El negocio de la desgracia

Bancos auténticas sanguijuelas

Tras haber cobrado desde dos o hasta deis años de hipoteca, los bancos desahucian a los que se ven con problemas para pagar, y dan facilidades a los nuevos compradores de los pisos embargados

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18-04-2009
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Una carta al director a El Correo, expresa la indignación y con razón hacia los bancos. Ofrecen un 30% a sus empleados y todo tipo de facilidades a la hora de pagar sus hipotecas si compran los pisos que han adquirido a través del embargo. Una carta al director a El Correo, expresa la indignación y con razón hacia los bancos. Ofrecen un 30% a sus empleados y todo tipo de facilidades a la hora de pagar sus hipotecas si compran los pisos que han adquirido a través del embargo.
El negocio es rentable por todos los sentidos. El banco ha cedido pongamos el caso 50 millones de las antiguas pesetas (algo más de 300.000 euros): en los años que se ha podido pagar la hipoteca ha recuperado de cinco a diez millones de ese dinero prestado. Se produce el embargo a aquellos que tienen dificultades para pagar, bien por una situación de paro, no llega a las cuotas fijadas etc. Y el Banco revende el piso generando otra hipoteca, con descuentos y facilidades. Claro con esa nueva hipoteca es previsible que recupere la casi totalidad de lo prestado en un primer momento (esos 50 millones) más lo pagado por la persona que ha perdido la vivienda (de cinco a diez millones).
 
El hecho de que la vivienda este perdiendo valor no le supondrá demasiada pérdida si tenemos en cuenta los intereses que va obtener de la segunda hipoteca.
 
El ciudadano de la carta se muestra indignado y extrañado ante esta operación, se pregunta si esos descuentos y facilidades no podía habérselas ofrecido a aquellas personas y familias desahuciadas.
 
Viendo la operación del negocio la extrañeza queda contestada. El problema es que siempre ganen más. Da igual a quien se lleven por delante.
 
Y esto no acaba en este caso. Las prácticas van desde las subidas de costes por uso de tarjetas, mantenimiento de cunetas, de los servicios que cubren un descubierto de la cuenta, transferencias.
 
Así como obligar a las familias desahuciadas de la vivienda a abonar la parte del valor de la vivienda que ha perdido durante estos meses de crisis. Es decir si te prestó 50 millones, y la casa ahora vale 40, quedas a deber al banco aún habiendo perdido la casa, de esos diez.
 
Desde luego a nadie le baja la hipoteca por el hecho de que su casa ahora valga menos.
 
La crisis está poniendo en evidencia las prácticas abusivas de los bancos y monopolios así como la desprotección de los ciudadanos. En unas condiciones donde a su vez tienen al poder político totalmente de su parte, otorgándoles el dinero público que sea necesario.
 
La crisis muestra de manera descarnada, el robo legar, y el saqueo por parte de las entidades financieros a la gente.
 
Si alguien se pregunta por los “escrúpulos” es que se ha equivocado de sistema económico.
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