Las 500 mayores empresas USA, un 85% menos de beneficios

¿El final del túnel o la boca del abismo?

Es el peor resultado en medio siglo de una lista que cada año categoriza las mayores empresas norteamericanas por sus beneficios

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20-04-2009
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Mientras los voceros de los principales centros del poder defienden -desde la última trinchera de la narcotización de las conciencias- que ya se observan, en los nuevos balances millonarios de algunos de los principales grupos financieros norteamericanos, señales de la recuperación, y que en un año o dos el capitalismo seguirá con su frenético ritmo de beneficios, otros datos ponen los pies en la tierra. La prestigiosa revista Fortune ha publicado los beneficios de las 5000 mayores empresas norteamericanas, confirmando la insondable sima en la que ha caí­do el mundo financiero: una caí­da del 85% respecto al 2008.
 El banco estadounidense Citigroup anunció que cerró el primer trimestre de 2009 con su primer beneficio neto en 18 meses, de 1.590 millones de dólares. EFE
El banco estadounidense Citigroup anunció que cerró el primer trimestre de 2009 con su primer beneficio neto en 18 meses, de 1.590 millones de dólares. EFE
Mientras los voceros de los principales centros del poder defienden -desde la última trinchera de la narcotización de las conciencias- que ya se observan, en los nuevos balances millonarios de algunos de los principales grupos financieros norteamericanos, señales de la recuperación, y que en un año o dos el capitalismo seguirá con su frenético ritmo de beneficios, otros datos ponen los pies en la tierra. La prestigiosa revista Fortune ha publicado los beneficios de las 5000 mayores empresas norteamericanas, confirmando la insondable sima en la que ha caí­do el mundo financiero: una caí­da del 85% respecto al 2008.
Hace unos días en algunos despachos de las torres de cristal de Manhattan volvía a cundir el optimismo. No sólo había un balance de beneficios, sino que era mayor de lo esperado, o en el peor de los casos, las pérdidas son menos graves de lo que se vaticinaba. Citigroup, JPMorgan Chase, Goldman Sachs, o General Electric en su división financiera, anunciaban de nuevo beneficios suntuosos. La euforia no incluía, claro está, ningún ataque de honradez, y ninguna de ellas puso sobre la mesa plan alguno de devolución de –al menos una parte- del dinero del rescate, sacado del bolsillo del sufrido contribuyente norteamericano.
 
 
Pero que algunos de los gigantes monopolistas de la cima de la pirámide financiera consigan remontar el cataclismo no es algo de lo que debamos extrañarnos. En primer lugar, veremos si todos ellos sobreviven cuando la tormenta amaine definitivamente. No pocos hablan de que tras el infarto, queda la “prueba de esfuerzo” antes de descartar la ausencia de daños permanentes. En segundo lugar, la naturaleza de las crisis sistémicas del capitalismo es que a la destrucción de capitales en magnitudes desconocidas le acompaña, como fenómeno indisolublemente ligado, la concentración acelerada de capital en menos manos: los supervivientes serán titanes que harán ruborizarse a los que antes se consideraban grandes.
 
 
Al lado de los pocos que despuntan están los muchos que siguen en caída libre hacia el abismo. La revista Fortune es contundente: las 500 mayores empresas estadounidenses vieron caer sus beneficios un 85% en 2008, su peor resultado en más de medio siglo. "Los suntuosos beneficios que Estados Unidos registró en los años pasados no fueron parte de un nuevo orden mundial, sino una burbuja que, como el resto, estalló con estrépito. Y menudo estallido (…) Las ganancias cayeron 84,7% desde el año anterior, pasando de 645.000 millones de dólares a 98.900 millones", detalla Fortune en su última edición, que afirma que 2008 "supuso el peor desempeño en los 55 años de historia de la lista Fortune 500", que categoriza cada año a las 500 mayores empresas de Estados Unidos.
 
 
La revista no deja lugar a dudas: los sectores más golpeados fueron el financiero y el automotor. El sector financiero cosechó unas pérdidas de 214.300 millones de dólares, de los cuales 99.300 millones corresponden a una sola firma, la aseguradora AIG -que es la que sufre la caída más estrepitosa de la lista: del puesto 13 al 245-.
 
 
Está es la longitud de la sima, y afecta a la inmensa mayoría de los sectores de la producción, comercio y finanzas. ¿En serio que el final del túnel se puede vislumbrar?
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