¿Que hay detrás de la piraterí­a en Somalia? La verdad que nos ocultan

Habí­a una vez… ¿un pirata honrado?

Ante el problema de la piraterí­a, que es el resultado de situaciones de miseria, hambre… entre otras, las soluciones de la polí­tica internacional es reforzar el control y la represión.

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24-04-2009
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En Bruselas han prometido 165 millones de euros para equipar y financiar a la fuerza multinacional de la Unidad Africana (Amisom) que mantiene la precaria paz en Somalia, para crear fuerzas policiales y de seguridad que deben extender la presencia del Gobierno. Avalado por la comunidad internacional el presidente somalí­, Sharif Ahmed ha prometió hacer todo lo posible para pacificar el paí­s y acabar con la piraterí­a. En Bruselas han prometido 165 millones de euros para equipar y financiar a la fuerza multinacional de la Unidad Africana (Amisom) que mantiene la precaria paz en Somalia, para crear fuerzas policiales y de seguridad que deben extender la presencia del Gobierno. Avalado por la comunidad internacional el presidente somalí­, Sharif Ahmed ha prometió hacer todo lo posible para pacificar el paí­s y acabar con la piraterí­a.
La lucha contra la piratería, “reconocida como un lucrativo negocio de empresarios sin escrúpulos” por las corruptas multinacionales y gobiernos imperialistas. Con una doble intención, crear un poder “pacificador”, es decir represivo, que favorezca y defienda los intereses imperialistas en la zona, manteniendo al pueblo en el mismo estatus de miseria y muerte, lo que el imperialismo denomina “ayuda y desarrollo” y la seguridad que se traduce en eliminación de los agentes contrarios al imperialismo.
 
Desde que cayo el gobierno de Somalia en 1991, sus casi nueve millones de habitantes han estado al borde de morirse de hambre. Y desde entonces las potencias imperialistas de occidente encontrarón una estupenda oportunidad no sólo para expoliar las riquezas de Somalía, sino para utilizar su costas como almacenes donde verter nuestros residuos nucleares. Produciendo al principio en la población extrañas erupciones, nausea, el nacieron de niños malformados. El tsunami de 2005 hico que cientos de estos barriles vertidos y con fugas terminasen en la orilla. Aumentando las enfermedades y se contabilizarón más de 300 muertos. Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declaro: “Alguien está vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo, y materiales pesados, tales como cadmio y mercurio”
 
En un principio los pescadores somalies , llamandose a si mismos los Guardacostas Voluntarios de Somalia, los que intentaron disuadir con lanchas veloces a los que vertían residuos desde los palangreros o por lo menos cobrarles un tributo. Se llaman a si mismos los Guardacostas Voluntarios de Somalia. , Sugule Ali, uno de los dirigentes piratas en una entrevista declaro que su propósito era “parar la pesca ilegal y vertidos en nuestras aguas... No nos consideramos bandidos de los mares. Los bandidos son aquellos que pescan, vierten residuos y llevan armas en nuestros mares.”
 
Los piratas fueron los primeros en rebelarse contra el sistema. Y fuerón los impulsores de “uno de los planes más igualitarios del siglo dieciocho para aprovechar los recursos disponibles”. Es por esto que eran populares, a pesar de los que las potencias imperialista del momento querian hacer creer. Los piratas somalíes no son el problema, son la consecuencia del caos y la pobreza. Cuentan con un apoyo abrumador de la población local, con un 70 % que considera la “piratería” como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país. Además los rescates son repartidos entre todos los miembros de la comunidad, por lo que les resulta muy dificil a los “pagadores” seguir el rastro de ese dinero.
 
Según han filtrado a la prensa estadounidenses fuentes cercanas al Pentágono, a instancias de la Casa Blanca ya que el presidente Obama se mostró "resuelto a poner fin a la [piratería] en la región, el ejército está realizando planes para bombardear las bases, instalaciones e infraestructuras piratas en la costa somalí, concentradas sobre todo en la región de Putland. Pronto seremos testigos de otra masacre “daños colaterales” por la acción del imperialismo yanqui, donde la muerte de mujeres y niños no suponen ningún contratiempo, para el logro de sus objetivos.
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