La gripe porcina en los medios hispanos

Negocio para unos, pobreza para otros

Laboratorios que venden medicina para la gripe porcina estaban en bancarrota.

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28-04-2009
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Las farmacéuticas multinacionales Roche y Glaxo Smith Klein son las que comercializan los medicamentos para la gripe porcina. Son estas mismas las que se benefician económicamente con la expansión del brote del virus. El dato es que ambas se encontraban al borde de la quiebra. Las farmacéuticas multinacionales Roche y Glaxo Smith Klein son las que comercializan los medicamentos para la gripe porcina. Son estas mismas las que se benefician económicamente con la expansión del brote del virus. El dato es que ambas se encontraban al borde de la quiebra.
Telesur: Los laboratorios que venden medicina para la gripe porcina estaban en bancarrota.
(Lunes, 27 de Abril de 2009)
Las trasnacionales Roche y Glaxo Smith Kline son los dos únicos laboratorios que producen Oseltamivir y Zanamivir, medicamentos para el tratamiento que contrarresta el virus de la gripe porcina. El Oseltamivir lo fabrica Roche bajo la marca de Tamiflu, la misma que se utiliza para combatir la gripe aviar; mientras que el Zanamivir es comercializado por Glaxo bajo el nombre registrado de Relenza.

Lo que no es tan conocido es que tanto Roche como Glaxo estaban a punto de declararse en bancarrota. Los últimos indicadores de la bolsa de Zurich mostraban que el grupo farmacéutico Roche perdía un 8,47 % de sus acciones, lo que ratifica que durante los últimos meses sus cotizaciones iban en descenso progresivo. Mientras que Glaxo solo durante el primer trimestre de 2009 registró pérdidas del 1,5 % lo cual, según analistas es una evidencia de la caída vertiginosa de esta empresa.

Ante el incremento de descensos por el virus de influenza, Roche anunció que dispone de solo 3 millones de dosis de Tamiflu, el medicamento recomendado por la Organización Mundial de Salud (OMS) contra el virus de la gripe porcina. El grupo farmacéutico suizo dijo que está listo para enviar a la OMS esta cantidad de medicamentos que, junto a los 2 millones que ya posee el organismo internacional, sumaría 5 millones de dosis que permitiría curar el mismo numero de personas afectadas.

La tesis de que estas dos multinacionales requieren una redinamización de su producción para reducir las pérdidas e incrementar las ganancias no se descarta y el momento no podría haber sido más oportuno para las mismas.
 
El Universal: en el paraje de La Mora no existen mascarillas para nadie.
(Martes, 28 de ABril de 2009)
Esta es la crónica publicada por el diario mexicano El Universal, del periodista José Gerardo Mejía: 
En el paraje La Mora no existen mascarillas para nadie, porque las medidas preventivas contra la influenza porcina son parte de los programas de televisión. El contacto con la realidad citadina se da bajo techos de lámina y cartón, y con la ausencia de agua potable, donde nadie puede cumplir la promesa de tres comidas por día.
 
Son las 20 familias que conforman el paraje La Mora, en el barrio mexicano de Tlaxomulco, ubicado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) como la colonia más marginada del Distrito Federal, según su encuesta que realizó en el año de 2005.
 
En este lugar de la ciudad de México, ubicado a un kilómetro de la entrada de Atocpan —el poblado con más turismo de la demarcación por su feria de mole—, para tener agua hay que pagar 100 pesos cada semana a los de la pipa, “colgarse” de un transformador-puente que está a 750 metros de distancia y hacerla de albañil, herrero, campesino o cargador para tener algún ingreso que permita sobrevivir.
 
“¿Medidas preventivas?... No señor, aquí no hay eso, la verdad nadie se ha enfermado de eso y se me hace mucha casualidad que se nos diga esto luego de que vino el señor (Barack) Obama.
 
“Aquí lo que tenemos es una pésima atención en el Centro de Salud”, responde Vicente Aureliano López, representante vecinal. Mientras Vicente habla, sus interlocutores torean eternas nubes de moscas que van y regresan desde manchas de estiércol que perros han dejado en cualquier lugar, pero él ni se inmuta, ya que así ha vivido desde 1991, año en el que llegó procedente del sureste del país.
 
Los habitantes del paraje La Mora tienen que realizar gestiones de manera permanente para poder acceder a servicios, los cuales nunca llegan, pero cada trienio lo vuelven a intentar con la llegada del nuevo delegado. “Los candidatos de los partidos solamente vienen cuando requieren votos, ya que lo que quieren es formar escalones para subirse; no vienen a apoyarnos, sino con la intención de chingar más para luego cobrar impuestos y sacar recursos en su beneficio”.
 
Vicente recorre la segunda de dos calles que conforman la colonia para mostrar una casa de techo y lámina donde se encuentra en cama Enedina Segura, por una complicación diabética, quien recibió atención tras varias gestiones ante el Centro de Salud.  Su esposo, Bernardo, está desempleado. De hecho, varios jefes de familia se encuentran en sus casas alrededor del mediodía, pero no por el nuevo virus, sino porque no hay trabajo.
 
A unos metros del paraje, enfrente, tras cruzar la carretera que atraviesa Milpa Alta con dirección Xochimilco-Oaxtepec, se encuentra Jesús Miguel Alvarado, albañil que vive con su familia, conformada por seis integrantes, en lo alto de unas rocas con techos y paredes elaborados con láminas y cartón.
 
“¿Medidas preventivas?, no. Aquí no hay nada de eso, nadie cree que exista eso de la influenza, porque esa historia que difunden nuestros gobernantes suena tan falsa como la del Chupacabras”, comenta con desconfianza.
 
Y remata: “No, aquí no hay nada de cubrebocas, o que si la higiene; aquí, señor, la pobreza es más dura que cualquier enfermedad, y esa nos va matando día a día”.
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