Rosales se refugia en Perú

La fuga del corrupto Rosales

Rosales llegó al Perú el domingo, un dí­a antes de la audiencia judicial en Venezuela a la que no se presentó.

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22-04-2009
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El gobierno venezolano ha advertido que Rosales es considerado un prófugo de la Justicia y activará todos los mecanismos para buscar su detención. El gobierno venezolano ha advertido que Rosales es considerado un prófugo de la Justicia y activará todos los mecanismos para buscar su detención.
El lí­der opositor venezolano, Manuel Rosales, que el lunes no asistió en su paí­s a una audiencia judicial por un proceso de corrupción en su contra, reapareció ayer en Lima, donde pidió asilo polí­tico. En realidad, Rosales nunca apareció en público, pero su abogado y las autoridades peruanas confirmaron ayer que el venezolano se encontraba en Lima.

Rosales llegó al Perú el domingo, un dí­a antes de la audiencia judicial en Venezuela a la que no se presentó. Ingresó sin problemas como turista y le dieron una visa de estadí­a por 180 dí­as. Ayer, al mediodí­a, se oficializó el pedido de asilo ante la Cancillerí­a peruana. El encargado de tramitar el asilo para el dirigente antichavista es el abogado y congresista del oficialista partido aprista Javier Valle Riestra.


El canciller peruano, José Antonio Garcí­a Belaunde, señaló que el gobierno estudiará la petición de asilo y resolverá el tema en un tiempo que anunció deber ser breve. Pero todas las apuestas están colocadas por una decisión favorable de un gobierno que no oculta su antipatí­a hacia Hugo Chávez.

El gobierno venezolano ha advertido que Rosales es considerado un prófugo de la Justicia y activará todos los mecanismos para buscar su detención. La diputada Iris Varela le pidió públicamente al gobierno peruano que rechace la solicitud de asilo de Rosales. "Me permito instar al gobierno del Perú que no asile a un corrupto", fue el mensaje enviado desde Caracas por Varela.

En conferencia de prensa, en la que apareció acompañado por Timoteo Zambrano, vicepresidente del partido Un Nuevo Tiempo, fundado por Rosales, el abogado del lí­der opositor venezolano, Javier Valle Riestra, una de las figuras históricas del partido aprista, aseguró que estaba convencido de que el gobierno, del cual él forma parte como parlamentario del oficialismo, le otorgarí­a el asilo polí­tico a su cliente. "Si no se otorga el asilo serí­a una claudicación (del gobierno)", señaló. Valle Riestra, que en los años
noventa fue primer ministro del hoy encarcelado ex presidente Alberto Fujimori, argumentó que la acusación por corrupción contra su cliente, sobre la que no entró en detalles, se habí­a "politizado", lo que, señaló, le daba el derecho de obtener el asilo.

Timoteo Zambrano reveló que Rosales decidió asilarse en el Perú porque lo consideraba "un paí­s amigo" en el que podí­a sentirse seguro. Los primeros contactos para el asilo de Rosales en el Perú comenzaron hace diez dí­as, cuando desde Venezuela se contactaron telefónicamente con Valle Riestra para explorar las posibilidades de que el gobierno de Garcí­a le otorgue el asilo. Congresista del partido de gobierno, Valle Riestra les dio las seguridades que Rosales querí­a escuchar y el venezolano decidió viajar a Lima.

Según Zambrano, también exploraron otros posibles destinos, como Colombia y Chile, pero al final se decidieron por el Perú. En la decisión de Rosales debe haber influido el hecho de que el gobierno de Garcí­a ya le ha otorgado asilo polí­tico a dos dirigentes de la oposición fugados: Carlos Ortega, ex presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, uno de los que encabezó la huelga petrolera de fines de 2002 e inicios de 2003 y que obtuvo asilo en Perú en septiembre de 2007, luego de haberse fugado de una prisión militar venezolana, donde cumplí­a una condena de 16 años; y Eduardo Lapi, ex gobernador del estado de Yaracuy, que se fugó de en abril de 2007 después de ser denunciado por corrupción.

Con estos antecedentes, y el evidente distanciamiento que hay entre los gobierno de Garcí­a y Chávez. No es de extrañar, las relaciones entre Carlos Andrés Pérez y Alan Garcí­a vienen de lejos y da la "casualidad", o no, que los dos han sido prófugos de la justicia por corrupción.

El otorgamiento del asilo polí­tico a Manuel Rosales parece ser sólo cuestión de tiempo para cumplir con los trámites formales. Rosales puede dormir tranquilo en Lima, seguro de la protección del gobierno de Garcí­a, y de recibir la simpatí­a de una prensa mayoritariamente antichavista, de los principales gremios empresariales y de los sectores polí­ticos conservadores. Así­ Perú se constituye en principal valedor y refugio de la oposición Venezolana.

El interés que las redes de la CIA se han tomado para buscarle acomodo a Rosales, el conspirador en innumerables ocasiones y Gobernador de un estado como Zulia, fronterizo con Colombia desde donde Rosales ha dirigido con diligencia los entramados del plan Colombia y el narcotráfico. Con el Objeto de conformar una media luna secesionista en Venezuela, parece que tiene dos vertientes alejar a Rosales de los interrogatorios y conformar un mártir en el exilio.


Rosales, cuyo juicio se transfirió a Caracas después de que se entrevistara con cuatro jueces del Estado de Zulia, es sospechoso, entre otras cosas, de donar más de 300 vehí­culos pertenecientes al Estado a familiares y amigos, de abrir empresas en Miami cuyos activos superan los 11 millones de dólares y de recibir sobornos por parte de la empresa alemana Siemens para la construcción del metro de Maracaibo. Esta multinacional reconoció que habí­a pagado ciertas sumas para conseguir el contrato.

Hay declaraciones de su patrimonio que evidencian enriquecimiento ilí­cito. Hay 147 millones de bolí­vares fuertes (unos 68,3 millones de dólares) no justificados en el perí­odo 2002-2004 (por el ex gobernador)", dijo el diputado venezolano Mario Isea, quien investigó el caso.

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