El FMI cifra el coste de la crisis en más de tres billones de euros

Profetas y catastrofistas

La factura que tendrán que pagar las principales economí­as del mundo, EEUU, Europa y Japón será al menos del doble de lo que se pensaba a primeros de año.

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22-04-2009
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Dicen ahora que los pesimistas no se han equivocado todaví­a respecto a la crisis. Y las nuevas previsiones del FMI para la economí­a mundial así­ parecen confirmarlo. La factura de la crisis doblará las previsiones de enero, que hablaban de 1,5 billones de euros. El FMI saca ahora una factura de 3,15 billones, debido a que la toxicidad de la basura financiera será mucho mayor de los que se esperaba. Y además advierte que al menos de los activos tóxicos siguen enterrados, por lo que seguirán causando estragos cuando salgan a la superficie, tarde o temprano.
  El economista jefe del Fondo Monetario Internaconal (FMI), Olivier Blanchard, durante la rueda de prensa que ofreció en Washington. EFE
El economista jefe del Fondo Monetario Internaconal (FMI), Olivier Blanchard, durante la rueda de prensa que ofreció en Washington. EFE
Dicen ahora que los pesimistas no se han equivocado todaví­a respecto a la crisis. Y las nuevas previsiones del FMI para la economí­a mundial así­ parecen confirmarlo. La factura de la crisis doblará las previsiones de enero, que hablaban de 1,5 billones de euros. El FMI saca ahora una factura de 3,15 billones, debido a que la toxicidad de la basura financiera será mucho mayor de los que se esperaba. Y además advierte que al menos de los activos tóxicos siguen enterrados, por lo que seguirán causando estragos cuando salgan a la superficie, tarde o temprano.
La factura que tendrán que pagar las principales economías del mundo, EEUU, Europa y Japón será al menos del doble de lo que se pensaba a primeros de año. Y además el FMI advierte señales de catástrofe especialmente en Europa, por dos razones.
 
Primero, las necesidades de los bancos europeos -cuya basura enterrada no ha emergido aún para clarificar los balances contables- puede ser más del doble de la de los bancos norteamericanos. Mientras que el FMI cifra los requerimientos de capital de la banca americana en 275.000 millones de dólares, para las entidades europeas el número que da es de  600.000 millones de dólares.
 
Segundo: la magnitud de las nubes apocalípticas que se están formando sobre los países de Europa del Este provoca miradas de terror entre los funcionarios del FMI. Los perspicaces chinos han aconsejado a sus empresas que no inviertan bajo ningún concepto en esos países. Es –según el Fondo- la zona del mundo con mayor potencial destructivo, y su hundimiento provocaría graves daños en las economías de la Europa rica, sus principales inversores..
 
La actuación de los gobiernos para restablecer la confianza puede ser clave para mitigar la crisis, dice el FMI. Pero en ese punto -sobre cómo deben actuar los Estados sobre la economía para salvar los muebles- tampoco se ponen de acuerdo. Unos abogan por la nacionalización de todos los bancos malheridos para acabar de una vez con la sangría de los rescates -ya habrá tiempo para que pasen a manos privadas luego, tras ser saneados con el dinero del contribuyente-. Otros se oponen, como José Viñals –anterior subdirector del banco de España- se oponen: "Las nacionalizaciones deben ser temporales y nunca la norma", es decir deben ser “excepcionales”, como en EEUU. Y se le olvidó decir “y encubiertas”.
 
Hay algo en lo que sí parece haber un consenso, por no decir unanimidad, entre los expertos económicos. Una es la necesidad de medidas para salvar al sector financiero a costa de la gente, aumentando la voracidad monopolista. La otra es una farisea autocrítica, disfrazada de pesimismo.
 
Uno de los libros que se está convirtiendo en best-sellers en esta crisis, El gran crac del crédito, de Charles Morris, asegura que "es imposible exagerar la total idiotez de la maquinaria financiera durante la última década. Un malvado genio no hubiera sido capaz de diseñar una estructura más propensa al desastre”. Hace tan sólo un año Morris hubiera sido azotado en público por antisistema y arrojado a las fieras por sus impías palabras contra el libre mercado. Hoy es uno de esos gurús de la economía que –lo sepan o no, lo quieran reconocer o no- no hacen sino seguir la senda del que anunció que los grandes capitalistas no eran sino “estafadores y profetas”. ¿Saben de quién hablo?. Una pista: Das Capital es otro de los grandes best-sellers en lo que va de crisis.
 
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