Cine

El cine y Juan Marsé

Festival de cine de Málaga 2009

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25-04-2009
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Finaliza hoy la 12ª edición del Festival de Cine de Málaga 2009. 12 años que consolidan el certamen como un encuentro anual donde se reúne lo más granado de la fauna artí­stica patria. Mesas redondas, ruedas de prensa, entrega de premios y reuniones empresariales para impulsar una actividad cinematográfica que, frente a algunas opiniones, se deberí­a proteger y potenciar mediante la creación de una verdadera Industria.
 El cine y Juan Marsé
Finaliza hoy la 12ª edición del Festival de Cine de Málaga 2009. 12 años que consolidan el certamen como un encuentro anual donde se reúne lo más granado de la fauna artí­stica patria. Mesas redondas, ruedas de prensa, entrega de premios y reuniones empresariales para impulsar una actividad cinematográfica que, frente a algunas opiniones, se deberí­a proteger y potenciar mediante la creación de una verdadera Industria.
Este año la fiesta del Cine viene precedida de una polémica no menor provocada por unas declaraciones del último ganador del Premio Cervantes Juan Marsé: “El problema del cine español no es la piratería sino la falta de talento”. En principio felicitamos sinceramente al Sr. Marsé dejando clara la admiración y el respeto que, como escritor, nos merece quien ha dado al Cine español grandes guiones y argumentos (Si te dicen que caí, El embrujo de Shanghai, etc.).

            Entendemos que su opinión no es nueva ni fruto de un enfado puntual reciente, pues según sus propias declaraciones “hace mucho” que no frecuenta el cine español. Tan admirable es su coherencia como enigmática, por tanto, su postura actual. ¿Cómo se puede hablar de falta de talento en un trabajo cuando se reconoce abiertamente ser desconocedor de sus frutos? No nos atreveríamos nunca a poner en duda el conocimiento del medio de tan insigne creador (dicho sea lo cual sin ánimo alguno de ironía ni desprecio). Pero debemos, sin embargo, discrepar de sus criterios, toda vez que el conocimiento no es uno e inmutable, como el peinado de James Bond o el rostro inmarchitable de Sarita Montiel. El conocimiento se amplía cada día y, en esa medida, la percepción puede variar. Y visto que no estamos tratando acerca de la redondez de la tierra, de la que ya no se tienen dudas (suponemos) y cuya transformación, posible, en otra forma geométrica es, como mínimo, áltamente improbable, deducimos entonces que el ilustre Sr. Marsé habla hoy con el conocimiento de causa de ayer. Por lo tanto, habría que saber de qué ayer hablamos para poder tener sus referencias, y aún así…

            Con desprecios semejantes (categóricos) se corre el riesgo de incluir en el saco de los “no talentosos” a profesionales de la talla de Pedro Almodóvar, uno de los pocos directores en el mundo con 2 Óscar de Hollywood y varios Goya, amén de multitud de galardones internacionales, que avalan un reconocimiento fuera de toda duda; también se eliminan los méritos de Amenábar, de Jose Antonio Bardem (que obtuvo un Óscar por No es país para viejos), de Penélope Cruz (Óscar a la Mejor actriz de reparto por Vicky, Cristina, Barcelona), de directores como Víctor Erice (al que el propio Marsé reconoce, tal vez como excepción), de Fernando Trueba, de Jose Luís Garci, de actrices como Blanca Portillo, Victoria Abril o Carmen Maura; y de un largísimo, afortunado y muy honroso etcétera con cuya enumeración no haríamos sino hurgar en lo que, a todas luces, no ha sido más que la desafortunada expresión de un gran escritor.

            Son otros los problemas del Cine español, algunos de los cuales también apunta Juan Marsé. La tiranía de la producción, por ejemplo, que impone criterios morales o éticos a un director, obligándole a cambiar sustancialmente argumentos, contenidos e intenciones a su obra. O la imposición de las Distribuidoras que imponen a las Salas la contratación de auténticas porquerías americanas de bajísima calidad, dejando a las producciones nacionales muy poco tiempo de exhibición. Es este un grave problema que no sólo afecta a España, sino a toda Europa, el imperialismo cultural norteamericano, que compra cuotas de pantalla para eliminar a la competencia.

            Festivales como el de Málaga dan prestigio a nuestro Cine y nos reafirman en la convicción de que no deberíamos confundir gustos y opiniones personales con realidades y hechos objetivos. Nos resistimos a pensar que Juan Marsé es de los que ansían que la verdad coincida con sus deseos para poder justificar así sus afirmaciones
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