Corresponsalí­a Navarra

Atajar el despilfarro presente y futuro

El TSJN sentencia a fabor del Ayuntamiento, al que una subcontrata le reclamaba un millon de euros

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26-04-2009
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Si bien el plan anticrisis se basa en obra pública que reproduce el modelo ladrillo que nos ha traído hasta donde estamos, en la época de bonanza económica, los proyectos de obra pública daban a las constructoras y subcontratas unos beneficios soñados, en los que los presupuestos engordaban a medida que la obra avanzaba y los beneficios estaban asegurados. La cantidad de dinero despilfarrado en esta época de bonanza son incontables, ya que en cada Ayuntamiento y en cada proyecto había dinero que engordaba y se multiplicaba. Ahora, con la crisis, un tira y afloja a causa de la escasez hace que salgan a la luz cuestiones como la que acontece en el Ayuntamiento de Tudela, donde el TSJN ha dado la razón al Consistorio en el juicio donde la subcontrata de diferentes obras comenzadas en 2006 Alcuba reclamaba un millón de euros en la construcción de la piscina municipal.
 
Dicha subcontrata se declaró en suspensión de pagos desde principios de este año. Es un caso que ve la luz debido a que concentra en su ejecución de obra y en el proceso judicial el cambio radical de la situación económica del país. La escasez, hace que la subcontrata ansíe el pago de un engorde de presupuesto que no había sido aprobado por el Ayuntamiento de Tudela, incluso el TSJN en su sentencia acusando a la empresa de “inventarse trámites procesales" y "confundir interesadamente los conceptos”. Por otro lado, la deuda de los Ayuntamientos y la reducción de entradas, provocan que en los presupuestos no se aprueben engordes tan a la ligera como antes. De esta forma se sentencia a la empresa subcontratada a pagar incluso las costas del juicio. Una buena noticia para el Consistorio que tiene otros tantos juicios pendientes de este tipo.
 
Pero quedarse en la sentencia sería superficial. Ya que es un tira y afloja en este momento de escasez en el que no se pueden permitir unos gastos como los de antaño, pero la exigencia debe ser a largo plazo, para que el dinero de todos no se despilfarre y malgaste, ni en crisis, ni en época de bonanza, ya que si hay dinero, esto debe servir para que las condiciones de vida, sanidad educación y mejoras en lo que afecta directamente a los ciudadanos se vea beneficiado para obtener un bien para todos, invertido en industria, en desarrollo e investigación, ya que lo anteriormente despilfarrado lo pagamos y vamos a pagar todos. La responsabilidad por tanto no es solo de una sentencia que desestime el pago de un millón de euros extras que esta empresa quiere sacar de nuestros bolsillos. La responsabilidad debe ser un recorte en los presupuestos del Estado y los Ayuntamientos y unas medidas que se dirijan a que si todos pagamos todos decidimos. No se puede entender de otra forma, en este momento incluso, la subcontrata sigue teniendo adjudicada la realización del nuevo teatro de Tudela, incluso estando declarada en suspensión de pagos, de forma que la burocracia se convierte en la mejor amiga de las garrapatas que sacan beneficios extras a costa de todos, y que aún tras este largo proceso judicial, sigue teniendo en sus manos la responsabilidad de entregar el teatro terminado para dentro de seis meses, mientras los trabajos del exterior del teatro están abandonados debido a la suspensión de pagos.
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