Luchas y crisis.

Los trabajadores en los plenos polí­ticos.

Trabajadores de Aqualia presionan en el pleno municipal para que se les pague.

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25-04-2009
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Ahora conforme la crisis comienza a descargar su profundidad los trabajadores van afilando sus uniones y luchas, basándose solo en el trabajo de delegados y pequeños dirigentes locales que son honrados. Es inevitable que esta tendencia vaya aumentando, extendiéndose y profundizándose. Ahora conforme la crisis comienza a descargar su profundidad los trabajadores van afilando sus uniones y luchas, basándose solo en el trabajo de delegados y pequeños dirigentes locales que son honrados. Es inevitable que esta tendencia vaya aumentando, extendiéndose y profundizándose.
Los trabajadores de la empresa municipal del Agua de Almería exigen que se les pague lo que se les debe.
Ayer los trabajadores de esta empresa, Aqualia, se presentaron en el pleno del Ayuntamiento para poder exigir al Gobierno municipal que no abandone sus compromisos
El pleno fue celebrado en el Palacio de los Marqueses de Cabra y la protesta convocada por el sindicato CSI-F (Central Sindical Independiente y de Funcionarios)
El pago a que se refieren los trabajadores hace referencia al complemento de productividad variable, de 700 euros anuales.
Una treintena de los operarios de Aqualia acudieron con camisetas y carteles en las que se denunciaba esta situación, “Aqualia paga ya, Ayuntamiento responsable”,  “Alcalde no permitas que Aqualia nos deba 700 euros”, “Alcalde no nos abandones, haz cumplir el pliego”,  “Aqualia paga ya” y “Aqualia me debe 700 euros”. Estas son algunas de las consignas que había en dichos carteles.
Al poder político local le exigen que no sea abandonada esta responsabilidad de la empresa.
Frente a esta noticia se abren dos cuestiones distintas.
Una es ¿Cómo es posible que empresas que prácticamente no están afectadas por la crisis porque son de clientela cautiva no cumpla con convenios o deba dinero a sus trabajadores.
Una empresa como la del agua municipal, absolutamente nadie ha dejado de consumir agua del grifo por la crisis, en todo caso lo contrario, inevitablemente habrá mermado el negocio del agua embotellada en beneficio del agua municipal.
Además es un tipo de empresa que debido a su carácter de servicio público suele tener gran acceso a subvenciones.
Pues esta empresa le debe 700 € miserables euros a cada trabajador suyo.
En segundo lugar es a destacar la gran riqueza de lucha que se está desarrollando en España y que es solo exponente de su principio y resurrección.
Que los trabajadores acudan al pleno de un Ayuntamiento a decir cuales son sus reivindicaciones es un elemento de presión democrática muy saludable.
Se ha generado en treinta años de democracia una partitocracia demasiado acostumbrada a no dar explicaciones.
Hace poco trabajadores de diverso tipo acudieron al pleno que debía aprobar los presupuestos de Motril (Granada).
Dicen que la Constitución de Cádiz se izquierdizó en muchos puntos porque se discutía en la calle y las masas populares y liberales presionaba  y apoyaban lo que consideraban bueno.
Ahora conforme la crisis comienza a descargar su profundidad los trabajadores van afilando sus uniones y luchas, basándose solo en el trabajo de delegados y pequeños dirigentes locales que son honrados. Es inevitable que esta tendencia vaya aumentando, extendiéndose y profundizándose.
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