Similitudes entre el terror nazi y el terrorismo en Euskadi.

¿Quién miró para otro lado?

El rechazo y la denuncia de la sociedad frente a la permisividad, clave para entender el terror nazi en Alemania y de ETA en Euskadi

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24-04-2009
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José Prieto Mendaza detalla un artí­culo de opinión en El Correo su participación en el "Primer Encuentro sobre memoria y ví­ctimas del terrorismo". Un nuevo paso para la deslegitimación del terrorismo, que se adentra en uno de sus puntos más altos, la convivencia social con el terror. José Prieto Mendaza detalla un artí­culo de opinión en El Correo su participación en el "Primer Encuentro sobre memoria y ví­ctimas del terrorismo". Un nuevo paso para la deslegitimación del terrorismo, que se adentra en uno de sus puntos más altos, la convivencia social con el terror.
José Prieto comenta como el testimonio de Primo Levi, les permitió reflexionar sobre la posición social tomada por el pueblo alemán ante el genocidio nazi. Para Primo Levi el principal alegato se centra contra la “injusticia, contra la vergüenza, contra la pasividad de todo un pueblo” era tal la crueldad de los hechos que “los alemanes tendían a rechazarla por su propia enormidad. El pueblo alemán suponía lo que estaba ocurriendo”.
 
La reflexión les llevó a identificar estas posiciones de aceptación “y mirar para otro lado” en la misma sociedad vasca. “Lo cruel para mí, como vasco, es encontrar analogías con la situación de mi país”. Así reproduce un clima de opinión escuchado por muchos en algún momento “¡Bah! No es para tanto, eso son exageraciones. Aquí se vive muy bien, si no te metes en líos aquí no sufre nadie. ¡Qué no se metan!”.
 
Es un punto alto para entender el genocidio sistemático y en el tiempo, pues una de las claves para acabar con el terrorismo de ETA en este caso, es la deslegitimación y aislamiento social.
 
Pero si es importante marcar dos diferencias. Y más ante la pregunta que deja abierta sin contestar “¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros (…)?”, se entiende frente a esta pasividad.
 
Porque desde luego es aún más difícil entender el problema sin marcar que desde el poder institucional tanto como en el caso alemán como en el vasco, se ha dirigidos, apoyado y alentado este genocidio. Ya sea claramente de forma directa o menos claramente.
 
Y lo segundo es que nunca todas las posiciones son iguales. Y el hecho de que al día de hoy estemos asistiendo a un cambio de Gobierno así como un avance en las libertades, se corresponde a todos aquellos que no han permanecido callados ni pasivos. Algunos fueron asesinados por ello, La Calle, Oleaga, Buesa entre otros. Y otros muchos organización y conformaron lo que se ha llamado la rebelión democrática. Sabater, Rosa Diez, Mikel Buesa…
 
Y lo mismo sucedió en Alemania. Desde la resistencia antifascista dirigida por comunistas y demócratas organizada y en casos infiltrada hasta los órganos más altos del estado nazi.
 
Posiciones que hay que ensalzar, repetir y educar en ellas.
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