Arte

Santiago Sierra y la explotación obrera

El artista conceptual madrileño se ha caracterizado por sus obras provocativas que desafí­an al poder. Su última creación se expone en Vigo.

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29-04-2009
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El capitalismo, la inmigración, el trabajo, la explotación, son temas a los que habitualmente recurre Santiago Sierra (Madrid, 1966) en su obra conceptual, reconocida a nivel internacional. Afirma que "a los artistas les va bien si le dan la mano al poder", algo que ha sido una constante en la historia del arte mundial. El siempre se negó a esa alianza interesada con las instituciones, pero sin embargo su nombre va de boca en boca gracias a la virulencia de las imágenes que nos ofrece y lo universal de su mensaje crí­tico. Su nueva instalación se expone en el museo MARCO de Vigo, como forma de conmemoración del Primero de Mayo, Dí­a Internacional de la Clase Obrera. El capitalismo, la inmigración, el trabajo, la explotación, son temas a los que habitualmente recurre Santiago Sierra (Madrid, 1966) en su obra conceptual, reconocida a nivel internacional. Afirma que "a los artistas les va bien si le dan la mano al poder", algo que ha sido una constante en la historia del arte mundial. El siempre se negó a esa alianza interesada con las instituciones, pero sin embargo su nombre va de boca en boca gracias a la virulencia de las imágenes que nos ofrece y lo universal de su mensaje crí­tico. Su nueva instalación se expone en el museo MARCO de Vigo, como forma de conmemoración del Primero de Mayo, Dí­a Internacional de la Clase Obrera.
Bajo el inacabable título de Instalación de 54 tetrápodos de cemento para escollera y un epílogo sobre la sensibilidad policial y obrera, Sierra colocará desde ayer y hasta mañana esos tetrápodos, que forman encajados fuertes barreras de contención de las aguas en las escolleras. Desde el primer piso el espectador supervisará y vigilará aquello que está sucediendo en la planta baja: la instalación de los 54 armatostes de cemento por parte de unos operarios que trabajan colocándolos, en una jornada de trabajo de 15 horas. Los obreros se convierten así en la parte esencial de su instalación, y el intenso trabajo con el cemento y los materiales de construcción, en su recurso narrativo.
 
La inauguración de la muestra tendrá lugar el mismo Primero de Mayo, fecha especialmente simbólica para el mensaje “obrerista” que pretende lanzar Sierra. El artista recoge también lo significativo del espacio donde expone, el antiguo edificio de los Juzgados y Cárcel de Vigo, reconvertido en museo desde hace cinco años. A lo largo de la muestra se sucederán los dos epílogos anunciados en el título. El primero, consiste en la cesión del espacio expositivo a la Policía Nacional, en el salón de actos del museo se harán públicos los decomisos incautados: "desde armas a ropa falsa, desde drogas a documentos falsificados", explica Serra. El segundo epílogo será la proyección de un vídeo sobre la propia explotación capitalista.
 
La intención del museo al invitar a Sierra para inaugurar la nueva temporada, era la de presentar la retrospectiva de un artista internacional e influyente. Sierra despreció esta idea, sobre todo al conocer las particularidades y la historia del espacio en el que iba a exponer. Sierra ha intentado borrar todos esos elementos colocados para “disimular” que aquello había sido una cárcel. Su intención era crear una relación en la que el espectador se sienta como un vigilante, y el obrero que trabaja en la instalación sea percibido como un preso.
 
“Después, simplemente había que generar una acción laboral, que fuera reconocida por la gente: colocar los elementos de la escollera. Eran perfectos, con una forma entre fálica y piramidal. Una estructura de falo que remitía al poder patriarcal, al tiempo que resaltaba la propia estructura panóptica del edificio.” Aclara el artista.
 
Una muestra muy recomendable, por su valor artístico y social, por tratarse de una apuesta contracorriente en el universo del arte, por la trayectoria de un artista que se rebela contra el elitista mundo del “arte para el ocio”, que al preguntarle sobre la polémica que levantan algunas de sus obras afirma tajante que no es una cuestión de estética o de gusto, sino de clase.
 
 
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