Música

Los Fabulosos Cadillacs

EL corralito argentino y la crisis cayeron sobre el grupo como sobre todo el paí­s; bajaron las ventas y un 60% los conciertos

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23-04-2009
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"Matador" es considerada la mejor canción del rock latino de todos los tiempos. Sin embargo en sus inicios, Los Fabulosos Cadillacs, eran ninguneados o ignorados por la crí­tica alegando inexperiencia y falta de profesionalidad. Lo más interesante es que debí­an hablar de ellos, eso sí­. Ahora vuelve después de una temporada en silencio. Vuelven con una pérdida y un homenaje. "Matador" es considerada la mejor canción del rock latino de todos los tiempos. Sin embargo en sus inicios, Los Fabulosos Cadillacs, eran ninguneados o ignorados por la crí­tica alegando inexperiencia y falta de profesionalidad. Lo más interesante es que debí­an hablar de ellos, eso sí­. Ahora vuelve después de una temporada en silencio. Vuelven con una pérdida y un homenaje.
L. F. C. pueden presumir de ser un grupo indomable en su clasificación, y unos “planta caras”. Su segundo disco trazó la línea de producción que ha recorrido su carrera, “Ya te avisé”. Según Vicentico – Sr. Flavio y Vicentico son el corazón del grupo -: “Sabíamos que iba a ser un éxito. Lo que más nos gusta es taparle la boca a los que hablan y no saben nada”. Con la colaboración de Andrés Calamaro firmaron su entrada triunfal en los anales de la historia del rock hispanoamericano. “Ya te avisé” se ha convertido en un himno en todos sus conciertos.

A parte de algunas baladas, L. F. C. se han colocado en la vanguardia del ritmo adelantándose a lo que después se convertirían en viejos ritmos reconvertidos en éxitos mestizos: rock, punk, ska, reagge… no en sí mismos, sino en la forma de tocarlos y ensamblar la canción. Un ritmo fresco y vitalista, con las percusiones siempre muy marcadas y subrayando el tempo a redoble y acento.

EL corralito argentino y la crisis cayeron sobre el grupo como sobre todo el país; bajaron las ventas, un 60% los conciertos, y como si estuvieran unidos por vasos comunicantes con el corazón del país, también las letras y la calidad de sus canciones se vieron mermadas. Solo un par de canciones se recuerdan – aún como clásicos – del disco de aquella época: “El satánico Dr. Cadillac” y “Contrabando de amor”.

“Volumen 5” se presenta como la cúspide del desarrollo del grupo argentino. Tremenda calidad y un sano eclecticismo que les da libertad para buscar por donde sea la mejor expresión para resarcirse del “morrón” del anterior trabajo. Tras el olvidable “Sopa de Caracol”, “El León” introduce la salsa y el calipso, rompiendo de nuevo los esquemas de una crítica que nunca ha sabido a qué atenerse, pues, en este caso, el punk o la cumbia viajan en cadillac y exhiben su idilio entre bastidores.

“Vasos vacío”, disco que contiene la emblemática “Matador”, supuso su éxito internacional definitivo con el premio de la MTV. A partir de ahí L. F. C. han seguido explotando su reggae hardcore y coqueteando siempre que pueden con el jazz y el blues.

En el 2002 se quedaron sin nada que ofrecer como grupo y se embarcaron en múltiples proyectos individuales.

Ahora han decidido volver con “La luz del ritmo”, un reencuentro que certifica que el tiempo pasado no les ha caducado como formación. Llevaban algún lustro de adelanto y ahora solo deben volver a coger carrerilla.

La repentina muerte de Gerardo Rotblat, el percusionista, ha convertido su regreso en un homenaje imprescindible.
 
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