Derechos y Libertades

El "cachetí­n" de Botí­n

Se pretendí­a condenar a dos meses de cárcel y separar durante un año a una madre de su hijo por un golpe en la cabeza que hizo sangrar al pequeño en la nariz.

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17-04-2009
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En la prevista Reforma del Código Penal se contempla el endurecimiento de las penas por corrupción e intento de soborno entre dos y seis años, y por falsificación de datos contables, entre uno y dos años. Esto quiere decir que en muchos casos no tiene porque significar que los inculpados cumplan penas de cárcel. Al mismo tiempo todos hemos conocido el caso de la madre de Pozo Alcón - Jaén - que habí­a sido condenada a 67 dí­as de cárcel y un año y 67 dí­as de alejamiento de su hijo por darle un golpe en la cabeza como reprimenda por no haber hecho los deberes escolares. El indulto ha llegado desde el Gobierno en tiempo record, 76 dí­as. Sólo una condición: que no cometa ningún "delito doloso" - consciente, no imprudente - en dos años. En la prevista Reforma del Código Penal se contempla el endurecimiento de las penas por corrupción e intento de soborno entre dos y seis años, y por falsificación de datos contables, entre uno y dos años. Esto quiere decir que en muchos casos no tiene porque significar que los inculpados cumplan penas de cárcel. Al mismo tiempo todos hemos conocido el caso de la madre de Pozo Alcón - Jaén - que habí­a sido condenada a 67 dí­as de cárcel y un año y 67 dí­as de alejamiento de su hijo por darle un golpe en la cabeza como reprimenda por no haber hecho los deberes escolares. El indulto ha llegado desde el Gobierno en tiempo record, 76 dí­as. Sólo una condición: que no cometa ningún "delito doloso" - consciente, no imprudente - en dos años.
Podemos remitirnos a alguno de los más famosos casos. Mario Conde fue condenado a seis años de cárcel – que quedaron en cuatro – por apropiación indebida de 600.000 millones de pesetas y falsificación documental. Esa fue la pena teniendo en cuenta que la voluntad de quitarlo de en medio era manifiesta. Su permanencia en la presidencia del Banesto era un escollo para los objetivos de absorción de las dos principales entidades financieras del país, el Banco Bilbao y el Santander.

También está el polémico juicio a Botín. Que aunque mantiene decenas de acusaciones en marcha, la cesión de 164 millones en concepto de jubilación a sus antiguos consejeros, y la apropiación de 2.400 millones de euros a través de 42.000 operaciones irregulares, han sido el centro de los litigios más conocidos. Su abogado, el Fiscal, Hacienda, y finalmente el juez exculparon al presidente del Santander de todo delito.

Por último, Emilio Ibarra fue juzgado por desviar 2.900 millones de euros a través de fondos de pensiones creados en paraísos fiscales y gestionados por la American Life Insurrance Co. La condena: seis meses de prisión y 27.000 euros de multa. Pero está operación fue un éxito tanto en cuanto Ibarra fue desahuciado de la dirección del BBVA.

A parte del interés en comprender los objetivos e intereses políticos que llevaron al destape y enjuiciamiento en estos casos – desde luego no fue el afán de justicia – lo mejor de todo es la mala sangre que genera frente a casos como el de la madre de Jaén.

Si sumamos las cantidades de los tres casos anteriores nos encontramos con 6.000 millones de euros en liza. En definitiva haría falta que uno de los 11 millones de mileuristas vivieran 500 vidas, o apropiarse de veinte años de trabajo de 25 mil personas.

Sin embargo se pretendía condenar a dos meses de cárcel y separar durante un año a una madre de su hijo por un golpe en la cabeza que hizo sangrar al pequeño en la nariz. Un año frente a cuatro de Conde, seis meses de Ibarra y nada de Botín.

Se dice en los “mentideros” que el fiscal aun tuvo tiempo de soltarle una reprimenda, con un “cachetín” incorporado, que le produjo lesiones nasales. Piden cadena perpetua para el pobre fiscal – cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia -.

Un escándalo.
 
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