Selección de prensa internacional

China, ¿amigo o enemigo?

El Pentágono ve a China como el paí­s con más probabilidades para, en algún momento en el futuro, adquirir la capacidad de desafiar militarmente a EEUU a escala mundial

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20-04-2009
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Hasta para lo más antiguos tratados de ciencia polí­tica ha sido desde siempre un axioma que la clave de cualquier estrategia victoriosa consiste, antes que nada, en saber delimitar con claridad y separar con precisión a los verdaderos amigos de los auténticos enemigos. Uno de los múltiples problemas -y no menor- a los que se enfrenta la clase dominante norteamericana es la de situar correctamente a China en el campo de los amigos o de los enemigos.
 China, ¿amigo o enemigo?
Hasta para lo más antiguos tratados de ciencia polí­tica ha sido desde siempre un axioma que la clave de cualquier estrategia victoriosa consiste, antes que nada, en saber delimitar con claridad y separar con precisión a los verdaderos amigos de los auténticos enemigos. Uno de los múltiples problemas -y no menor- a los que se enfrenta la clase dominante norteamericana es la de situar correctamente a China en el campo de los amigos o de los enemigos.

Este es justamente el titular del extensísimo reportaje con el que el Wall Street Journal abría su edición del pasado sábado, “China ¿amigo o enemigo? Dado lo extenso del reportaje, y los importantes comentarios que requiere, hemos decidido reproducirlo en dos entregas sucesivas. En contra de lo que suele ocurrir con frecuencia en la prensa norteamericana, el reportaje no es un histérico alegato antichino, alertando de peligros inexistentes o desfigurando la realidad para acomodarla a las tesis sobre “el peligro chino”. Al contrario, el reportaje sopesa cuidadosamente los argumentos en ambos sentidos y se dirige no tanto a resolver la contradicción que plantea, sino a profundizar un debate, a lo que se ve todavía no resuelto en las más altas instancias del poder político y militar de la superpotencia yanqui.
 
En la base de esta contradicción está, como es lógico, el carácter profundamente ambivalente que han alcanzado las relaciones entre China y EEUU en las últimas décadas. Por un lado, en el terreno económico son de tal intensidad que han creado una relación de interdependencia entre ambas economías que empuja de forma constante hacia una mejora y consolidación de las relaciones políticas. Pero, por otro, la superpotencia yanqui, consciente de su declive relativo, no puede dejar de observar cómo en esa relación lleva estratégicamente las de perder. Y que China es el único jugador activo del tablero mundial de donde podría salir en un futuro un verdadero rival capaz de cuestionar su hegemonía global. Cómo actuar ante esta situación, que política seguir ante China, cómo encajar su emergente poderío en el sistema global de alianzas yanqui es el gran rompecabezas al que desde hace tiempo se enfrenta el stablishment político e intelectual de Washington.
 
Los 8 años de línea de hegemonía negociada y consensuada de Clinton dieron lugar a la irrupción de China como nuevo actor global. Los 8 años siguientes de hegemonía exclusiva e impuesta de Bush han acelerado todavía muchísimo más la emergencia china. Y si en el ámbito económico, pese a las notables divergencias y conflictos surgidas a raíz de la crisis financiera mundial, las contradicciones entre ambos poderes son, por decirlo así, “manejables”, al entrar en el sensible terreno del poder militar, las cosas se vuelven mucho más complicadas.
 
La Armada china celebra estos días el 60 aniversario de su fundación, unos meses antes del triunfo de la revolución en octubre de 1949. El despliegue naval de la marina de guerra china para tal conmemoración está siendo, al parecer, impresionante. En el artículo que reproducimos de Global Times, la nueva edición en inglés para asuntos internacionales del Diario del Pueblo, los propios oficiales chinos no se recatan en afirmar su intención de construir una armada de nuevo tipo. Que ya no estaría dedicada, como hasta ahora, exclusivamente a la defensa de sus costas para preservar la independencia y la integridad territorial de China, sino que busca proyectar un poder naval de tipo oceánico, capaz de intervenir en cualquier mar del planeta.
 
