ESPECIAL "La Excepción"

La Verdad más Verdadera

"A veces las oportunidades no están a la vuelta de la esquina, y es donde más crece el talento" "si ganamos no sólo va a ganar La Excepción, también muchí­simos artistas y mucha parte del gremio"

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19-04-2009
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Juan Manuel Montilla "El Langui", Antonio Moreno "Gitano Antón" y Dako Style son La Excepción; un vendaval de hip hop del sur de Madrid. Hace poco saltó la noticia: han demandado a su discográfica por contrato abusivo y unas cuantas cosas más. Más allá del contundente ejemplo de independencia y plante que supone este grupo del barrio de Pan Bendito, la música de La Excepción, no sólo ha sido disco de oro y Premio MTV. Es la reina del boca a boca y el ¿has escuchado lo último de...?. Escucharles hablar es igual que sus directos: honestidad y muchas musas.
 La Verdad más Verdadera
Juan Manuel Montilla "El Langui", Antonio Moreno "Gitano Antón" y Dako Style son La Excepción; un vendaval de hip hop del sur de Madrid. Hace poco saltó la noticia: han demandado a su discográfica por contrato abusivo y unas cuantas cosas más. Más allá del contundente ejemplo de independencia y plante que supone este grupo del barrio de Pan Bendito, la música de La Excepción, no sólo ha sido disco de oro y Premio MTV. Es la reina del boca a boca y el ¿has escuchado lo último de...?. Escucharles hablar es igual que sus directos: honestidad y muchas musas.
“El Langui”
 
Hace poco entrevistamos a Santiago A. Zannou y nos decía que el éxito de “El Truco del Manco” se debe a su honestidad al tratar una realidad a la que el cine le ha dado la espalda, ¿coincides con esta opinión?
 
Totalmente. Son pocas las cosas en las que no coincido con Santiago, sobre todo en el sentido de la película.
 
Una de las cosas fundamentales desde el principio fue la honestidad. Es algo que caía por su propio peso en cada escena; ser honestos con nosotros mismos a la hora de contar la historia. Incluso cuando algo quedaba, cualquier toque, cualquier diálogo, cualquier gesto o cosa que se ponía encima de la mesa… hasta el attrezzo. Es que fue una decisión.
 
Y se refleja en la propia elección de los actores…
 
Y en cómo nos dirigía a cada uno de nosotros. Lo que más ha brindado es la honestidad del director e inculcársela al resto de actores.
 
Pero en los actores y en el propio reconocimiento de tu trabajo con el Goya se pone de manifiesto que cuando hay oportunidades el talento sale.
 
Indudablemente. Pero ocurre en el deporte, en la música, en el cine y en muchos artes. Desgraciadamente y, a veces, afortunadamente, las oportunidades no están a la vuelta de la esquina, y es donde más crece el talento.
 
Todo el elenco de actores de “El Truco del Manco” somos gente que no teníamos experiencia, y sobre todo actores que han vivido la falta de oportunidades desde muy temprana edad. Pero al final eran suyos los papeles, empezando por mí. Otros hubieran servido para el papel a nivel de interpretación, pero no hubiera calado tanto.
 
¿Crees que la película rompe con esa idea de “aceptarse a uno mismo”? No aceptar la realidad que te rodea, sino intentar cambiarla.
 
Sí, claro. De eso se trata. No conformarse con que esto es lo que te ha tocado a ti, y a que pase la vida lo más rápido posible. Hay que intentar cambiar la realidad, aunque siga siendo eso, la realidad. Hay que hacerla más productiva y mejor para ti mismo. Y si eso equivale a esforzarte, muchos choques contra la pared, mucha pasión puesta por medio, pues adelante.
 
 “Gitano Antón”

¿Cómo tomáis la decisión de romper con la discográfica y presentar la demanda?

Nosotros estábamos tan contentos por haber grabado el disco, después de unos meses ganamos el MTV. Las cosas se prometían muy felices.

Nos dicen que trabajemos en una reedición del disco, en unos proyectos para sacarle más partido al disco; nos querían preparar un DVD con imágenes, un videoclip nuevo… todo esto cinco meses después de salir “Aguantando el Tirón”. Nosotros llevábamos tiempo diciendo que hiciéramos esto o aquello hasta que nos dieron el okey. Nos pusimos a trabajar en la reedición con todo lujo de detalles, sobre todo para nuestros fans; con una portada nueva, con un DVD exclusivo de imágenes, colaboraciones con Rosendo, con Violadores del Verso… en fin, un cúmulo de trabajo en el que estuvimos trabajando tres meses. Y cuando ya lo teníamos hecho nos lo hicieron retirar y nos dicen que no les gusta.

Después, dolidos porque tocaban hasta lo personal, el trabajo de uno, decidimos plantarles cara. Porque si alguien no le gusta lo que hacemos que nos lo diga y lo cambiamos, pero que no nos metan mano. Luego empezamos a tirar de contratos antiguos, de contratos de ahora...

Parece increíble que exista esa especie de esclavitud en la que una discográfica es dueña del arte durante 70 años, ¿no?

Sí, sí. Decidimos separarnos de ellos y ponerles una demanda. Buscamos un abogado y dimos con Mónica Servil, que está hasta el moño de contratos abusivos y es una de las pocas personas que ha llegado a estos palos… hablamos de cláusulas que luego no existe la ley en el Código Civil, u otras cosas engañosas o abusivas, impagos de la propia compañía, el trabajo que nos hicieron hacer… luego hay que tener valor para tirar adelante.

Y hasta la vista del juicio. Que luego un juez nos quiere dar o quitar la razón… nosotros haremos lo que diga la ley. Hemos puesto una demanda de 120 folios y creemos que tenemos razón. Si nosotros perdemos, perderá La Excepción, nos tocará pagar lo que paguemos y punto pelota. Pero si ganamos no sólo va a ganar La Excepción, también muchísimos artistas y mucha parte del gremio.

Otro detalle: ya comenzaban a exigirnos el famoso 10% de los conciertos. Cuando ya se llevan el 90% de los royalties de los discos. Pues como no tienen coches demasiado caros, ni casas demasiado lujosas ahora, ahora cualquier artista que firma con ellos tiene que aceptar lo del 10% de todos los conciertos, pero a cambio de nada; ni una pequeña cuña en la radio, ni una pequeña promoción en salas, nada.

Que buscan sacarte dinero de donde sea…

Sí. Pero es que hay cosas que ni las hemos cobrado. Además de miles y miles de descargas telefónicas de las que nosotros no hemos visto ni un duro, y alguien tiene que tener ese dinero. Estamos hablando de millones en cinco o seis años, ¡con tres discos!
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