Corresponsalí­a Cartagena

Repsol: Una jugada redonda

El caso de Repsol se ajusta al milí­metro a la tesis marxista de la tasa de ganancia, la estrategia de esta parada indefinida tiene por objeto restablecer la tasa de ganancia

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21-04-2009
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   La parada en la refinería de Repsol en Escombreras de Cartagena ha sorprendido a propios y extraños. Unos 500 puestos de trabajo indirectos están en cuestión con esta parada, y aunque la empresa anuncia la parada como temporal de forma que los puestos directos de empleados de Repsol no se verán afectados, estos 500 puestos de trabajo dependientes son un varapalo para la ciudad de Cartagena.
 
   Pero no podemos analizar la parada de la planta sin tener en cuenta varias cuestiones. El elevado precio del petróleo ha sido el caballo de batalla de industrias dependientes de esta energía, como de transportistas, pasando por los transportes urbanos que subían el precio de los billetes por la subida del petróleo. Sin embargo, la subida espectacular de estos años ha impulsado a las grandes empresas que trabajan con el crudo a beneficios que cada año se elevaban a gran velocidad. En el pasado año, Repsol terminó el primer trimestre con un beneficio neto de 1.212 millones de euros, que suponen una subida en tres meses del 36,5% una gran escalada de beneficios que ahora deben mantener y reajustar a costa por supuesto de los trabajadores, pero es una cuestión material.
 
   En medio de la crisis mundial de superproducción que se traslada a la economía financiera vemos como el caso de Repsol se ajusta al milímetro a la tesis marxista de la tasa de ganancia, la estrategia de esta parada indefinida tiene por objeto restablecer la tasa de ganancia.
 
   Con un proyecto de inversión de 3.200 millones de euros para la ampliación de la planta de Escombreras,  esta inversión sigue adelante en un proyecto dirigido a la destilación completa, en particular el destilado del gasoil, esta destilación completa evita las pérdidas intermedias de producto sin purificar que eleva el coste de producción en un momento en el que la bajada del precio del barril de crudo se sitúa en un precio muy bajo. Al contrario de lo que puede parecer la bajada de la materia prima, el precio del producto final hace que para mantener la tasa de ganancia tengan que fabricar más producto en menor coste y vender a su vez más cantidad.
 
    La operación con esta parada les viene de perlas. En un momento en el que la inversión es desmesurada para mantener sus beneficios aprovechan parando y destruyendo puestos de trabajo indirectos y a su vez poder invertir en materia prima hasta que los precios suban, esta operación les da un margen extra ven plena crisis. A su vez establecen las condiciones y dejan en jaque a toda la empresa auxiliar que cuando Repsol decida, se tendrán que adaptar a las nuevas necesidades de la planta. Esta operación, en una planta donde se tratan anualmente 5,5 millones de toneladas de crudo, y que con la nueva inversión tendrá capacidad para duplicar su producción hasta 11 millones de tonelada, es una estrategia que se salda a costa de la industria auxiliar y que se basa en especular con el precio del crudo a la vez que invierten para rentabilizar la producción, el precio ya lo impondrán ellos.
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