Declaraciones que se suman a las no desmentidas informaciones sobre el inicio de un programa de construcción de portaaviones de fabricación propia china. Y a los rumores que apuntan al éxito de los investigadores chinos en la construcción de un nuevo misil balístico capaz de destruir portaaviones, una sofisticada arma de alta tecnología a la que los científicos y militares rusos jamás pudieron acceder a pesar de intentarlo durante décadas.
 
La combinación y la resolución de todas estas cuestiones que afectan al vital terreno de la fuerza militar podría traer como consecuencia que, como avezadamente señala el analista en cuestiones militares de la agencia rusa RIA Novosti, “en el balance geopolítico mundial pueden ocurrir cambios muy serios”.
 
 
 
 
China. Global Times
LOS CHINOS PIDEN UNA PRESENCIA NAVAL MÁS FUERTE
Song Xuechun
 
China ha venido experimentando últimamente una especie de fiebre naval tardía. Las noticias sobre el 60º aniversario de la Armada ha provocado titulares por todo el país y se habla de ello en muchos portales de noticias.

En un marcado contraste con la costumbre china de mantener un bajo perfil en lo que respecta a su ejército, la nación está hoy preparada para iniciar una masiva celebración del 60 aniversario de la Armada del Ejército Popular de Liberación.

La gran fiesta de cumpleaños llega cuando la gente de todo el país exige una mucho más grande, más fuerte presencia naval china.

Y en ese sentido, los expertos también desestiman las especulaciones del extranjero sobre las intenciones de China, afirmando que la nación no utilizará su creciente fuerza naval oceánica para resolver las controversias marítimas con los países vecinos.

Pero hoy, la atención se centra en los cuatro días de ceremonia, que verán una asistencia sin precedentes de buques de guerra, así como de altos funcionarios de docenas de países.

Ayer se vio la llegada -en el puerto de la ciudad oriental de Qingdao- de un destructor de la Marina de los EEUU, el USS Fitzgerald, y el desembarque del buque García D'Avila de la Armada brasileña. El velero ARM Cuauhtémoc de la Armada de México, el destructor Badr y Nasr buque de la Armada de Pakistán llegaron el sábado.

En total, 21 buques de guerra de 14 países, y delegaciones de 29 naciones, tienen previsto participar en el evento (...)
 
China cuenta ahora con decenas de flotillas de destructores, buques de desembarco y buques de apoyo en sus tres flotas. La Armada tiene varios cientos de naves de combate más grandes que las fragatas, con un tonelaje total que supera en cinco veces lo que la nación tenía en la década de 1980.

Una encuesta online realizada conjuntamente por qq.com y huanqiu.com indicó que el 64,77% de los encuestados no creen que China tenga actualmente una marina de guerra fuerte.

Y el 81,7% de los encuestados se mostró de acuerdo en que China debe desarrollar una marina de guerra oceánica, es decir, capaz de llevar a cabo operaciones lejos de sus costas.
 
En declaraciones antes de su partida a Qingdao, el Jefe de Operaciones Navales de EEUU, almirante Gary Roughead, dijo ayer en Pekín que le gustaría conocer las intenciones completas de la acumulación naval de China.

"Creo que es importante que a medida que mejoran las capacidades navales, de hecho, cualquier capacidad militar, debe existir una comunicación clara en cuanto a cuales son las intenciones de esa capacidad", dijo.

Roughead, sin embargo, desestimó las preocupaciones por la intención de China de construir un portaaviones. "Para mí, la llegada de un portaaviones de la Armada del EPL no cambia en absoluto la naturaleza de nuestras operaciones", dijo.

El almirante Zhaozhong Zhang, de la National Defense University, dijo ayer al Global Times que la creciente preocupación de China por la fuerza naval es algo natural.

