Desmantelamiento del Régimen

Y el Régimen llegaba hasta el Arte

Pilar Mur ha cesado recientemente de la dirección de la sala Rekalde, por cuestionar la decisión de retirar una exhibición donde aparecí­a una imagen de la guardia civil encuadrada en una diana.

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17-04-2009
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El declive de la sala Rekalde, centro cultural enclavado en pleno corazón de Bilbao, así­ como su cuestionamiento polí­tico, económico y artí­stico reciente, no se puede entender sino es enmarcándolo en el cambio polí­tico que se está dando en Euskadi. El que esté llegando al entorno del arte, es una buena noticia, que refleja que de entrada es un cambio que empieza a dar diversos pasos, y que aunque incipiente, está creando bases para ser duradero. El declive de la sala Rekalde, centro cultural enclavado en pleno corazón de Bilbao, así­ como su cuestionamiento polí­tico, económico y artí­stico reciente, no se puede entender sino es enmarcándolo en el cambio polí­tico que se está dando en Euskadi. El que esté llegando al entorno del arte, es una buena noticia, que refleja que de entrada es un cambio que empieza a dar diversos pasos, y que aunque incipiente, está creando bases para ser duradero.
En los primeros años de la andadura de esta pinacoteca, inaugurada a finales de 1991, se convirtió en un primer momento en uno de los principales referentes artísticos de la villa. Exhibiéndose unas de las más importantes obras de Chillida, Picasso, Matisse, Warhol.
 
Y si bien la apertura del Guggenheim en 1997, le quitó protagonismo inevitablemente, y ya desde ese momento se cuestionó su propio uso. El declive sobrevino tras el acceso a la dirección por parte de Pilar Mur.
 
La Galería se asentó entonces como un espacio abierto a las nuevas vanguardias del arte. Pero desde diversas se calificaba ya su programación como errática”.
 
Y a la vez se la critica como en los últimos años la dirección de la sala se ha inclinado en un sector más ligado al arte conceptual vasco, y “sobretodo más próximo a sectores de la izquierda radical”, hasta el punto de politizar los contenidos de la sala.
 
Así lo refleja la exposición que le ha costado el cargo a Pilar Mur, con la imagen de la guardia civil encuadrada en una diana.
 
Pero no ha sido él único, en 2004 una exposición dedicada al rock radical, se confeccionó un libro de creaciones literarias inspiradas en canciones de la época, donde uno de los textos reproducía una carta de un supuesto preso en Soto del Real. Uno de sus pasajes decía “Y no me tumbaron en la mesa hasta que probé los electrodos, y no me arrodillé hasta que no me hicieron la bolsa. Pero llegó el momento de formar la declaración. Creo que la única acción que confesé fue el asesinato de Carrero Blanco, aunque cuando lo mataron yo tendría siete años”.
 
Todo esto es un reflejo de la putrefacción del régimen creado desde el gobierno vasco. De un lado aparece una pinacoteca muerta que cada año ha ido viendo descender sus visitas, En 2008 tan sólo tuvo 15000 visitas, a pesar de que lo que si ha ascendido la cantidad de la subvención recibida, en ese mismo año fueron 856.000 euros. A la par de contar con sueldos desorbitados, la dirección 60000 euros al mes hasta 4594 euros mes por parte del responsable administrativo.
 
El relevo de Pilar Mur de la pinacoteca ha de significar un cambio profundo en al sala. La clave despotizarla de un entorno muerto, burocrático que sólo vive de la subvención, y dirigirlo a toda la ebullición artística que existe, viva y que sea capaz de enganchar al público.
 
 
 
 
 
 
 
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