Informe del Banco Mundial

Entre 200.000 y 400 mil niños morirán por año, desde hoy y hasta 2015, debido a la crisis económica.

0
0 votos
25-04-2009
Publicidad
Qué visión más profunda y auténtica la del poeta cuando imaginó que "Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. / Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. / Debajo de las sumas, un rí­o de sangre tierna". Qué visión más profunda y auténtica la del poeta cuando imaginó que "Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. / Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. / Debajo de las sumas, un rí­o de sangre tierna".

Según uno de los últimos informes del Banco Mundial –un organismo nada sospechoso de animadversión hacia los poderosos de la tierra– las consecuencias de la crisis económica desatada en y por Wall Street “serán espantosas” para los países más pobres. “Morirán entre 200 mil y 400 mil niños por año, desde hoy y hasta 2015, algo que se habría evitado si no hubiera sido por la crisis”.
 
Entre 200.000 y 400.000 mil niños al año, de aquí a 2015, morirán por la profundización y la extensión de la pobreza, la desnutrición, las enfermedades y las carencias de servicios básicos como agua potable o medicinas que la crisis está llevando a los países del Tercer Mundo.
 
Entre 200 y 400.000 mil niños al año. Desde 2009 hasta el 2015.
 
Un total de entre 1,4 y 2,8 millones de niños en esos siete años.
 
Entre 15 y 30.000 niños cada mes.
 
Entre 4.000 y 7.000 cada semana.
 
De 500 a 1.000 cada día.
 
Entre 20 y 40 cada hora.
 
Niños con rostro, con nombres y apellidos. Seres únicos, irrepetibles, valiosos. Queridos y deseados por los suyos. Asesinados por la desmedida ambición de unos cuantos plutócratas mundiales obsesionados por obtener la máxima ganancia a cualquier precio. Plutócratas que también tienen rostro, también tienen nombres y apellidos. Pero que, a diferencia de los niños, son rechazados y maldecidos por la humanidad entera.
 
Ya lo hemos dicho algunas veces en estas páginas. Pero no nos cansaremos de repetirlo a voz en grito. Esta gente es la peor pesadilla que ha conocido la humanidad. Mucho peores que el cáncer, el sida y el ébola juntos. Responsables de un auténtico genocidio silencioso. Culpables de odiosos crímenes contra la humanidad. Cada vez más, sus intereses –los de su régimen de explotación capitalista, los de su sistema de dominación hegemonista– son absolutamente incompatibles con la humanidad.
 
Para ellos la crisis se reduce a una fría y simple cuestión de números. Cuándo, cómo y con cuánto saldrán de ella. En la otra orilla, en el lado de los explotados y oprimidos de la tierra, cada una de sus operaciones contables se mide en vidas humanas, en vidas de niños. ¿A quién puede extrañarle que un día, cualquier día, el  mundo entero estalle en un abrasador incendio de alcance planetario?
 
Yo, por mi parte, espero con infinita ansiedad que ese día venga. Y hago todo lo posible para acelerar su llegada.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad