Vuelco electoral en Islandia

Islandia: ¿giro a la izquierda o a Berlí­n?

¿El ingreso en la UE -principal proyecto del nuevo gobierno socialdemócrata- traerá más soberaní­a o más dependencia?.

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28-04-2009
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"Giro a la izquierda", titulan los rotativos europeos, ante la victoria electoral de los socialdemócratas y verdes en Islandia y el desalojo, después de 66 años de independencia, de los conservadores del gobierno de Reykiavik. La espantosa crisis económica a la que se enfrentan los 320.000 habitantes de la isla -antes un ejemplo de prosperidad y opulencia- han defenestrado al Partido de la Independencia. La ganadora electoral, la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, ha declarado que el proyecto de su gobierno para sacar a Islandia del abismo será pedir la integración inmediata del paí­s en la UE y la adopción del euro como moneda. "Giro a la izquierda", titulan los rotativos europeos, ante la victoria electoral de los socialdemócratas y verdes en Islandia y el desalojo, después de 66 años de independencia, de los conservadores del gobierno de Reykiavik. La espantosa crisis económica a la que se enfrentan los 320.000 habitantes de la isla -antes un ejemplo de prosperidad y opulencia- han defenestrado al Partido de la Independencia. La ganadora electoral, la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, ha declarado que el proyecto de su gobierno para sacar a Islandia del abismo será pedir la integración inmediata del paí­s en la UE y la adopción del euro como moneda.
“Cuanto antes”. Dice Sigurdardóttir cuando le preguntan cuándo tardará en pedir el ingreso en la UE. Pero tal cosa no es tan sencilla, y la correlación de fuerzas en la opinión pública islandesa de entrada no es favorable. El Partido Socialdemócrata, europeísta abanderado, sacó el 29,79% de los votos, pero a su izquierda, sus socios de gobierno, Los Verdes, con un 21,68% de los votos, se oponen a cualquier tipo de negociación con la UE. Y el partido perdedor, los conservadores del partido de la Independencia (23,70%) han sido tradicionalmente contrarios a esta idea. Ambos, socialdemócratas y verdes, han aceptado un referéndum para 2010.
 
 
El gobierno conservador aplicó durante dos décadas una política neoliberal a ultranza, que endeudó al país hasta límites insostenibles. Bajo el elevadísimo nivel de vida islandés –un país que se jactaba de desconocer el paro y donde el bienestar salarial era la norma- se abría un abismo insondable, una economía hiperdependiente que ha sido la primera en hundirse después del estallido del cataclismo de septiembre. La banca islandesa ha sido nacionalizada al completo, el paro ha pasado del 0% al 9% en pocos meses, la corona islandesa se ha hundido un 44% y el país, como si de un paria tercermundista se tratara, ha tenido que pedir un crédito draconiano al FMI.
 
 
Al ejecutivo socialdemócrata le tocará aplicar ahora las recetas del Fondo –mejor con una fachada social- a saber: un austero programa económico para reducir la inflación y la deuda que pasa por recortar el gasto público un tercio. Se acabó el estado del Bienestar estilo nórdico.
 
 
La primera ministra socialdemócrata argumenta que el ingreso en la UE dará “credibilidad” a la economía islandesa, frente a la debilidad de la corona. Pero si la dependencia es lo que ha generado el abismo… ¿el ingreso en la UE -un club dominado por las grandes potencias europeas, en especial Alemania- traerá más soberanía o más dependencia?. La agricultura y especialmente la pesca –que supone el 70% de las exportaciones de Islandia- pasarían a depender de los dictámenes y las cuotas marcadas por Bruselas. La regulación del valor de la moneda, uno de los mecanismos clásicos de modular la economía, dejaría de existir. En una Europa donde los antagonismos entre las burguesías monopolistas más poderosas y los países dependientes se antagonizan aceleradamente con la crisis, la isla sería presa fácil de las potencias más fuertes.
 
 
Pero recordemos de dónde nacen los Partidos Socialdemócratas europeos –vinculados a la Internacional Socialista, históricamente hegemonizada por los socialdemócratas alemanes- y entenderemos mejor la verdadera intención del tan “progresista” gobierno islandés
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