La ministra Elena Salgado pide a EEUU estar en el G-20

Compañeros… de viaje

La silla de España en la cumbre anterior se la debemos a Sarkozy, y quedó claro es que la intermediación de las grandes potencias no sale gratis. Te apoyan o no pero siempre a cambio de algo.

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27-04-2009
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La nueva ministra de Economí­a, Elena Salgado, se ha dirigido a Estados Unidos para solicitar que España vuelva a estar en la próxima reunión del G-20 en Nueva York. Para ello la diplomacia española, aparte de los contactos con los diferentes gobiernos, como el de Brasil (que según la ministra "Lula va a seguir apoyando la presencia de España en estos encuentros"), va a solicitar formalmente la entrada de España en el club.
 (EFE)
El presidente Rodrí­guez Zapatero con el presidente francés, Nicolás Sarkozy. G-20 pero ¿aliados con quién?
(EFE) El presidente Rodrí­guez Zapatero con el presidente francés, Nicolás Sarkozy. G-20 pero ¿aliados con quién?
La nueva ministra de Economí­a, Elena Salgado, se ha dirigido a Estados Unidos para solicitar que España vuelva a estar en la próxima reunión del G-20 en Nueva York. Para ello la diplomacia española, aparte de los contactos con los diferentes gobiernos, como el de Brasil (que según la ministra "Lula va a seguir apoyando la presencia de España en estos encuentros"), va a solicitar formalmente la entrada de España en el club.
España no está asistiendo a las reuniones del G-20 “por derecho propio” sino por cesión de otras potencias. La silla de España en la cumbre anterior se  la debemos a Sarkozy, que cedió una de sus posiciones al gobierno español. Mucho se especuló entonces con el precio que España tendría que pagar por esa silla. Lo que sí quedó claro entonces y ahora es que la intermediación de las grandes potencias no sale gratis. Te apoyan o no pero siempre a cambio de algo.
Zapatero intenta presentarse como el “Obama español” pero lo que no nos dice es a cambio de qué Estados Unidos puede actuar como anfitrión de España en el G-20. Aunque quizás la respuesta la de, sin quererlo, el propio ministro de Exteriores, Moratinos, cuando dice que España “Somos un de los países que más contribuyen en Afganistán”.
 
Una cosa es exigir el lugar que a España le corresponde en las relaciones internacionales y otra muy distinta plegarse a las exigencias del “imperio” para poder estar en la cabeza donde se toman las decisiones a escala mundial. Y ahí es donde el está el autentico problema. En el G-conviven las posiciones de las grandes potencias, EEUU y la UE a la cabeza, con los países emergentes del Tercer mundo. ¿Pero con quién está dispuesto a aliarse Zapatero? ¿Con los países emergentes para formar un amplio frente nacional o con las grandes potencias que tratan de imponer un orden mundial de a cuerdo a sus intereses?
 
Zapatero y su gobierno han de saber que la importancia de acudir al G-20 viene determinada no tanto por “estar” sino por al lado de a quién se está. Alinearse con las grandes potencias, lo que hicieron en la última cumbre, es alinearse por una salida a la crisis  favorable a poner los recursos del país en manos de la banca y los grupos monopolistas. Será capaz el gobierno de elegir el camino de apoyarse en la inmensa mayoría de las empresas que crean riqueza y empleo, de los autónomos y de las familias o persistirá en  someterse a la política de Botín?
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