Pakistán cede terreno a los talibanes

Talibanes a vuelo de pájaro

Para EEUU no es un problema religioso, ni mucho menos de derechos humanos. Pakistán es el único paí­s islámico que posee armas nucleares

0
0 votos
27-04-2009
Publicidad
"Estamos cerca del punto de inflexión en el cual Pakistán podrí­a ser tomado por los extremistas", así­ de preocupado se mostró el almirante Mike Mullen, el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense. Y ciertamente a Washington se le atraganta cada dí­a más. Los talibanes paquistaní­es han llegado a apenas 100 km de la capital, Islamabad, y sólo han aceptador retirarse de sus posiciones avanzadas cuando el gobierno de Zardari ha cedido a sus pretensiones: que la ley islámica -la sharia- impere en la región conquistada. Los islamistas han declarado que no descansarán hasta que la sharia se imponga en todo el paí­s.
 Talibanes retirándose del departamento de Búner, a menos de 100 km de Islamabad. EFE
Talibanes retirándose del departamento de Búner, a menos de 100 km de Islamabad. EFE
"Estamos cerca del punto de inflexión en el cual Pakistán podrí­a ser tomado por los extremistas", así­ de preocupado se mostró el almirante Mike Mullen, el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense. Y ciertamente a Washington se le atraganta cada dí­a más. Los talibanes paquistaní­es han llegado a apenas 100 km de la capital, Islamabad, y sólo han aceptador retirarse de sus posiciones avanzadas cuando el gobierno de Zardari ha cedido a sus pretensiones: que la ley islámica -la sharia- impere en la región conquistada. Los islamistas han declarado que no descansarán hasta que la sharia se imponga en todo el paí­s.

Para EEUU no es un problema religioso, ni mucho menos de derechos humanos, arrasados ante una ley fundamentalista y medieval. Pakistán es el único país islámico que posee armas nucleares, y la perspectiva de que degenere en un Estado fallido es pavorosa para la superpotencia. Los talibanes son dueños y señores de la frontera con Afganistán, y su avance es constante. Al dominio sobre el Valle del Swat, donde consiguieron una tregua a cambio de la sharia, han sumado las de los departamentos vecinos: Shangla y Búner – éste último a vuelo de pájaro de la capital-.
 
Los islamistas se retiran de Búner, pero dejan atrás un acuerdo tácito -no reconocido por Islamabad ni por los talibanes- que impone la ley islámica en estas dos regiones. Muchos acusan ya al delegado gubernamental que negoció con los fundamentalistas en Swat, Mohamed Javed, de estar detrás de esta nueva capitulación. No son pocos los sectores dentro del Estado Pakistaní –sobretodo en el ejército y en los servicios secretos- que mantienen una relación de connivencia cada día más patente ante el avance talibán. "Los talibanes nos han asegurado que van a dejar de patrullar en la región de Malakand", ha declarado Javed. "También han prometido no volver a intervenir en los asuntos del Gobierno". Pero los islamistas no son precisamente de palabra: ya prometieron lo mismo y han seguido avanzando.
 
El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates ha pedido a las autoridades paquistaníes que tomen medidas para "neutralizar la amenaza" talibán. "La estabilidad y duración del Gobierno democrático de Pakistán es fundamental para los esfuerzos de la coalición en Afganistán y también central para nuestro futuro entendimiento con el Gobierno de Islamabad (…) Queremos apoyarlos. Queremos ayudarlos de la manera que podamos. Pero es importante que reconozcan las amenazas a las que se enfrentan", dijo el jefe del Pentágono.
 
Cuando Richard Holbrooke, enviado especial para Afganistán y Pakistán, tomó contacto con el terreno, dijo que nunca se había enfrentado a un lío semejante. Ahora envía varios informes diarios a Hillary Clinton sobre la situación de la zona, para que el Departamento de Estado monitoree al país al detalle. Washington ha de aprobar un crédito de 7.500 millones de dólares en ayuda no militar para Pakistán. Hay a quien le viene a la cabeza dinero hundiéndose en un pantano.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad