Literatura

Claudio Magris: "No tenemos una sola identidad"

El autor de "Danubio" reitera en Barcelona su denuncia contra la "pureza" y su apuesta por el mestizaje

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30-04-2009
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Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores más importantes de Europa. Uno de los crí­ticos más fervorosos de las identidades excluyentes y de toda "pureza" étnica o racial, y un partidario entusiasta y elocuente del mestizaje de pueblos y culturas. Así­ lo ha vuelto a manifestar en Barcelona, invitado por el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) para clausurar un ciclo de conferencias titulado precisamente "Impurezas". Allí­ abogó una vez más contra las identidades excluyentes y el mito de la pureza: la idea central que recorre su obra maestra, "Danubio" (editorial Anagrama), un libro esencial de nuestro tiempo.
 Claudio Magris: "No tenemos una sola identidad"
Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores más importantes de Europa. Uno de los crí­ticos más fervorosos de las identidades excluyentes y de toda "pureza" étnica o racial, y un partidario entusiasta y elocuente del mestizaje de pueblos y culturas. Así­ lo ha vuelto a manifestar en Barcelona, invitado por el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) para clausurar un ciclo de conferencias titulado precisamente "Impurezas". Allí­ abogó una vez más contra las identidades excluyentes y el mito de la pureza: la idea central que recorre su obra maestra, "Danubio" (editorial Anagrama), un libro esencial de nuestro tiempo.
Ckaudio Magris es sin duda un escritor singular. Como singulares son sus obras, que no pertenecen exactamente a ningún género conocido, sino que, prodigiosamente, van adoptando en cada caso la forma idónea y exacta del tema que abordan. ¿Qué es, por ejemplo, “El Danubio”? ¿Un libro de viajes? ¿Una novela? ¿Un ensayo? ¿Una ficción autobiográfica? ¿Una mezcla de todas esas cosas? La experiencia del lector es que nos encontramos ante un sugestivo viaje de conocimiento por medio de una sucesión de eruditas y hermosísimas estampas cuya entera colección nos enriquece no sólo como compañeros de viaje, sino como partícipes de una experiencia que nos adentra en el tiempo y nos abisma en el espacio.

Cada estampa es una estación en el trayecto que discurre desde la Selva Negra alemana hasta el Mar Negro por las aguas de un río mítico, a las que tan pronto se asoma la poesía de Hölderlin como el rostro siniestro de HItler, tan pronto vemos aparecer a los hunos como a los turcos, tan pronto asistimos a la caída del imperio austro-húngaro como vemos asomarse al conde Drácula. Magris, que es un gran germanista, demuestra conocer al dedillo las corrientes profundas –políticas y culturales– que se han desarrollado en centroeuropa, desde que allí estaba la “limes” romana (que separaba a Roma de los bárbaros) hasta los grandes cataclismos que han modificado la estructura y la organización de Europa a lo largo del siglo XX: el hundimiento del imperio austro-húngaro en la primera guerra mundial y la expansión y derrota del nazismo en la segunda.

Ese conocimiento le permite hurgar en las contradicciones esenciales de ese auténtico puzzle de pueblos y culturas, el mosaico centroeuropeo, con la aspiración de que las fronteras se conviertan en puentes de unión y no en excusas para la discordia, que tantas veces han ensangrentado las aguas y riberas del Danubio a lo largo de la historia.

Como germanista que es, Magris presta una atención destacada en El Danubio a las contradicciones esenciales de la cultura y la nación alemana. Y no duda en contraponer el espíritu de “pureza racial” que simboliza el Rin en la tradición alemana con el espíritu de mestizaje, variedad y diversidad que encarna el Danubio. El “oro del Rin” frente al “Danubio azul”.

El Danubio, por el que ascendió la cultura griega y latina hasta la bárbara Germania, se convirtió, con el tiempo, en el camino de expansión de la cultura alemana por Mitteleuropa, por la Europa central y oriental. Esta expansión se convirtió a veces en vehículo o excusa para la dominación y hasta para el exterminio en nombre de la “superioridad racial”, en nombre del espíritu del Rin.

El libro (y el pensamiento) de Magris no dejan de alertar contra esta deriva de Alemania (hoy tan actual como ayer) y es, a la postre, un canto al mestizaje de pueblos y culturas, a identidades que mutan al mezclarse y al unirse, y en contra de la purezas “étnicas, raciales o nacionales”. El Danubio de Magris no es sólo un accidente geográfico de Europa, sino una opción histórica, cultural y vital.
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