Kozikov I. Andrevich, profesor de la Universidad de Moscú, compartió esa opinión en el Global Times, diciendo ayer que China, como un gran y poderoso país, inevitablemente despierta la suspicacia de otros países asiáticos. Pero que eso no debe ser una preocupación fundamental para China.

Zhang añadió que "China debe desarrollar su fuerza naval a su propia manera. Cuanto más fuerte se haga usted, más se ganará el respeto".

Zhang también advirtió de las deficiencias de la Armada china.

Y de su pensamiento se hizo eco Bates Gill, director del Stockholm International Peace Research Institute, que dijo que los chinos todavía carecen de una Armada con la experiencia de operar en el vasto océano, y sólo pueden realizar algunas misiones relativamente simples, tales como el apoyo a los buques de transporte comercial.

Pero por el momento, según un experto militar chino, el país debe centrarse en el panorama de tener una fuerte armada. Y la celebración que se inicia hoy es una manera perfecta de hacer llegar este mensaje a la gente.

"La importancia de este desfile marítimo es el de concienciar a los chinos sobre una marina de guerra moderna, cuyas principales responsabilidades deben ser oceánicas y de proteger a nuestros buques, en lugar de la protección de la patria", dijo Dai Xu, coronel de las Fuerzas Aéreas del EPL.
GLOBAL TIMES. 20-4-2009
 
 
 
 
 
Rusia. RIA Novosti
EL NUEVO MISIL CHINO CONTRA PORTAVIONES, ¿MITO O REALIDAD?
Ilia Kamnik
 
Medios de información revelaron la semana pasada que China creó un misil balístico con capacidad de atacar objetivos móviles.
 
Según esa información, difundida por el Instituto de la Marina de Guerra de EEUU, se trata de una versión moderna del misil chino DF-21, destinado a destruir buques de guerra, antes que  todo, portaaviones. Si esta información se corresponde con la realidad, en el arsenal de China pronto aparecerá un sistema con capacidad de neutralizar la supremacía de EEUU en  aviación de combate sobre cubierta, un arma con la que soñaron muchas generaciones de militares de varios países.  Es importante señalar que no se ha podido confirmar la creación del misil balístico anti portaaviones chino, y que China no es el primer país que intenta desarrollar un arma especial para destruir portaaviones. Para la Unión Soviética, el potencial bélico de la aviación de marina de Occidente fue uno de los problemas más agudos después de la II Guerra Mundial, ya que en los años de la “guerra fría”, quedó sensiblemente atrasada en cuanto al potencial de la aviación de combate de emplazamiento marino.
 
Para contrarrestar la amenaza de los portaaviones, Moscú apostó por aviones porta misiles  y submarinos armados con cohetes antibuque, pero en condiciones de considerable ventaja numérica del adversario, ambos recursos no garantizaban el éxito, al tener un radio de aplicación limitado (...)
 
Para atacar un portaaviones y su flotilla, es indispensable un arma con capacidad de destruir en cualquier momento esa fortaleza flotante de “un solo disparo”.
 
Esa arma sólo puede ser un misil balístico con ojiva nuclear, prácticamente invulnerable ante las armas de defensa antiaérea de los buques que existían hace algunos años atrás.  La URSS fabricó varias variantes de misiles balísticos antibuque. El modelo que estuvo más cerca de ser incorporado al servicio fue el misil R-27K (...)
 
Sin embargo, (...) no fue incorporado al servicio activo, porque los expertos rusos consideraron que su eficacia era muy reducida.  Una de las principales desventajas fue que la tecnología de ese tiempo no permitió  crear una ojiva de guiado autónomo fiable en su capacidad para detectar y alcanzar un objetivo en movimiento. 
 
(...) en consecuencia, para contrarrestar el potencial bélico marino del enemigo, la URSS optó por los submarinos nucleares con misiles de crucero y aviones portamisiles.
 
