Elecciones en Ecuador

Lucio Gutiérrez un peón del Imperialismo

Regionalizar el Plan Colombia era la nueva consigna como lo habí­a reclamado el general James Hill, Jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense.

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22-04-2009
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El gobierno de Lucio Gutiérrez negoció en secreto con Washington las condiciones de un vergonzante tratado de "libre comercio" con EEUU y, en la última etapa, mostró signos cada vez más evidentes de su disposición a entregar Ecuador como nuevo peón del Plan Colombia. El gobierno de Lucio Gutiérrez negoció en secreto con Washington las condiciones de un vergonzante tratado de "libre comercio" con EEUU y, en la última etapa, mostró signos cada vez más evidentes de su disposición a entregar Ecuador como nuevo peón del Plan Colombia.
Lucio Gutiérrez es el candidato que le disputa la presidencia a Rafael Correa. Expresidente de Ecuador y fiel aliado de Washington en su anterior mandato. Tiene una negra historia como caballo de trolla de EE UU, este es un pequeño esbozo de la historia de un candidato indultado por el imperialismo, que lo aparto del poder. Pasando a engrosar la lista de los peones del imperialismo exiliados en Latinoamérica y luego rescatados como el mismo Alan Garcí­a, para frenar un el avance de el frente antihegemonista en Latinoamérica.

En la campaña a las elecciones generales del 2002, el coronel Lucio Gutiérrez -que dos años atrás habí­a sido amnistiado luego de participar activamente en el derrocamiento del presidente Yamil Mahuad-, prometí­a identificarse plenamente con los más necesitados, respetar la Constitución e inclusive se autodenominaba un salvador. Prometí­a refundar la República para beneficiar a las mayorí­as, a los indí­genas, a los negros, a los marginados de la patria. Se manifestaba en contra de la economí­a de mercado, hací­a campaña de uniforme. De esta manera consiguió el apoyo de movimientos gremiales, partidos polí­ticos de izquierdas y del muy fuerte sector indí­gena. Gutiérrez aglutinó también sectores de la banca, del empresariado y desechaba cualquier comparación con Hugo Chávez. ¿El resultado? Derrotó en la contienda polí­tica al otro candidato Álvaro Noboa.

En lugar de atender las demandas sociales, negoció un escandaloso programa económico con el Fondo Monetario Internacional que puso la riqueza del paí­s al servicio del pago de la deuda externa, propuso la privatización de la industria petrolera y los recursos básicos del paí­s, proyectó la privatización de las pensiones y una reforma laboral dirigida a dejar en la más absoluta indefensión a los trabajadores. Transformó la promesa de transparencia y regeneración democrática en un cambalache por el que constituí­a ilegalmente una nueva Corte Suprema de Justicia para amnistiar a los corruptos presidentes anteriores a cambio de su apoyo polí­tico.

El gobierno de Lucio Gutiérrez negoció en secreto con Washington las condiciones de un vergonzante tratado de "libre comercio" con EEUU y, en la última etapa, mostró signos cada vez más evidentes de su disposición a entregar Ecuador como nuevo peón del Plan Colombia, patrocinado por EEUU como dique de contención a la expansión de la revolución bolivariana de Chávez en la región andina.

Regionalizar el Plan Colombia era la nueva consigna como lo habí­a reclamado el general James Hill, Jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense, quien, luego de visitar las instalaciones militares ecuatorianas localizadas en la frontera con el Putumayo colombiano, reiteró que la posición de los EE.UU. y del gobierno de Álvaro Uribe es la de regionalizar el Plan Colombia. Hay es cuando Ecuador se involucra en el plan Colombia através de la concesión a EE UU de la Base militar en Manta.

Frente a la exigencia popular de un referéndum para que el pueblo determinase su pertenencia o no al ALCA y la permanencia de las tropas norteamericanas en Ecuador, el gobierno de Lucio gutierrez firma el TLC y se entrega a los planes de Washington. La movilización popular contra él estaba, pues, más que justificada.

las movilizaciones tuvieron lugar únicamente en Quito y protagonizadas por las clases medias y los habitantes de los barrios acomodados de la capital. Sólo muy a última hora sectores populares se unieron a la movilización imponiendo la consigna de "que se vayan todos", como expresión del sentir mayoritario de la sociedad ecuatoriana que no estaba por un nuevo "recambio", donde unos clanes oligárquicos sustituí­an a otros sin que nada fundamental cambiara en el paí­s.

El principio del fin de Lucio Gutiérrez fue la visita de la embajadora estadounidense Kristy Kenney al Palacio de Gobierno. Finalizada la reunión, el portavoz de la embajada, Christian Warren, afirmó que Washington estaba muy preocupado por la situación del paí­s y demandaba una solución inmediata. La exigencia tuvo un efecto instantáneo. Minutos después, el comandante en Jefe de la Policí­a, Jorge Poveda, renunciaba a su cargo, el Congreso convocaba una sesión extraordinaria y en menos de una hora deponí­a al presidente del parlamento y aprobaba la destitución del coronel Gutiérrez de la presidencia del paí­s.

Bush necesitaba disponer de fuerzas en la región dispuestas no sólo a comprometer una fidelidad absoluta a los planes norteamericanos, sino además a actuar con la contundencia y el ritmo acelerado que sus intereses exigian.

Fracasada la "ví­a interna" para acabar con Chávez -verdadero eslabón fuerte del frente antihegemonista en la región por su carácter independiente e incontrolable y el enorme apoyo de masas que su polí­tica despierta en todo el continente- la "ví­a externa", es decir, la desestabilización de la revolución bolivariana azuzando la confrontación con los paí­ses vecinos ha paso a ser la alternativa principal de Washington.

Y en ese camino necesitaba peones de absoluta confianza y plena disponibilidad. Algo que Lucio Gutiérrez, pese a su trayectoria de renuncias y traiciones, no estaba en condiciones de asegurar.

En primer lugar por sus ví­nculos con el ejército, institución que históricamente fue muy reticente a participar plenamente en los planes militares norteamericanos en la región, sobre todo a inmiscuirse en la guerra civil colombiana, eje desde el que EEUU -en nombre de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico- pretendí­a agrupar a sus peones en la zona.

En segundo lugar porque, pese a todo, llegó al poder apoyado en un voto popular y de izquierdas, lo que necesariamente le restaba margen de maniobra y le obligaba a negociar concesiones y avanzar a un ritmo mucho más lento del que EEUU precisaba. De hecho, las movilizaciones contra Lucio Gutiérrez se iniciaron, cuando más fuertes eran las presiones norteamericanas para que Ecuador se involucre plenamente en el Plan Colombia y más serias eran las dudas y vacilaciones del gobierno ecuatoriano para hacerlo. EEUU no sólo necesitaba tener a Ecuador como un aliado fiable, sino convertirlo en una verdadera "plaza fuerte" de su poder imperial.

Después de varios dí­as de intensa crisis polí­tica, y de advertir que .sólo muerto. Lo sacarí­an de la Presidencia, Lucio Gutiérrez huirí­a a Brasil en busca de asilo polí­tico.
Este es el candidato que Washington rescato del exilio para enfrentarlo a Rafael Correa en las elecciones de el dí­a 26 de Abril.

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