La frase del dí­a

"El origen de la crisis está en las polí­ticas neoliberales" (Zapatero)

Por supuesto, los años de gobierno de Zapatero alimentando el delirante auge del ladrillo y convirtiéndose en el polí­tico de cabecera de Botí­n nada tienen que ver

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27-04-2009
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El cinismo parece una virtud teologal especialmente cultivada entre nuestros líderes políticos. Quizá por eso Zapatero, en el acto de presentación de las candidaturas del PSOE al parlamento europeo, se dedicó a derrochar cinismo a raudales.
Primero –con la fingida indignación de quien cree que una mentira a gritas se transforma en verdad-, exclamó: "Sabemos el origen de la crisis. ¿Es acaso de las políticas socialistas? No, el origen es de las políticas neoliberales, de la no regulación, de la avaricia y de la codicia".
La culpabilidad de la crisis hay que adjudicársela a Bush y a Aznar. Por supuesto, los años de gobierno de Zapatero alimentando el delirante auge del ladrillo y convirtiéndose en el político de cabecera de Botín nada tienen que ver.
¡La culpa es de Bush! Grita Zapatero, para eludir responsabilidades.
Pero el presidente no estaba todavía satisfecho. Era capaz de una dosis de cinismo todavía mayor. Y se esforzó por superarse a sí mismo.
Y no tuvo reparos en afirmar que “la salida de la crisis será social o no será”. Para remachar añadiendo que “haremos todo el esfuerzo posible en inversión pública y seguiremos mejorando la protección social”.
Donde el gobierno de Zapatero sí ha hecho “todo el esfuerzo posible” es para rescatar a los bancos, entregándoles 259.000 millones del erario público. A los que se añadirán 90.000 millones más del segundo plan de rescate que está apunto de arrancar.
Por el contrario, 1,5 millones de parados no cobran prestación alguna, y ya se ha puesto sobre la mesa el recorte de las pensiones.
¿Esto es lo que Zapatero entiende por una “salida social a la crisis”?
Los intentos de Zapatero por presentarse como “la izquierda” que puede hacer frente a “los recortes sociales de la derecha” es un engaño tan burdo que ya no hay quien se lo trague.
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