford no ha recurrido a ayudas públicas, General Motors, todo un emblema para la industria de EE UU, se enfrenta a una nacionalización del Gobierno mediante un canje de deuda por acciones para sobrevivir.

La operación tiene sentido para ambas partes. Para Chrysler, porque la alianza con el grupo italiano aumenta sus posibilidades de supervivencia, muy reducidas en solitario, y allana el camino para recibir más fondos del Gobierno estadounidense, que ya le ha inyectado unos 4.000 millones de dólares.

Y para Fiat, que no desembolsarí­a fondos en la operación, porque le permitirí­a auparse hasta el sexto puesto de la industria con unas ventas superiores a los 4 millones de vehí­culos, y tomar posiciones para su relanzamiento en el mercado norteamericano que, pese a sus dificultades, o debido precisamente a ellas, puede mostrarse receptivo a los utilitarios y compactos.

El sector del automóvil se tambalea y muchos predicen que del entramado de marcas actual habrá muchas que no sobrevivan y otras que se vean "aglutinadas" por los enormes grupos automovilí­sticos, entre los que se producirán fusiones y ventas por doquier.

La concentración de capital es la solución a la que constantemente se ven abocados los medios productivos industriales para ser competitivos. Los conglomerados industriales en EE UU y Europa tienen que adecuarse no solo a la crisis económica sino a la competencia de otros actores y mercados emergentes.

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