Desmontar el régimen étnico, no sólo desalojar Ajuria Enea

Cambio de régimen, no sólo de gobierno

No sólo cambio de gobierno, sino la necesidad de desmontar el régimen nacionalista étnico, obligatorio y excluyente establecido a lo largo de treinta años de gobierno del PNV, y su alto funcionariado.

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27-04-2009
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El próximo y nuevo gobierno del PSE dirigido por Patxi López no sólo supone un cambio de gobierno, desalojando de Ajuria Enea a la camarilla polí­tica dominante en el PNV y representada por Ibarretxe y compañí­a; sino que supone la necesidad de desmontar el régimen nacionalista étnico, obligatorio y excluyente establecido a lo largo de treinta años de gobierno del PNV. Porque la llegada al gobierno es un primer paso. A continuación aparece la existencia de una realidad en la Administración autonómica vasca, que consiste en que está ocupada, en sus niveles de máxima responsabilidad, por un conjunto de funcionarios que deben sus cargos a su militancia o su fidelidad a la dicha camarilla dominante en el PNV. El próximo y nuevo gobierno del PSE dirigido por Patxi López no sólo supone un cambio de gobierno, desalojando de Ajuria Enea a la camarilla polí­tica dominante en el PNV y representada por Ibarretxe y compañí­a; sino que supone la necesidad de desmontar el régimen nacionalista étnico, obligatorio y excluyente establecido a lo largo de treinta años de gobierno del PNV. Porque la llegada al gobierno es un primer paso. A continuación aparece la existencia de una realidad en la Administración autonómica vasca, que consiste en que está ocupada, en sus niveles de máxima responsabilidad, por un conjunto de funcionarios que deben sus cargos a su militancia o su fidelidad a la dicha camarilla dominante en el PNV.
Rodolfo Ares (PSE) ha valorado que “quienes tengan que volver a puestos técnicos tendrán el comportamiento profesional que se requiere. Estoy seguro de que nos encontraremos con un funcionariado profesional que colaborará con un Gobierno que es resultado de la voluntad de los ciudadanos”. Sin embargo, la rabiosa reacción de los “dueños del cortijo” manifestada tras el resultado de las urnas del 1 de marzo hace dudar seriamente. Más bien parece que han puesto en estado de guerra las tropas en las oficinas autonómicas, en sus aledaños y en sus vericuetos.
Porque lo único que les ha importado ha sido mantener, como sea, el poder autonómico. Porque son 10.487 millones de euros de presupuesto público. Son otros mil millones de euros en distintas sociedades públicas, semipúblicas o privadas, participadas con dinero público. Son círculos clientelares que viven del presupuesto público. Son voluntades, fidelidades y afiliaciones compradas.
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