Israel amenaza a la UE con retirarle la condición de mediadora

Coherencia farisea

Tel Aviv ha reaccionado airada, amenazando con retirar a los paí­ses de la UE la condición de interlocutores válidos en el conflicto de Oriente Medio si persiste en sus crí­ticas a Israel

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30-04-2009
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"Si la UE no tiene una posición coherente será objetivamente difí­cil mantener un trabajo común", declaró ayer Igal Palmor, portavoz del Ministerio israelí­ de Exteriores. En el mismo sentido se ha manifestado el vicedirector para Europa de Israel, Rafi Barak, a los cancilleres europeos: "Israel está pidiendo a Europa que baje el tono y dirija un diálogo discreto. No obstante, si estas declaraciones continúan, Europa no podrá formar parte del proceso diplomático y ambas partes perderán". Por "coherente" y "discreta" los dirigentes israelí­es entienden cómplice y conciliante: Israel ha amenazado a la UE con dejarla fuera del proceso de paz si continúa con sus crí­ticas al gobierno Netanyahu.
 el Aviv ha reaccionado airada, amenazando con retirar a los paí­ses de la UE la condición de interlocutores válidos. Acostumbrados a la impunidad total, no están dispuestos a tolerar que nadie –nadie que no sea Washington- cuestione lo que ellos consideran asuntos internos.(EFE)
el Aviv ha reaccionado airada, amenazando con retirar a los paí­ses de la UE la condición de interlocutores válidos. Acostumbrados a la impunidad total, no están dispuestos a tolerar que nadie –nadie que no sea Washington- cuestione lo que ellos consideran asuntos internos.(EFE)
"Si la UE no tiene una posición coherente será objetivamente difí­cil mantener un trabajo común", declaró ayer Igal Palmor, portavoz del Ministerio israelí­ de Exteriores. En el mismo sentido se ha manifestado el vicedirector para Europa de Israel, Rafi Barak, a los cancilleres europeos: "Israel está pidiendo a Europa que baje el tono y dirija un diálogo discreto. No obstante, si estas declaraciones continúan, Europa no podrá formar parte del proceso diplomático y ambas partes perderán". Por "coherente" y "discreta" los dirigentes israelí­es entienden cómplice y conciliante: Israel ha amenazado a la UE con dejarla fuera del proceso de paz si continúa con sus crí­ticas al gobierno Netanyahu.
El diario Hareetz informa que Tel Aviv ha comunicado a los embajadores comunitarios que el gobierno de Netanyahu está irritado por las declaraciones de la comisaria europea de Relaciones Exteriores, la austriaca Benita Ferrero-Waldner, que se ha mostrado partidaria de congelar el incremento de las relaciones UE-Israel ante la negativa del actual gobierno israelí a aceptar la solución de los dos Estados -que implica la creación de un Estado palestino-. Antes de la guerra de Gaza, la UE estaba en trámites de mejorar el estatus comercial con Israel –para el cual Europa es su principal socio y mercado-, pero la brutal ofensiva dio al traste con ello. Ferrero-Waldner remarcó hace unos días en Bruselas que no es "la ocasión adecuada para ir más allá del actual nivel de relaciones", debido a la falta de un "compromiso claro del nuevo Gobierno israelí para proseguir las negociaciones con los palestinos".
 
Tel Aviv ha reaccionado airada, amenazando con retirar a los países de la UE la condición de interlocutores válidos. Acostumbrados a la impunidad total, no están dispuestos a tolerar que nadie –nadie que no sea Washington- cuestione lo que ellos consideran asuntos internos. Poco importa que hace tres meses hayan desatado un infierno de muerte sobre Gaza, que mantengan los pasos fronterizos cerrados y la franja sitiada, o que continúen ampliando los asentamientos israelíes o derribando viviendas palestinas en Cisjordania. Son “asuntos de Israel”.
 
Pero tampoco debemos caer en la trampa de considerar ahora a la humanitaria UE como una mártir de los derechos humanos, ni una defensora a ultranza de la causa palestina contra el atropello sionista. Durante la ofensiva de Gaza, a los golpes de pecho y los lamentos ante la tragedia humanitaria les acompañó el consabido tratamiento indulgente con Israel, mostrando el desacuerdo o como mucho el reproche, nunca la denuncia ni mucho menos la sanción. Por menos de lo que Tel Aviv ha causado al pueblo palestino se han roto relaciones diplomáticas con otros países. Pero se trata de una pieza clave en la arquitectura de poder de EEUU en Oriente Medio, y todos saben que –haga lo que haga- “no se puede arrojar Israel a los perros”. Bruselas y Tel Aviv están unidas por un hilo de coherencia farisea.
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