Derechos y Libertades

"Sople aquí­… y pague"

Pero en tiempos de crisis en los que la economí­a aprieta y ahoga no parece que sea lo más justo sobre cargar aún más los bolsillos de la gente

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24-04-2009
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El Ayuntamiento de Madrid ha decido dar un paso más en la polí­tica de "prevención de accidentes", dice. El consistorio pretende comenzar a cobrar por los análisis sanguí­neos que exijan aquellos conductores que dando positivo en el alcoholí­metro, exijan la prueba definitiva. Lógicamente los hospitales piden que se les pague por realizar esta prueba y la explicación dada por el ayuntamiento viene a ser que si uno se empeña pese a las evidencias, pues que lo pague. í‰sta que pasa por ser una noticia sin más importancia es como esos pequeños detalles pasan inadvertidos pero que deciden. En "El amor en tiempos de cólera" de Gabriel Garcí­a Márquez, Fermina Daza ayuda, como cada mañana, a su marido, el docto Juvenal Urbino, a vestirse. Y es abrochándole uno de los botones de la camisa cuando descubre en ese gesto diario algo que ya sabí­a pero que nunca habí­a pensado: realmente nunca le habí­a querido. El Ayuntamiento de Madrid ha decido dar un paso más en la polí­tica de "prevención de accidentes", dice. El consistorio pretende comenzar a cobrar por los análisis sanguí­neos que exijan aquellos conductores que dando positivo en el alcoholí­metro, exijan la prueba definitiva. Lógicamente los hospitales piden que se les pague por realizar esta prueba y la explicación dada por el ayuntamiento viene a ser que si uno se empeña pese a las evidencias, pues que lo pague. í‰sta que pasa por ser una noticia sin más importancia es como esos pequeños detalles pasan inadvertidos pero que deciden. En "El amor en tiempos de cólera" de Gabriel Garcí­a Márquez, Fermina Daza ayuda, como cada mañana, a su marido, el docto Juvenal Urbino, a vestirse. Y es abrochándole uno de los botones de la camisa cuando descubre en ese gesto diario algo que ya sabí­a pero que nunca habí­a pensado: realmente nunca le habí­a querido.
Seguramente las medidas destinadas a perseguir este tipo de irresponsabilidades que pueden incurrir incluso en imprudencias criminales, deberían endurecerse y ser inflexibles. Esto viene siendo así, y debe ser.

Pero en tiempos de crisis en los que la economía aprieta y ahoga no parece que sea lo más justo sobre cargar aún más los bolsillos de la gente. Es evidente que no estamos hablando de una medida que vaya dirigida a sectores mayoritarios de la población. Pero sí que es un indicativo de la línea que prima en la gestión de la administración.

Hasta 3.000 millones de euros es lo que el Banco de España ha previsto como ayuda para salvar la situación de Caja Castilla-La Mancha, y lo pagamos todos. Se puede decir que también es dinero de todos el de la Caja, y lo es, pero lo que todavía no sabemos es quien lo ha manejado, de qué manera y qué se ha hecho con él. Y no se han pedido responsabilidades o se han adoptado medidas que vayan directamente a garantizar la capacidad de decisión de los impositores sobre la Caja, más que la gestión del conglomerado político que la ha llevado a la quiebra.

Sin embargo una falta cometida por un ciudadano, o un delito, debe ir a su cargo en el caso en el que el mismo exija tener seguridad sobre el resultado final. Recientemente un abogado sentó el precedente de conseguir la absolución de su cliente alegando que existe un 7% de probabilidad de error en los alcoholímetros. Siendo insignificante, de nuevo, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, solo en las pasadas navidades la Guardia Civil realizó más de 200.000 pruebas de alcoholemia, es decir, 14.000 posibles errores.

Todo depende de que es lo que se busca. Acabar con el delito o recaudar más dinero. Que se pague con multa o cárcel por él, pero ¿por pedir garantías? Bueno, “puestos a pagar cuando peor van las cosas, pues un poco más tampoco se va a notar” Algo así habrán pensado los responsables del ayuntamiento, se supone… realmente llevamos pagando toda la vida.
 
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