Cultura popular

Feria del esparto en Sesma, Navarra

En los años 60 el trabajo del esparto mantení­a a unas 200 familias de esta localidad

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27-04-2009
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En Sesma se celebra la feria de artesanía dedicada al tradicional trabajo del esparto, que en los años 60 mantenía a unas 200 familias de esta localidad. Un pueblo esencialmente obrero en el que el trabajo de artesanía del esparto, en unos casos suponía el sustento principal de las familias y en otros era un ingreso extra al que dedicaban horas de vida, para poder sacar a flote la familia, en la que el padre tenía otro trabajo, y el resto de la familia trenzaba y trabajaba el esparto.
Muchos de estos artesanos, se congregaban en esta feria, en la que recordaban cómo antaño se tejía y trenzaba en la calle, llegando a hacer cordeles de hasta un kilómetro de largos. Una dedicación artesanal que congregaba a cientos de personas en Sesma. En esta crisis, el recuerdo del trabajo del esparto se hace presente, ya que en tiempos difíciles, suponía el sustento con el que sacar adelante a la familia. Una actividad de tradición arraigada, en Sesma y en muchos lugares de España, que nos hace recordar el trabajo artesanal y la unidad familiar de hacer piña en las dificultades, para salir adelante con el trabajo y aportación de los miembros de la familia. Tiempos difíciles que se hacen presentes en esta crisis y en los recuerdos de los antiguos artesanos de esta localidad. Esa unidad de la clase obrera con la que afrontar dificultades, organización para marcar un destino para poder sobrevivir.
La décima feria Artesparto puso en la plaza principal de Sesma el centro de atención, donde se organizaron actividades didácticas para que los más pequeños conocieran de primera mano mediante talleres esta tradicional actividad. También hubo degustación de migas y gastronomía tradicional. . Tomás Goicoa, vecino de esta localidad, fue el encargado de recoger el esparto y prepararlo para la ocasión, recordando la escasez que se encontraban antiguamente al ser una materia prima muy demandada, en cambio ahora se puede encontrar en abundancia, ya que la dedicación al esparto queda en el recuerdo y el trabajo de unos poquitos que siguen dedicando algunas horas de sus vida a este trabajo artesanal de forma ociosa principalmente. Una dedicación que en la mayoría de los casos suponía el primer trabajo que realizaban los jóvenes hasta que encontraban trabajo en conserveras o en trabajos de campo. Una base económica que permitió dar estabilidad y recursos para salir adelante. Una feria de tradición y trabajo de toda una cultura popular que vuelve en este día para recordarnos las raíces de nuestros abuelos, la procedencia obrera y artesana de nuestra gente, materiales de a pie de campo que la naturaleza ofrecía y los vecinos trabajaban para convertir en bienes de uso y consumo.
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