A pesar de todo, las posibilidades de desarrollar una versión de misil balístico antibuque no han desaparecido por completo en Rusia. Es complicado afirmar en que fase se encuentran esos trabajos (...) En relación al misil chino, no se sabe hasta qué punto la versión antibuque del misil DF-12 (si existe) puede impactar un objetivo en movimiento.
 
También se ignora si los constructores chinos pudieron crear una ojiva de guiado autónomo (OGA) de dimensiones reducidas como carga para el misil balístico,  y un sistema de control con capacidad de modificar la trayectoria de la ojiva por comandos que lleguen a la misma OGA.  Teóricamente el guiado de la ojiva se puede realizar con ayuda de satélites de navegación que permita a la OGA controlar permanentemente su ubicación y comprobar su trayectoria con las coordenadas del blanco, que a su vez, deben ser determinadas por otra fuente autónoma como un radar de emplazamiento en tierra, aire o mar.
 
El problema es que China no tiene un sistema propio de navegación por satélite y es imposible confiar en el GPS en el caso de un conflicto con EEUU, el más probable rival, porque actualmente en el mundo no existe otro país con una flotilla de portaaviones que requiera misiles balísticos para su destrucción.
 
En general,  la información sobre la nueva arma china desata más interrogantes que respuestas. Y si de todas maneras resulta que es verdad, esto quiere decir que en el balance geopolítico mundial pueden ocurrir cambios muy serios.
RIA NOVOSTI. 14-4-2009
 
 
 
EEUU. The Wall Street Journal
CHINA, ¿AMIGO O ENEMIGO? (1)
A. Browne
 
Un complejo situado en una cueva de la devastada costa rocosa en la provincia meridional china de la isla de Hainan es el hogar de una de las nuevas y potencialmente más letales armas del arsenal de Pekín: un submarino de fabricación propia diseñado para lanzar misiles balísticos dotados de armas nucleares.

Así que cuando el USNS Impecable, un buque de vigilancia de EEUU, estaba husmeando en la zona el mes pasado, China le tendió una trampa. Cinco buques chinos se apretaron en torno al buque de EEUU. Los miembros de la tripulación arrojaron pedazos de madera y postes en la trayectoria del Impecable para tratar de atrapar su equipo acústico (...)

El encuentro en el Mar de la China Meridional, que duró aproximadamente 3 horas y media, tuvo la intención de enviar un mensaje claro. China dice que el Impecable violó el derecho internacional mediante la realización de actividades de vigilancia en su zona económica exclusiva. Los EEUU y muchas otras naciones, ven esta actividad como legal.

”Cuando los buques de vigilancia de EEUU visiten la zona en el futuro, dice Su Hao, director del Centro de Estudios Estratégicos y de Gestión de Conflictos en la Universidad de Asuntos Exteriores de China, serán más cautelosos".

El Pentágono ve a China como el país más probable para, en algún momento en el futuro, adquirir la capacidad de desafiar militarmente a EEUU a escala mundial. Los EEUU han tomado medidas en los últimos años para fortalecer sus fuerzas en el Pacífico e instado a su aliado Japón para que haga lo mismo. Washington y Tokio están trabajando juntos para aumentar las defensas contra misiles, para la defensa contra las amenazas tanto de Corea del Norte como de China. Y algunos en el Departamento de Defensa hablan de la "amenaza china" para justificar un mayor gasto en nuevos sistemas de armas.

Esta semana, el Almirante Wu Shengli, un alto oficial de la marina de guerra China (...) dijo que el servicio se movería más rápido para la modernización de su arsenal y la construcción de más grandes y más capaces barcos de guerra "para impulsar la capacidad de lucha en guerras en mares regionales", utilizando armamento de alta tecnología. En una entrevista con la agencia oficial de noticias Xinhua, antes del 60 º aniversario de la marina de guerra de China la próxima semana, también dijo que la Armada mejorará su capacidad para operar en alta mar. En los últimos meses otros funcionarios de China han hablado de la construcción de su primer portaaviones, añadiendo preocupación en EEUU de que China quiere proyectar su poder.

Sin embargo, muchos observadores, tanto en China como en EEUU, dicen que este miedo a China es exagerada. Las fuerzas armadas de China todavía no son comparables con la potencia de fugo de EEUU en mar, tierra o aire. Muchos analistas de seguridad de Estados Unidos -entre ellos el ex oficiales militares de alto rango- no creen que China tenga la intención de alcanzar a los EEUU, como la antigua Unión Soviética hizo. Por ahora, los militares chinos han de recurrir a una combinación de armas de alta tecnología, tales como la nueva clase Jin de submarinos nucleares dotados de misiles con el sigilo y la astucia de baja tecnología.

Los dirigentes chinos dicen que el ascenso económico de su país será pacífico. Sin embargo, es acompañado a veces por un estridente nacionalismo -un deseo de restaurar lo que muchos en el país ven como el lugar de China en el mundo, robado en el siglo XIX por los imperialistas occidentales y en el siglo XX por los militaristas japoneses. La beligerancia china hacia Taiwán y su secretismo militar hacen que sea más fácil para los halcones de Washington a Nueva Delhi pintar este regreso de China con la imagen de un complot vengativo (...)
 
Según el gobierno chino, el presupuesto de defensa del país para 2008 fue de 60 mil millones de dólares, casi un 18% más que el de un año antes. El Pentágono cree que las cifras oficiales de China subestiman sustancialmente el gasto de defensa real. Se estima que China gastó de 105 mil a 150 mil millones de dólares en gastos militares el año pasado, ya que sus ejércitos se están transformando de una masa equipada con baja tecnología destinada a combatir en una guerra de desgaste contra los invasores, a una más sofisticada y ágil fuerza capaz de proyectar el poder más allá de las fronteras de China (...)
 
Algunos analistas militares de EEUU ven ahora una amenaza más amplia a la dominación norteamericana de los mares, vinculada a la propagación del comercio chino y su influencia económica en todo el mundo. Si China puede desafiar a un buque de vigilancia de EEUU frente a sus costas, (...) ¿su ascenso podría llevar a la superpotencia económica asiática a patrullar agresivamente en el futuro sus rutas comerciales marítimas en el Estrecho de Malaca (a través del cual pasa la mayoría del vital abastecimiento de petróleo de China), o incluso del Golfo Pérsico? La visión pesimista dice mucho acerca de las ansiedades de la única superpotencia del mundo (...)

Históricamente, Occidente ha proyectado tanto fantásticas esperanzas como oscuras ansiedades sobre China. A menudo los sentimientos entre ambos extremos han confundido mucho las relaciones de Occidente con el gigante asiático. Una dinámica de conflicto se encuentra ahora actuando en las relaciones entre los EE.UU. y China, posiblemente la relación más importante del siglo XXI. Mientras que las fuerzas económicas están tirando para estrechar los dos lados (...), los vínculos militares han estancado.

Generales y almirantes en el Pentágono se han opuesto a los desafíos de China en aguas internacionales donde su Armada ha operado durante más de medio siglo, incluso si esas aguas son justamente la puerta de China. En su testimonio ante el comité de servicios armados del Senado, el Almirante Timothy Keating, el funcionario encargado de las fuerzas americanas en Asia, dijo que la interceptación de la Impecable fuera de la isla de Hainan mostró que los chinos "no están dispuestos a acatar las normas aceptables de comportamiento".

El Sr. Su de la Universidad de Relaciones Exteriores de China dice que el mundo lee mal las intenciones fundamentales china. China es una potencia terrestre, dice, preocupada por la salvaguardia de sus regiones fronterizas y consumida por su deseo de seguridad interior y la cohesión. Para aquellos que ven en China la amenaza de la expansión hacia el mar, ofrece este consejo: "Relax".
THE WALL STREET JOURNAL. 18-4-2009 
 
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